¿La ausencia de relación legal te echa para atrás?

Hemos hablado mucho ya de lo complicado que es desarrollar el rol de la madrastra en una familia reconstituida sin sentirse a veces como la pieza que sobra o sentir que nunca serás aceptada por el resto de miembros.

La falta de reconocimiento social de la figura de la madrastra dificulta todavía más la integración en la vida familiar.

¿Cuántas veces hemos echado de menos el apoyo de nuestro entorno para afrontar los retos de ser madrastra?

Aún cuando las relaciones en casa van bien, esta falta de reconocimiento social puede generar temores y dudas: ¿Merece la pena desarrollar una relación con menores a mi vida?

Si no hay apoyo social y tampoco existe un reconocimiento legal (incluso aunque esté casada con mi pareja)… ¿En qué posición me encuentro en la familia?

Si a lo largo de nuestra vida hemos experimentados pérdidas importantes, es posible que estas dudas nos generen una verdadera inseguridad a la hora de implicarnos emocionalmente con nuestras hijastras o hijastros sin tener ninguna garantía de que, en caso de ruptura, la relación con ellas o ellos puede sobrevivir.

Y sin ir tan lejos, la implicación de una madrastra en el día a día de sus hijastras o hijastros no está nada clara. Ámbitos como la escuela o la salud todavía están muy restringidos a los progenitores. Y es que en nuestra cultura, el concepto de familia sigue estando limitado a la consanguinidad.

En esta situación, surgen más dudas: “¿Voy a implicarme en los deberes si después nunca podré hablar con la maestra o el maestro sobre las dudas que me surjan?”, “¿Tengo que cuidarla o cuidarlo cuando está enferma o enfermo sin poder acceder nunca a una visita con la médico o el médico?”

INVESTIGA EL MARCO LEGAL O CONSULTA CON TU ABOGADA

Si te encuentras ante estas dudas, debes saber que a veces, con la acreditación requerida en cada situación, la madrastra puede tomar funciones de decisión tales como estar presente en reuniones escolares, recoger a los menores del centro educativo o asuntos médicos de emergencia.

Asimismo respalda el derecho de las menores o los menores a relacionarse con personas allegadas (o sea, tú) después de una separación.

Para saber hasta qué punto la ley ampara tu relación con tus hijastras o hijastros es importante consultar con una abogada o un abogado.

La importancia de compartir estos miedos con tu pareja y resolverlos reside en que existe la posibilidad de que el temor a no ser reconocida como figura de referencia en la vida de las hijastras o los hijastros, pueda producirte rechazo a la hora estrechar lazos y vínculos emocionales con ellas o ellos, lo cual va en detrimento de la evolución positiva de la familia reconstituida.

Si nos retraemos, ellos también se retraen, nuestra pareja se encuentra entre dos aguas y las tensiones aumentan.

Encuentra el punto medio que te haga sentir cómoda, implícate en la vida de los hijastros tanto como desees y pide el espacio necesario para desarrollarte dentro de la familia. Y ante cualquier duda legal, realiza las consultas pertinentes.

¿Quieres un poco de
apoyo extra?

A través del coaching personal te ayudo a hacer las paces con tu madrastridad y a construir tu lugar en la familia. Un lugar donde te sientas por fin en casa.