Forjando relaciones en la nueva familia

En el momento en el que decidimos dar el paso y formar una familia con nuestra nueva pareja y sus hijos deseamos formar parte del nuevo núcleo desde el inicio del mismo. Pero siendo honestos, es complicado que eso sea un hecho cuando ya existe mucha historia familiar previa a tu llegada.

Las disoluciones maritales generan caos en todas las personas allegadas a la familia. Tras el divorcio de tu pareja, las relaciones interpersonales se ven modificadas, se van reajustando y los sentimientos y comportamientos de dichas personas reflejan el cambio que conlleva una ruptura. Pero al margen de como se sientan, vuestra decisión es la de formar una vida juntos y debes considerarte como un valioso añadido al núcleo familiar que va a aportar una nueva perspectiva y con las buenas intenciones y energías de iniciar lazos amistosos con todos los implicados.

¿Por dónde empezamos?

Sin duda, uno de los grandes valores que tu llegada añade a todos es tu perspectiva externa ante situaciones y comportamientos dentro de los miembros familiares que ya son considerados mera rutina. De esta forma podemos ver de forma positiva el “Síndrome del Forastero” del que muchas veces hemos hablado ya en otros posts. No tener todavía implicaciones emocionales profundas con tus nuevos suegros o tus cuñados puede favorecer una visión más externa de los problemas que tienden a enquistarse y tomando una postura diplomática, puedes ser clave para tender puentes entre personas. Y esta postura conciliadora y amigable ayudará a que las transiciones sean mucho más sencillas para todos.

Iniciando nuevas relaciones

Tras tu llegada a la familia es muy probable que el resto de miembros no sepan exactamente dónde ubicarte y por lo tanto seas tú misma la que deba iniciar la toma de contacto para que todos empiecen a conocerte. Algunos trucos para empezar a romper el hielo son:

  • Clarifica cuál es tu rol y qué esperas de tu nueva familia. Eso te ayudará a responder a preguntas inesperadas o a evitar comentarios negativos.
  • Si alguno de tus nuevos parientes cercanos tiene hijos de la edad de tus hijastros, hacer una quedada común puede ser una buena idea para conocerse y ver el ambiente familiar.
  • Fomentar reuniones familiares en las que no sólo sea importante que estén los miembros de la familia de tu pareja, sino también los tuyos para que puedas sentirte arropada y valorada en tu propio entorno. Esto es igualmente aplicable a las amistades. Quizás descubres químicas entre miembros de ambas familias y se genera una unión inesperada.

Tu parte de la familia

Algunos miembros de tu familia o tus amistades más cercanas pueden sentir que tu nueva relación o matrimonio no es del todo favorable para ti. Es posible incluso que alguno de tus seres queridos haya pasado por el trámite de formar una familia reconstituida y debido a su experiencia (positiva o negativa) puede darte su opinión desde la preocupación por tu bienestar. En cualquier caso, tu postura debe de ser clara. Necesitas el apoyo y la confianza de tus seres queridos para salir airosa de todo el proceso de adaptación a la nueva vida y que por supuesto comprendan los retos a los que te enfrentas al convertirte en madrastra.

Invitar a tus familiares a tu casa, con tus hijastros presentes es una actitud muy positiva que debemos potenciar. Sobre todo en el caso de que a los hijastros les cueste tratarte con cierto respeto o todavía no se sientan del todo seguros con tu llegada al hogar. Verte desenvuelta en un ambiente amigable e incluso amoroso, con gente a la que quieres y que por supuesto te valora tal y cómo eres favorece que el ambiente se relaje y tu te muestres sin tapujos ni miedos a ser juzgada o criticada. Y eso va a favorecer que los hijastros te vean como una persona diferente, totalmente bien valorada y aceptada y puede ser el inicio para que su propia percepción sobre ti cambie también. A todos nos cuesta ser desagradables con una persona que se muestra abiertamente afable y amable, ¿verdad?