Hablemos de Dinero (2)

En el post anterior iniciamos el tema de la economía en la familia reconstituida, asentando unas bases sencillas de cómo abordar el tema con la pareja, propuestas de acuerdos y reparto de gastos, etc. Sin embargo, en esta ocasión queremos profundizar un poco más.

Bajo las premisas que presentamos, si más o menos has decidido ponerlas en práctica, es posible que hayáis llegado al acuerdo de que el concepto de dinero se haya transformado a “nuestro” dinero y en cierto modo hagáis frente a los gastos familiares de forma conjunta (facturas, alquiler, ocio, etc.). Pero incluso para este cambio en dicho concepto es necesario tiempo para acostumbrarse y limar las asperezas que puedan surgir poco a poco. Pero recapitulemos:

Nuestra propuesta partía de iniciar una conversación de forma tranquila con nuestra pareja. Exponer abiertamente los sueldos y el dinero total que percibís en un año e intentar hacer un cálculo estimativo de los gastos que de forma individual podéis tener, para luego acoplarlos y hacer un gasto en conjunto. Es importante tener en cuenta de que es estimativo, es decir, que puede diferir a medida que la convivencia avanza. Es posible que al vivir juntos ahorréis un poco en tema de alquiler pero tenga que ser invertido en alimentación. O si decidís casaros, que los impuestos sean menores pero hagáis más gasto en cualquer otra parcela vital. Probablemente hasta que no pase un año de convivencia no tengáis un gasto real (más si le sumamos hijos, hijastros o gastos de pensiones, etc..), pero empezar por hacer aproximaciones es siempre una buena estrategia.

El sistema de las tres cuentas

Una de las opciones que existen a la hora de llevar la economía doméstica es la de tener tres cuentas bancarias separadas para hacer frente a los gastos que puedan venir. Con esto pretendemos fomentar la responsabilidad individual para afrontar los gastos pero también la independencia económica de las dos partes de la pareja. Se dividiría de la siguiente forma:

  • Cuenta conjunta o cuenta del hogar

En esta cuenta están domiciliadas todas las facturas, recibos y gastos que tanto tú como tu pareja habéis decidido que pagáis de forma conjunta. Ejemplo: Luz, agua, gas, alquiler, hipoteca, impuestos del automovil, seguros, etc. Si ambos trabajáis y aportáis ingresos, podéis hacer una transferencia a esta cuenta de forma mensual o quincenal que suponga un porcentaje de vuestro sueldo. Si uno de los dos no trabaja pero percibe una pensión de manutención para sus hijos, debéis decidir si esta será ingresada en la cuenta conjunta. Hay parejas que opinan que es un dinero que pertenece a la cuenta del hogar puesto que con ello se pagarán gastos como la alimentación o el mantenimiento de la casa donde viven los hijos, mientras que hay otras que opinan que debe de ser un dinero estrictamente dedicado a gastos de los hijos tales como ropa, libros, etc. La última palabra es vuestra. Pero siempre debe de haber dinero suficiente en ella para hacer frente a los gastos mensuales. Puede que uno de los dos se encargue personalmente de realizar las transferencias bancarias o que lo tengáis todo automatizado, pero recomendamos que ambos estéis al tanto de los movimientos que se realizan en ella porque siempre dos cabezas pensantes funcionan mejor que una.

  • Tu cuenta personal

Esta cuenta está dedicada a tus ingresos y destinada a tus gastos personales sean de la índole que sean. Si percibes un salario, será ingresado en esta cuenta y si tienes algún otro tipo de ingreso (alquileres, propiedades, trabajos extra, etc.) también a menos que de forma explícita acuerdes hacer uso de este dinero para gastos comunes o del hogar. Si por el contrario no trabajas o te dedicas a la crianza de los hijos/hijastros, es positivo acordar con tu pareja un cierto porcentaje para tu uso personal y privado. De esta forma se evita el trámite de solicitar de forma recurrente dinero a tu pareja y explicaciones de dónde o cómo va ser invertido. Todos tenemos derecho a nuestros pequeños placeres y a no renunciar a ellos.

  • Su cuenta personal

Exactamente igual que la tuya, es dónde se ingresará su sueldo en caso de que perciba uno u otro tipo de ingresos. De estas dos cuentas personales decidiréis cuánto dinero vais a destinar a la cuenta conjunta o del hogar, y el resto será para vuestro uso personal. Si una vez pagadas todas las deudas y estén correctas todas las responsabilidades, tu pareja decide invertir cientos de euros en las cuentas de sus hijos eso será una decisión personal suya y de nadie más.

¿Qué es lo justo?

A partir del año de convivencia se puede tener una idea más o menos real del gasto total familiar y es posible que se deban de hacer ajustes en cuanto a la inversión personal que debéis hacer para el mantenimiento de todos. Fomentad que las negociaciones sean siempre desde una posición amigable. A largo plazo, el sistema de las tres cuentas es el que mejor funciona siempre y cuando estéis abiertos a renegociar en caso de que la cantidad de ingresos/gastos varie. Las eventualidades siempre existen.

Sin embargo, si hay algo que no es en absoluto aceptable es que, por ejemplo, tu pareja esté destinando dinero de la cuenta conjunta a la manutención de sus hijos sin haber establecido contigo un acuerdo previo o que tu hayas dado tu consentimiento. Hay que tener siempre presente que el principal problema de estas situaciones no es necesariamente el dinero, sino el no haber consultado previamente contigo como muestra mínima de respeto. Cualquier modificación, gastos extraordinario o eventualidad que haga referencia al dinero de la cuenta conjunta o del hogar siempre debe de ser consultada con la pareja.

Siempre pueden existir desacuerdos sobre la gestión económica, pero lo importante es mantener la puerta del diálogo abierta y encontrar soluciones lo antes posible, manteniendo siempre presente que un hogar amoroso y feliz es mejor con poco dinero que un hogar hostil y sin afecto en el que el dinero rebose.

En casos de dudas, acuerdos previos, cuestiones que puedan surgir en temas económicos si estáis pensando en casaros y demás, consultad siempre con un experto. Existen abogados economistas que os pueden ayudar a aportar luz a cualquier duda que se os puede presentar, incluso si sentís que no llegáis a ningún tipo de acuerdo en referencia a los gastos, pueden actuar de mediadores.

Los hijos/hijastros y la economía familiar

El tema económico nos afecta a todos en mayor o menor medida, hijos e hijastros incluidos. Podemos educar en temas de economía desde muy temprana edad, a partir de los 6-7 años hablarles de la paga y de la importancia de tener dinero ahorrado para costearse sus gastos personales.Pero lo que es importante es que aprendan a diferenciar entre el “querer” y el “necesitar”, más si queremos evitar que existan diferencias entre los hijos biológicos y los hijastros. No es lo mismo que uno de ellos necesite una gran cantidad de dinero a raíz de una ortodoncia necesaria que la “necesidad” de comprarse una bicicleta nueva último modelo para salir a pasear con los amigos. Además, como responsables de su educación debemos tener presente que a pesar de haber invertido mucho dinero en las gafas o en la ortopedia de uno de los hijos/hijastros, no es estrictamente necesario hacer el mismo tipo de gasto en el resto para que no se sientan mal. Una cosa es necesitar unas zapatillas ortopédicas y otra muy distinta es por ello comprarles a todos nuevos pares de deportivas de marca. Además, si hemos introducido el tema de las pagas personales, siempre podemos alentarles a ahorrar para costearse una parte del gasto del objeto que tanto desean como forma de desarrollar su responsabilidad.