De la ficcion a la realidad

Evidentemente sabías que tu pareja tenía hijos antes de decidir lanzarte a la piscina con él. Y posiblemente conocías algunos de los detalles sobre su vida y su familia. Pero lo que no sabías era todo el esfuerzo que iba a conllevar que las relaciones funcionasen entre todos ni que fuese tan largo el proceso de formación de vuestra nueva familia. A medida que vas descubriendo cuál es tu rol en la familia seguro que has creado fantasías en tu cabeza sobre aquello que te gustaría que fuese diferente, lo que pensaste en un principio que sería conocer a los hijos de tu pareja )o que él conociese a los tuyos) y en general cómo se iban a desarrrollar los acontecimientos. ¿Alguna de tus expectativas iniciales se parece a la situación actual? Analicemos las más comunes:

  • Expectativa: ” Todos los hijos/hijastros involucrados en este proceso van a sentirse tan emocionados por ser una familia cómo lo estamos nosotros, mi pareja y yo”
  • Realidad: Puesto que los hijos implicados no tienen ni voz ni voto en la nueva relación de su padre/madre y no pueden elegir a su madrastra/padrastro, dependerá de la seguridad que sientan hacia la relación con sus padres biológicos, la seguridad que sientan en ellos mismos y lo implicados que se encuentren en el proceso de cambio, la respuesta que pueden expresar ante dicho evento. Ya sean infantes, adolescentes o adultos, pueden sentirse frustrados, ansiosos o incluso sentir rabia por un cambio tan grande en sus vidas. Es la prueba final de que sus padres no van a volver a estar juntos.
  • Expectativa: “Soy una persona simpática, agradable y cariñosa, seguro que caigo bien a todos en mi nueva familia y me reciben con los brazos abiertos”.
  • Realidad: No sólo puede que a alguno de los miembros de tu familia reconstituida le caigas mal, sino que también puede que ellos te caigan mal a ti o incluso que no los soportes. Es una reacción totalmente normal. Las relaciones se forjan con el tiempo. No te frustres por no tener la alfombra roja preparada a tu llegada, puede que simplemente no estuviesen preparados para recibirte.
  • Expectativa: “Si todo va bien, olvidarán todos pronto sus vidas pasadas y se centrarán en construir una nueva”
  • Realidad: Las personas somos quién somos debido a nuestro pasado y nuestras experiencias y justamente eso es lo que aportamos a la familia reconstituida. Puedes disfrutar de esta diversidad manteniendo los aspectos positivos de todas las vidas pasadas y crear algo nuevo con esas experiencias. Pero siendo sinceras, si tú no olvidas tu vida pasada ni tus relaciones anteriores, ¿cómo van a olvidarlas el resto?
  • Expectativa: “Seré mejor madre para mis hijastros” o bien “seré la madrastra perfecta”.
  • Realidad: Nadie es perfecto. Y una madrastra, con todos los retos que tiene que afrontar, posiblemente menos. Pero siendo positivas, nadie sabe cómo es una madrastra perfecta porque no hay un listado de reglas a seguir ni los diez mandamientos en piedra. Recuerda que no se trata de competir y mucho menos contra la madre de tus hijastros. Se trata de ser tú misma y estar segura y feliz en el rol de madrastra sea cuál sea tu forma personal de definirlo.

Y por supuesto recuerda que no estás sola ni eres la única persona viviendo estas expectativas o la formación de una familia reconstituida. Hay muchas mujeres como tú enfrentándose al mismo día a día y os podéis conocer a través de nuestro programa de ¡Juntas!

Sólo otra madrastra puede captar lo que estás viviendo.