Toma las riendas de tu madrastridad
y siéntete por en fin en casa.

Te enamoraste y no le diste muchas vueltas a lo que supondría ser madrastra. Ahora ya has vivido la experiencia al completo y hay una parte de ti que no deja de pelearse con ella.

Conozco muy bien esa lucha, que es contigo misma y con las personas que te rodean. Por eso quiero acompañarte en el proceso de transitar esos conflictos y empezar a construir activamente tu lugar en la familia. Un lugar a tu medida en el que te encuentres realmente a gusto.

Muchas madrastras pasan meses o años atrapadas en tres ideas que no les permiten encontrar su lugar:

  1. Una madrastra debe esforzarse en gustar a las niñas o los niños a toda costa, priorizar su bienestar y adaptarse a su estilo de vida.
  2. Una madrastra debe demostrar (a su pareja y al mundo) que puede ser una buena cuidadora-madre para sus hijastras o hijastros.
  3. Una madrastra no debe ejercer la autoridad ante sus hijastras o hijastros, y tampoco debe aspirar a un reconocimiento familiar ni social de su labor.

Estas ideas, que forman parte del estigma de ser madrastra, te pueden poner en una posición muy vulnerable.

Una posición de examen constante por parte del entorno. Una posición con mucha exigencia pero sin voz para hacer valer tus límites y deseos. Una posición volcada en los demás y dependiente de su juicio.

Si te encuentras en esta situación, o simplemente vives un malestar constante del que no sabes cómo salir, hay algo que quiero compartir contigo…

Hay mil formas de ser madrastra, y muchos recursos para construir la tuya.

Mi trabajo consiste en despejar prejuicios y bloqueos, descubrir contigo otras posibilidades y desarrollar juntas soluciones para transformar las situaciones que te incomodan.

jessica

JESSICA

Contacté con SerMadrasta para solucionar de una vez por todas los frecuentes episodios de confusión y desencanto que vivía en mi vida debidos a mi rol como madrastra. Tenía sentimientos de frustración, tristeza, resentimiento… me sentía desplazada e incomprendida. Estaba viviendo un duelo muy doloroso por ver que la realidad estaba siendo distinta a lo que me había imaginado, y para mí era fundamental tomar la decisión de qué hacer con mi vida.

Las consultas con Berta fueron tan liberadoras que pude reconducir mi situación y salir de ese bucle de pensamientos negativos y rencores.

No solo me ayudó a afrontar mis situaciones familiares con otro ánimo, consciencia y actitud, sino que me hizo entender el valor que aporto a la vida de mi marido y de mi hijastra, y ellos a la mía.

Las pautas de Berta me dieron una percepción de las cosas mucho más sana y positiva, y me han llevado a un estado de aplomo y seguridad que, sinceramente, me hacen vivir muy feliz como mujer, esposa y madrastra.

El coaching, para mí,
es sobretodo una relación

Se trata de una relación confidencial basada en la confianza mutua, que genera un espacio muy cercano y libre de prejuicios.

Solo en un espacio así podemos explorar tus vivencias y preocupaciones como madrastra, sabiendo que puedes hablar sin tapujos y que cuentas con mi aceptación incondicional.

Cuando dejamos las barreras a un lado y hablamos libremente, es mucho más fácil descubrir qué nos está afectando, por qué tiene ese poder sobre nosotras y los bloqueos que nos impiden cambiar la situación.

Mi labor como coach es acompañarte y ofrecerte un diálogo esclarecedor que te ayude a reconocer qué es lo que está pasando dentro y fuera de ti. Este proceso te llevará a resituarte en la familia y fuera de ella de una forma mucho más respetuosa con tus necesidades y tu forma de sentir.

A veces, a lo largo del camino, llegamos a la conclusión de que podrían ir bien algunos recursos adicionales. En ese caso, puedo ofrecerte información sobre las dinámicas habituales en las familias reconstituidas, y podemos trabajar juntas herramientas que te sean útiles, como por ejemplo elementos de comunicación, crianza o límites, para que los tengas siempre a mano.

 

Algunos de los aspectos que trabajamos más habitualmente son…

  • Facilitar el proceso de adaptación a la familia reconstituida para hacerlo más rápido y evitar los rodeos y el enorme desgaste personal y de pareja que suele suponer.
  • Acabar con las posturas a la defensiva y los temas tabú dentro de la pareja y volver a disfrutar de una conexión real, estando en el mismo equipo.
  • Gestionar la relación con las personas de la familia que no elegiste: especialmente con tus hijastros o hijastras y con la ex.
  • Desarrollar herramientas efectivas de comunicación y crianza (esto último siempre en el marco de la crianza respetuosa).
  • Generar un balance entre responsabilidades, reconocimiento y autoridad en casa.
  • Encontrar el equilibrio entre la dedicación a la familia y la atención a las propias necesidades.
  • Protegerte de relaciones y situaciones que te desequilibran. Hacer peticiones asertivas y usar los límites de forma efectiva tanto dentro como fuera de casa.
  • Entender y transitar los sentimientos difíciles que te suscita la madrastridad (soledad, celos, rabia, rechazo hacia tus hijastros o hijastras, resentimiento…).
  • Detectar conflictos del pasado y valores sociales interiorizados que se entreveran con tu vida familiar causando bloqueos o sentimientos “inexplicables”.
  • Construir tu lugar en casa y sentirte por fin en familia dentro de tu familia reconstituida.

¿Nos ponemos en marcha?

Encontré a Berta en un momento en el que estaba al borde de explotar y dejarlo todo o perderme completamente como persona.

Trabajar con Berta (mi madrastracoach, que es como me refiero a ella cuando hablo con mis amigas) me ayudó a colocar límites y a cuidar de mí, porque si yo no estoy bien, en casa nadie está bien. 

Hablar con alguien que entiende por lo que estás pasando, que no te juzga por tener pensamientos y sentimientos propios de “madrastra malvada de cuento” me hizo sentir que no estaba loca ni era una mala persona. 

De hecho, fue a raíz de trabajar con Berta que empecé a usar la palabra madrastra para referirme a mi rol, a usarla y a hacer lo posible para quitar el estigma que todavía tiene.

BETH

Sobre mí

Soy madrastra desde hace más de seis años y madre desde hace tres. También he sido hijastra y hermanastra prácticamente toda mi vida. La familia reconstituida es mi medio.

Después de atravesar el proceso de adaptarme a mi nueva familia, decidí formarme como coach especializada en familias reconstituidas junto a Jenna Korf.

Actualmente continúo mi formación en el ámbito de la Comunicación No Violenta y con el grado de Psicología en la UNED. Además me gusta cultivar mi biblioteca especializada en familias reconstituidas, crianza, estudios de género y psicología humanista. Pero sobretodo me gusta trabajar con vosotras, que me enseñáis cada día muchísimo más de lo que se aprende en los libros.

Antes de ser coach me licencié como comunicóloga en la Universidad Autónoma de Barcelona y continué con un máster en humanidades que me apasionó. Empecé mi carrera profesional en las áreas de recursos humanos y comunicación de varias empresas, y supongo que habría continuado así si mi vida personal no hubiera dado un giro completamente inesperado.

Convertirme en madrastra e integrarme en mi familia reconstituida resultó ser el mayor reto de mi vida. También fue la faceta que más me obligó a escucharme, hacer las paces con mi pasado y crecer. Ha sido (y sigue siendo) un camino exigente, pero a la vez me ha traído satisfacciones que nunca imaginé. La mayor de todas es la relación que ahora tengo conmigo misma.

Después de acompañar a decenas de madrastras y parejas que, a falta de modelos, han luchado para construir su forma única de ser familia, hoy pongo mi saber y mi sensibilidad a tu disposición.

ME HAS VISTO EN…

home-icono4

¿Cómo trabajamos juntas?

Me gusta organizar el trabajo de coaching en sesiones de alrededor de 60 minutos, que podemos hacer por teléfono o Skype.

El número de sesiones dependerá mucho de lo que desees abordar. Si es una consulta puntual a lo mejor con una basta. Si quieres hacer una trabajo más profundo, iremos decidiendo juntas los pasos a dar.

En general empezamos encontrándonos una vez por semana y llega un momento en que ambas nos damos cuenta de que podemos espaciar las sesiones, hasta que damos el proceso por finalizado.

En todo caso, siempre tomaremos las decisiones a dos. De esta manera nos aseguramos de que el proceso se desarrolle a tu ritmo.

Reduce la angustia y la rabia, recupera tu energía y haz las paces con tu madrastridad.
Te aseguro que es posible.

carmen

CARMEN

Gracias Ser Madrastra. Porque leyendo vuestra página me di cuenta de que no estaba sola. Porque hablando con vosotras encontré ayuda y comprensión. No lo hacía todo mal por ser madrastra. Porque en cada sesión hemos trabajado juntas para volver a ser yo misma y cuidarme, tras una época de cierto abandono de mi yo para dedicarme a las necesidades de mi nueva familia reconstituida.

Me gusta Ser Madrastra. Haber entendido con vuestra ayuda que no hace falta dejar de atender mis necesidades para atender a mi nueva familia. Haberme enseñado que una familia reconstituida no se hace en un día, ni en un mes, ni en un año… Haber encontrado con vosotras una manera de tener mi espacio y estar tranquila en la convivencia, a la par que entender lo que necesitan los demás, y lo que necesito yo. ¡Haberme enseñado a expresar mis necesidades y demandas!

Qué bonito… Ser Madrastra. Hoy, la hija de mi pareja me ha dado un beso espontáneo, y el hijo de mi pareja me ha ayudado cuando yo tenía una dificultad, y yo les echo de menos cuando no están. De nuevo… Gracias, Ser Madrastra.

Porque estaba perdida, sola… y aislada. Y haciendo coaching con vosotras he dejado de juzgarme, tengo relaciones saludables en mi nueva familia y lo más importante: estoy bien, sin dejar de ser yo.