Hogar, dulce hogar

El buen tiempo se acerca y con él las esperadas vacaciones, el merecido descanso del año y el calorcito del verano. El buen ánimo nos invade y muchas parejas inician la conversación sobre si es el momento de aprovechar el descanso veraniego para unificar la familia y convivir todos bajo un mismo techo. Y aparece la temida palabra, mudanza.

Al igual que configuraciones de familia reconstituida hay muchas, ocurre lo mismo con los acuerdos sobre dónde y cómo convive la misma. Muchas veces no sólo depende de las circunstancias de la pareja y de los hijastros, sino también del régimen de custodias y las visitas. Pero en cualquier caso el proceso va a ser similar.

Toca sensarse a hablar

Ha pasado un tiempo en el que tu pareja y tú habéis desarrollado cierto grado de intimidad. Os sentís muy unidos y puede que hayáis dado el paso de conocer a los hijos de uno o de ambos para ir asentando las bases de la nueva unidad familiar. Con o sin boda, puede que os esté apeteciendo sentiros en unidad como familia y se inicia la conversación sobre convivir todos bajo un mismo techo, ¿Qué aspectos debéis tener en cuenta antes de lanzarse a la aventura de la convivencia en familia?

Cuándo la madrastra se une al hogar familiar

Es habitual que si la madrastra no tiene hijos de un matrimonio previo la opción más atrayente sea la de que se mude al hogar familiar dónde convive su pareja con los hijastros. A menos que los hijastros tengan muy corta edad, hacerles partícipes de la noticia antes de la fecha señalada para que expongan sus temores y su punto de vista es fundamental para que la idea se vaya asentando y no genere conflictos llegada la hora de la mudanza real. Es importante tener en cuenta que, a pesar de que como pareja os profesáis mucho amor y os sentís muy unidos, puede que los niños no lo sientan de forma tan estrecha y la llegada de una persona “de fuera” siempre produce inseguridad y quiebra de alguna forma la rutina ya establecida como núcleo monoparental. Simplificando, van a pasar de tener a papá/mamá a tiempo completo para ellos a compartirlo con una persona de fuera, que posiblemente traiga consigo peticiones sobre cómo se debe de convivir en la que siempre han considerado su casa. Paciencia, diálogo y mucha empatía. Todas las opiniones son válidas si nacen del respeto, pero es importante fomentar una cálida acogida para la persona que entra. Los cambios, novedades y el vértigo es para todos por igual.

Cuando es el biopadre/madre el que se traslada

Puede que tú casa sea idónea para que tu pareja se mude contigo, ya bien sea por ubicación, por espacio global o por circunstancias personales. Y posiblemente el traslado de tu pareja traiga consigo la necesidad de readaptar tu refugio cálido para acoger las nuevas necesidades de toda la familia. Si tu pareja tiene uno o varios hijos es necesario crear un espacio para que ellos se sientan aceptados e integrados tanto como si vienen ciertos días del mes como si tu pareja tiene la custodia total y vivirán allí a diario. De la misma forma que se planteó en el caso anterior, preparar a todos es clave para que la adaptación sea mucho más suave y rápida (teniendo en cuenta que todo requiere su tiempo, claro está). Presentar tu casa, tantear la opción de adaptarla para que esté al gusto de todos y proponer a los niños que colaboren en la decoración de su espacio o que hagan peticiones de aquello que creen que van a necesitar en el nuevo hogar ayudará a que se enfoque como una ganancia y no tanto como una pérdida el cambio de casa. Igualmente para tí misma. Pasar de vivir en solitario con tus tiempos y ritmos es muy diferente a convivir con varias personas a la vez. Ceder espacio cuando siempre has sido la reina de la casa y tienes tu forma de hacer las cosas es difícil. Tómalo con calma, mantén un espacio íntimo y personal que sirva de santuario y mantén siempre la puerta abierta al diálogo con tu pareja. Siempre será tu mejor apoyo.

Ultimando detalles

  • Sé cuidadosa con las pertenencias de los demás tanto si te trasladas tú cómo si vienen con los nuevos inquilinos. Es posible que la fotografía de la ex de tu pareja no sea de tu agrado en tu casa (o en la casa de tu compañero), pero puede significar mucho para tus hijastros. Pregunta y valora los sentimientos de todos.
  • Crea un nido de amor en vuestro dormitorio. Una cama nueva, una forma de volver a empezar. Decoración nueva, el dormitorio va a ser vuestra fuente de alimentación diaria ante las adversidades, tenedlo al gusto.
  • Si existen demasiados recordatorios de la vida familiar pasada en tu nuevo hogar y eso te hace sentir incómoda o dolida, abre un debate con tu pareja. Volviendo al punto primero, valorad qué es realmente importante para el bienestar emocional de los hijastros y aquello que no sea vital, puede ser almacenado. Antes de tirar, mejor almacenar, en el fondo es el legado emocional de los hijastros y merece la pena ser conservado.
  • ¡Vivid el último día de mudanza como una verdadera celebración! Pedid comida rápida y sentaros en cajas si es necesario, pero saboread el inicio de una nueva vida en familia y estableced un nuevo ritual familiar. ¡Pizza sobre cajas apiladas!

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