Las personas problemáticas

Cuando hablamos de personas problemáticas y giramos en torno a la familia reconstituida, lo primero que nos viene a la mente es (desde el punto de vista madrastril) la ex y los hijastros. Sin embargo las personas problemáticas se pueden externder a nuestro ámbito familiar más cercano e incluso a las amistades que siempre hemos considerado seguras. Veamos con más detalle. Existen diferentes tipos de personas problemáticas:

  • Aquellas que no te quieren cerca, que se quieren deshacer de ti o que han tomado la decisión de que seas una persona non-grata incluso antes de haberte conocido.

Entre este grupo de personas podemos encontrar aquellas que de verdad han creído el mito de los cuentos clásicos de la “madrastra malvada” y les horroriza tu llegada a pesar de que puede que no les toque ni de cerca. Puede también que sean personas que han sufrido o que conocen a alguien que haya sufrido una relación tormentosa con otra madrastra (o incluso que en un momento dado de sus vidas fuesen madrastras y ahora mismo no soporten ni escuchar el sustantivo “madrastra”). Por lo general estas personas requieren tiempo y espacio para asumir que no todo es blanco o negro a pesar de que es irritante sentir que te encuentras en una constante situación de demostrar a todos que no eres una bruja de cuento. Pero es posible que merezca la pena el experimento si con ello consigues cambiar la percepción de una, dos o más personas.

  • Aquellas que, tras tu llegada a la familia, has decidido evitar a toda cosa debido a su actitud hacia ti, su carácter o su conflicto personal.

Este grupo de personas son aquellas que pueden llegar a iniciar un conflicto directo contigo puesto que se comportan de una forma que no consideras aceptable en absoluto. Son personas que, por lo general, no pueden o no han sido capaces de aceptar que tu has llegado para quedarte y que la ex de tu pareja ya no está y no volverá. Algunas de los comportamientos pueden ser simples “bromita” o comentarios desagradables sobre tu edad, tu forma de ser o usar el término “madrastra malvada” para referirse a tu persona. Por supuesto que muchas veces, en nuestra situación, preferimos no entrar en el conflicto y permitir que sea nuestra pareja la que haga de mediador para evitar que escale. Pero en este tipo de situaciones en las que la persona está invadiendo tu espacio personal con comentarios desagradables es importante tomar las riendas con educación para que finalicen. O simplemente cortar todo tipo de contacto.

  • Aquellas que, debido a problemas personales propios, no están abiertas a forjar una relación contigo.

En otro post hablamos sobre los efectos que puede causar un divorcio/separación para los familiares y los amigos de la antigua pareja. A algunos puede que la ruptura les haya supuesto un sufrimiento del que nosotras no tenemos conocimiento y ello les dificulta la posibilidad de vernos de forma objetiva y valorar nuestros aspectos positivos como persona. Preguntar abiertamente al resto de familiares cuál es el problema real de dicha persona para comprender que posiblemente no sea algo que esté en nuestra mano cambiar, puede ayudarnos a evitar algunos malentendidos o situaciones incómodas.

  • Aquellas que juegan el rol de “El saboteador entre bastidores”

Uno de los saboteadores más comunes que una madrastra puede encontrar es la persona que deliveradamente cuenta mentiras al resto de miembros de la familia sobre la madrastra o sobre sus acciones. Las mentiras pueden proceder de un infante, en cuyo caso se pueden tachar de simples niñatadas, exageraciones de la realidad o que el niño/a no ha sabido interpretar las relaciones interpersonales adultas o sus acciones. Pero cuando el saboteador es un adolcescente o una persona adulta, el daño es mucho más considerable. Puede resultar humillante que la madrastra se encuentre en la posición de tener que aclarar cosas sobre sí misma o denegar afirmaciones que se han dicho, sobre todo porque se puede crear el enfrentamiento familiar en el que se puede cuestionar del lado de quién posicionarse. En muchos casos el saboteador se descubre y es una persona que puede recibir ayuda para que deje de retorcer la realidad, a pesar de que puede ser lo último que desees en ese momento. En otros casos, la relación con el saboteador simplemente termina de forma drástica. A veces el saboteador es un miembro más externo de la familia que todavía no ha sabido como procesar la llegada de la madrastra a la familia y está transformando sus propios temores y preocupaciones en afirmaciones nocivas que poco o nada tienen que ver con la realidad. Algunas de ellas pueden ser tildar de injusto el hecho de que el padre o la madre se hayan vuelto a emparejar con una persona que no conocen, como si no se tuviera en cuenta el bienestar de los hijos. Si una afirmación de este tipo llega a oídos de los hijos de tu pareja y no son los suficientemente mayores como para tener un pensamiento crítico sobre la situación familiar, puede que les afecte y que ello condicione la relación que establezcan contigo. Detectar si existe o no actuación de un saboteador entre bastidores es el inicio para iniciar un diálogo familiar y que la relación de todos cambie favorablemente.