12 cosas que debe saber una madrastra

A lo largo de nuestra vida crecemos con la idea de que un dia encontraremos a nuestra pareja ideal, que nos casaremos (o no) y que formaremos una familia. Pero nunca pensamos que quizás nuestra pareja ideal tenga hijos y que la formación de la familia sea inmediata. Por eso, a raíz de las experiencias de varias madrastras a lo largo de su proceso vital, hemos querido recopilar las 12 cosas esenciales que una madrastra debe saber antes, después o durante la formación de su familia reconstituida. Estos puntos están todos basados en la experiencia pero creemos que pueden arrojar luz y ayudar a aquellas que se sientan todavía confusas y a oscuras en su camino. ¡Comencemos!

  1. Prepararse para ser madrastra es esencial. Uno de los comentarios que más se oye de boca de una madrastra es “Jamás hubiera creído que esto iba a ser así, no estaba preparada para lo que me esperaba”. Recopliar información sobre tí en tu nuevo rol y sobre tu nueva familia te serán de mucha ayuda para iniciar relaciones y conocer un poco el estilo de vida, pero no evitará al 100% los problemas sino que te ayudará a verlos mejor.
  2. Empieza cuando sea tu momento. Desde el minuto 1 persiste, sea cual sea la situación, en tu derecho a ser tratada con respeto por todos los miembros de la familia. Y por supuesto, a tratarles con el mismo respeto a ellos. El respeto es la base de toda relación sana.
  3. Entender y aceptar que no eres la madre de tus hijastros. Esté viva o haya fallecido, tus hijastros tienen una persona que ocupa u ocupó el rol de madre y no puede ser replazado. Madrastra es un rol totalmente distinto a pesar de que pueda conllevar la crianza, cuidado y otras responsabilidades maternales.
  4. Reconocer que eres una pionera. No existe un rol oficial o un modelo a seguir para las madrastras. Cada madrastra es única y su rol y papel en su familia está determinado por lo que a cada una hace sentir cómoda. Y por encima de todo, no hay una “normal” para las madrastras, cada familia reconstituida es única.
  5. Reconocer que siempre vas a compartir a tu pareja con sus hijos. En el amor hay espacio para todos y un momento y lugar para cada persona.
  6. Hacer de tu matrimonio tu prioridad. Sin el apoyo incondicional, el amor y la complicidad de tu pareja o compañero nada de lo que hagas como madrastra tendrá validez alguna. Cread una unidad fuerte y segura que provea unas lineas de acción que sean la unión de vuestras visiones sobre cómo queréis que funcione vuestra familia. Y cuando te sientas segura en tu nuevo rol, con el apoyo de tu pareja, encontrarás la forma de establecer relaciones con tus hijastros y de a su vez reconocer el valor y la posición que ser madrastra tiene.
  7. Aceptar la responsabilidad familiar. Adopta la parte proporcional de responsabilidad que tener una familia requiere. También es tu vida y tu hogar, establece acuerdos para llegar a consensos sobre cómo queréis vivir y cómo es el comportamiento que te gustaría que los miembros de tu familia siguieran, vivan a tiempo completo bajo tu mismo techo, a tiempo parcial o sólo de forma ocasional.
  8. Hablar y nombrar todos los sentimientos. Ser madrastra y formar una familia reconstituida a veces supone vivir en una montaña rusa de emociones de diferente tipo. Aceptar que no siempre nos sentimos bien y que también cometemos errores es un buen primer paso. Abrirse a dialogar sobre las emociones de todos y qué motiva las acciones es la forma de establecer un interés en el bienestar de todos los miembros familiares y de anteponer el respeto por encima de todo.
  9. Aceptar que en la mente de muchas personas tu ocupas una posición que pertenece a otra persona, la ex. Muchos de los retos que una madrastra puede enfrentar es a causa de este pensamiento de muchos. Parte del negativismo hacia ti, el trato como intrusa o como mera “pareja de papá” es meramente circunstancial por las creencias de estas personas. No va contra ti de forma personal.
  10. Nunca olvidar, esta es también tu vida. Tus necesidades, sentimientos y bienestar son tan importantes como las de cualquier otro. Hazlas oir. Valórate y cuidate como te mereces y no te sacrifiques en vano por más bella que parezca la causa. Esta es una carrera de fondo.
  11. Esperar el amor incondicional no es realista. Nadie ama u odia a otra persona de forma inmediata. Desarrollar sentimientos por una persona requiere tiempo, curiosidad y voluntad. Date tiempo para conocer a tu o tus hijastros, aprender sobre ellos y a darte a conocer. Con el tiempo, a medida que tu rol va quedando más claro y tu seguridad aumenta, los sentimientos se desarrollan también. Ten paciencia.
  12. Desarrollar una relación cordial con la madre de tus hijastros. O al menos, intentarlo. Es uno de los mejores favores que puedes hacerte. Las dos tenéis al menos una cosa en común, el bienestar de los niños implicados, sus hijos. No es necesario que lleguéis a ser amigas, respetarse es más que suficiente.