Madrastras y madres. ¿Enemigas naturales?

Muchas madrastras expresan su frustración al ver los estragos que causa el constante conflicto entre la ex-pareja de su commpañero/a y lo indefensas y carentes de poder que se sienten para poder finalizar dicho conflicto. Mucho más cuando los hijos/hijastros están involucrados justo en medio de la guerra abierta. Algunas de ellas han trabajado para empatizar con los sentimientos que la ex pudo desarrollar a lo largo de su divorcio, dolor, ira, angustia, soledad,etc. Sin embargo, hay que reconocer que se vuelve complicado empatizar cuando día tras día se ve a una ex furiosa tratando de vengarse de su ex compañero/a e incluso usar estratagemas maliciosas para ello, sin pasar página.

¿Somos realmente enemigas?

La madre de tus hijastros puede sentirse aterrorizada ante tu llegada al núcleo familiar de su ex. Puede temer la pérdida de atención de sus hijos, la pérdida de afecto, de contacto, de comunicación. De hecho es posible que muchas sientan que tú eres la causante de la pérdida de su ex marido/mujer, a pesar de que ellas iniciasen la separación.

Mucho hemos hablado sobre que el papel de una madre no se puede reemplazar y que lejos queda para una madrastra ocupar el espacio que una madre pueda dejar en la vida de sus hijos. Las madrastras lo tenemos claro, pero ¿lo tienen claro también las madres?

Unidad de compensación

Madrastras y padres/madres se ven a menudo envueltos en la compleja tarea de compensar los comentarios negativos que una ex tóxica transmite a sus hijos sobre el otro núcleo familiar. La continua crítica sobre un padre por encima del otro causa estragos en la estima y el apego que desarrolan los menores con respecto al mismo y por consiguiente con la relación que crean con la madrastra. Pero mirando el lado positivo, la ex tan sólo os puede afectar en la medida en la que vosotros la dejéis entrar. De la misma forma en que la mala conducta es asunto de los dos y formáis un equipo parental para mejorarla, el comportamiento de la ex también lo es e ignorarla no hará que el problema desaparezca por sí mismo.Y a pesar de que se pueda bromear y pase de ser “su ex” a ser “nuestra ex” lidiar y tratar directamente con ella seguirá siendo primariamente trabajo de tu pareja, a pesar de que puedas colaborar, ser informada e incluso opinar sobre los temas a tratar.

Mitos y realidades sobre la madrastridad

El mito de que las mujeres somos entre nosotras rivales naturales ha creado estragos en nuestro subconsciente social. Al formarse una pareja siempre existe cierta posibilidad de que se rompa en un momento dado de la vida, y por consiguiente que se produzca un divorcio, una separación, en definitiva una ruptura. La concepción que nosotras desarrollamos como mujeres a lo largo de nuestra vida sobre las madrastras y lo malvadas que son (nos roban a nuestras parejas y pretenden robarnos a nuestros descendientes. En definitivida, nuestro futuro y felicidad) perpetúa la visión maléfica de la mujer que encuentra el amor en una persona divorciada y con hijos. Si nosotros educamos a nuestros hijos fomentando la figura de la madrastra de cuento, ¿qué sucederá si el día de mañana ellos se convierten en madrastras o padrastros de niños educados con la misma verdad distorsionada y los rechacen por ello? Que creerán que es merecido, puesto que una madrastra no vale nada.