Afrontar las primeras veces. Conocer a los hijastros

Para muchas madrastras (y padrastros) conocer a los hijos de su pareja y causarles una buena impresión es un tema importante. Por eso queremos dedicar un post a buscar formas y aportar ideas sobre como afrontar algunas primeras veces de la familia reconstituida y en este caso, conocer a los futuros hijastros.

Puede que sea obvio pero una de las primeras recomendaciones que podemos hacer sobre cómo debemos afrontar las primeras veces es la preparación. ¿Qué queremos decir con esto de preparación? Cada núcleo familiar tiene una historia, un pasado y unas circunstancias que posiblemente nuestra pareja haya compartido ya con nosotras/os. Por lo tanto, para elaborar un primer encuentro es conveniente tener cierta información de antemano para poder elegir adecuadamente el momento más o menos ideal. Evitemos fechas importantes que puedan resultar complicadas (una antigua celebración familiar, cumpleaños, aniversarios, etc.). El primer encuentro debería de ser sencillo, con las actividades acotadas y lo más casual posible para evitar caer en formalismos y en posibles incómodos silencios de una cena familiar formal. Una quedad al aire libre en la que todos puedan expresar sus gustos o encuentren actividades que les motiven es siempre una buena idea.Y en la medida de lo posible, evitemos las primeras veces por sorpresa.

Primeros consejos:

  • Actuad tu pareja y tú como un frente unido desde el inicio. Iniciad la toma de contacto con los niños juntos y terminalda juntos. Si tenéis que llevarlos a algún sitio al final del día, hacedlo juntos tambén. Mostrad que no es un “papá/mamá y otra persona” sino un “nosotros”. Cuanto antes esté mostrado claramente este concepto, antes se asienta.
  • Inicia la toma de contacto de una forma acorde a cómo desees continuar, con previsión de futuro. A pesar de que hemos aconsejado que la primera vez sea de forma relajada e informal, acuerda con tu pareja ciertos “mínimos” de conducta. Resistencias, silencios intencionados o la pasividad son conductas que deben de ser ignoradas. Groserías o comentarios malintencionados deben de ser atajados de raíz por tu pareja. Tan sólo si insistimos en la importancia del respeto mutuo y del trato educado lograremos conseguirlo.
  • A todos nos cuesta abrirnos a personas que no conocemos y todavía más si no estaba entre nuestros deseos conocerlas. A menos que los hijos de tu pareja sean deliveradamente maleducados contigo, insite en el hecho de que tenías muchas ganas de conocerles. Muestra interés sincero pero sin que sea forzado.
  • Intenta evitar visitar la casa de tu pareja cuando sus hijos se encuentren allí al menos en las primeras ocasiones y tomas de contacto. Todo requiere un tiempo, ve poco a poco conociendo a los pequeños y cuando más o menos todos os conozcáis mejor, inicia las visitas al hogar familiar de forma poco intrusiva. Si ves que nadie cocina y habéis quedado para cenar, no es necesario que tomes control de la cocina, pedir comida para llevar puede ser una genial idea para romper el hielo.
  • Invita a tus hijastros a conocer tu casa cuando os conozcáis un poco mejor para evitar formalidades. Conocer tu apartamento de forma casual porque subís a por ropa de abrigo antes de salir para el cine o ir a saludar a tu mascota puede ser un buen punto de partida. Muestra detalles interesantes de tu vida cuando estén allí. Esa foto de tu viaje especial a algún sitio en concreto o tu colección de películas favoritas.

Al final del día

Si tu primera toma de contacto, o la segunda, la tercera, o la cuarta, ha sido un desastre, no te preocupes. Lo importante no es que salga bien a la primera, sino cómo lo manejes tanto tú como tu pareja.

Encontrad siempre un momento para dialogar sobre cómo ha ido, sobre aquello que ha funcionado y lo que no y decidid qué merece la pena que repitáis o si debéis probar otra cosa. Buscad este tiempo a solas no sólo para conversar sobre los hijastros sino también para refortalecer vuestro amor y expresar vuestro apoyo hacia el otro, sobre todo si el evento ha sido un desastre. Encontrad humor en las cosas que han salido mal y ante todo no os culpéis de los errores que hayáis podido cometer. Si existe algún problema, ahora es el momento de fomentar que sois un frente unido para hablarlo y solucionarlo. Y volver a intentar otra toma de contacto más adelante. Si ha sucedido algo positivo en el desarrollo del evento, por ejemplo, que uno de los hijos ha expresado cuánto le gustan tus deportivas aunque sea lo único que ha verbalizado en toda la tarde, atesoradlo y valoradlo. O quizás a todos les ha gustado la pizza que habéis pedido para cenar. Esos pequeños pasos son los que realmente importan.

Consejos para la pareja

Tanto si uno aporta hijos a la toma de contacto como si lo hacéis ambas partes, conversad con ellos también después. De la misma forma que inicialmente les pedís que se involucren a pesar de las reticencias en el evento familiar y que persista la educación y el respeto, mostrad interés por sus opiniones una vez finalizado. Puede que no todo haya sido de su agrado, pero puede que algunas cosas si, averigua cuáles han sido y fomentalas. Pero siempre priorizando el respeto y hablando en positivo. Y hablad, hablad y hablad. Hablad mucho. No importa la cantidad de veces que tus o sus hijos tengan algo negativo que decir del otro o cuántas veces digan que “odian” a tu pareja. Mantened la calma y hablad siempre en positivo de todos.