Las muestras de afecto en público

En el post anterior sobre Las Muestras de Afecto, hablábamos de cómo nos sentimos con respecto a este tema y herramientas para negociar con nuestra pareja pequeñas expresiones de afecto que nos mantengan vinculados con los hijastros en casa. Pero hoy queremos profundizar un poco más en los aspectos positivos y negativos de las muestras de afecto delante de la familia enlazada.

Darse besos, abrazos, palabras cariñosas, etc. un ambiente amoroso ayuda a crear con más facilidad la sensación de hogar para todos y más cuando los cariñitos son multidireccionales. Cuando los adultos se quieren públicamente delante de los menores no sólo favorece un aura relajada y un vínculo emocional fuerte entre ellos, sino que brinda un ejemplo buenísimo de relación saludable en la que existe respeto y amor. Se desmitifica la idea de que quererse es de débiles y se abre un espacio para que todos quepan dentro de las muestras afectivas familiares.

Si bien expresarse cariño siempre lo vamos a considerar como un acto necesario y muy favorecedor para el desarrollo de los vínculos personales, hay que tener en cuenta algunos aspectos antes de lanzarnos a la expresión afectiva en el marco de una famlia enlazada.

Darse besos, abrazos, palabras cariñosas, etc. un ambiente amoroso ayuda a crear con más facilidad la sensación de hogar para todos y más cuando los cariñitos son multidireccionales.

¿Por qué es importante tener en cuenta a la familia enlazada?

Recordemos que las familias enlazadas son un nuevo núcleo familiar que ha experimentado cambios en su estructura, posiblemente de forma reciente. Alguna de las personas de la familia pueden encontrarse todavia adaptándose a la nueva situación y procesando los sentimientos difíciles que han surgido ante los cambios. Esa persona puede ser nuestra pareja, sus hijos, los nuestros o incluso nosotras mismas. Si detectas que puede que este sea tu caso o el de algún familiar cercano puede que sea un buen momento para sacar el tema con tu pareja o tus hijos y abordar la nueva situación desde el plano emocional. Quererse es algo maravilloso, pero todos debemos encontrarnos emocionalmente bien para ser capaces de dar y de recibir amor. Acompañar a alguien también representa una forma de amor.

Las posibles reticencias

Una de las dudas razonables más frecuentes en este tema que surge entre las madrastras es: “¿Se sentirá alguien mal si me muestro abiertamente cariñosa con mi pareja delante de sus/mis hijos?”

La respuesta automática que nos surge suele ser un Sí rotundo, pero podemos entrar a matizar para apreciar si realmente esa afirmación es del todo cierta.

Por un lado, si eres una madrastra sin hijos que se ha introducido en el núcleo familiar de nuestra pareja, del cual desconoces gran parte de su historia familiar, puede que de pronto las muestras de afecto efusivas (si eres cariñosa, besos, abrazos, apelativos cariñosos, etc) pueden resultar chocantes para aquellos que no estén dentro del núcleo de la pareja, es decir, los hijastros. Puede que en su historia familiar pasada no vieran a sus padres ser amorosos el uno con el otro y tengan recuerdo de cordialidad y respeto, pero no de afecto. Puede que presenciaran alguna escena complicada como es una pelea entre ellos o reproches. O puede que si fuesen unos padres amorosos entre ellos y las muestras de afecto entre el progenitor y la nueva pareja les resulten complicadas de asimilar por comparación con las de sus padres. Todo es posible. Pero de la misma forma que conocer a una persona requiere tiempo y esfuerzo, conocer la historia familiar previa también y eso no tiene por qué implicar dejar de ser una persona cariñosa si ese es uno de nuestros rasgos más destacables. Pregunta, escucha, valora. Negocia con tu pareja espacios para desatar el amor y estrategias paulatinas para introducir el afecto delante de los hijastros.

Se puede dar el caso de que el rechazo no sea a consecuencia de las muestras de afecto entre los adultos, sino por sentir que ese afecto les falta a ellos. Es posible que con nuestra llegada los hijastros se sientan un poco “apartados” y que al presenciar afecto entre su progenitor y la madrastra tengan la sensación de que ellos no tienen cabida en esa expresión amorosa y reaccionen desaprobándolo, lo que nos lleva a la falsa creencia de que las muestras de afecto no son bien recibidas por ellos.

Tiempo, paciencia y buenos alimentos

Dado que ya hemos visto que no siempre todo es lo que parece a simple vista, nuestra mejor estrategia será la paciencia, la escucha activa e ir introduciendo progresivamente el afecto dentro de la familia.

Habla con tu pareja sobre cómo te sientes y tu visión acerca de las muestras de afecto familiares y su beneficio para todos. Recibe su punto de vista y econtrad una forma que os haga sentir cómodos a ambos. La solución nunca pasa por convertirnos en una persona que no somos. Como hemos explicado antes, si ser afectuosa es una de tus características especiales, consérvala. Valorála. Dale la importancia que requiere. Escucha la historia familiar previa y valora la posibilidad de introducir poco a poco pequeños gestos que resulten agradables para todos. Una sonrisa, una caricia, una palabra bonita… puede que al principio no encuentres recompensa, pero a la larga los sentimientos prevalecen.

Repartid las muestras de afecto entre todos para que nadie pueda sentirse excluído. Dedicad unos segundos a haceros un mimo, pero también a los demás, valorando que cada uno ocupa un lugar dentro de la familia y se le considera importante.

Apunte final

Todas estas claves y consejos son válidas si somos nosotras las que aportamos hijos a la nueva relación. Puede que para ellos sea complicado ver a su madre expresando afecto hacia una persona que todavía no conocen en profundidad y seguro que el sentido común nos dicta que tengamos paciencia y hablemos con ellos. Eliminar las muestras de afecto hacia nuestra pareja para que nuestros hijos no se sientan amenazados no debería de ser una opción, puesto que estamos enviando el mensaje de que la pareja es prescindible ante la relación que mantienes con ellos, cuando en realidad se encuentran en esacalas de valor distintas. Una pareja sólida y amorosa es un ejemplo de valor incalculable para todos.

Si la situación familiar se está volviendo tensa con las muestras afectivas y genera más fricciones y malestar quizás es buena idea dar un paso atrás y analizar en qué punto puede que nos hayamos precipitado. Volved a la casilla de inicio, hablad de nuevo sobre el tema e incluso abordad el tema entre todos para identificar los motivos reales que pueden surgir hacia el rechazo. Si durante este camino recibes comentarios poco respetuosos u ofensivos por parte de cualquier familiar, cortálos en seco. Todos tenemos derecho a sentirnos mal sobre cualquier acontecimiento que se desarrolla en nuestra vida, pero no por ello tenemos derecho a volvernos hostiles contra nadie. Las faltas de respeto jamás deben de estar permitidas. Con este punto claro, volved a hablar y la paciencia con empatía serán siempre grandes aliadas.

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