Si menciono a la ex una vez más, vomito

Y si prefieres leer en vez de ver el vídeo…

Si estás leyendo este post supongo que has pasado lo inimaginable en tu relación con la ex:

  • Interferencias constantes a través del calendario de visitas
  • Más viajes al juzgado que al súper
  • Fiscalización de lo que hacéis en casa
  • Ataques directos o campañas de desprestigio con los niños, la escuela, la familia, el entorno social…
  • Llamadas eternas
  • Intentos de mantener una relación más allá de lo co-parental con tu pareja
  • Intentos de erosionar vuestra relación con las niñas o los niños

Una separación puede convertirse en algo mucho más sucio de lo que a menudo se reconoce, y sin comerlo ni beberlo tú te has encontrado con el fango hasta las orejas.

Has pasado de la sorpresa a la incredulidad, de la incomprensión a la rabia. Te has sentido impotente, atrapada en medio de una injusticia, viviendo una angustia que jamás habrías podido imaginar cuando te convertiste en madrastra.

Y has hablado de la ex. MUCHO.

Con tus amigas, con tus hermanas e incluso con tu madre. Te has indignado, la has criticado, has relatado cada una de sus hazañas. Es probable que tu pareja y tú habléis de ella constantemente, revisando sus jugadas, anticipando movimientos, releyendo sus e-mails, mirando su Facebook. Se ha convertido en una obsesión.

Lo sé porque yo tuve la misma obsesión que tú.

Y un día, desahogándome por enésima vez con mi madre, de repente me invadió un hartazgo plúmbeo. Sentí la necesidad de cortar la conversación de inmediato, con la sensación de que si mencionaba su nombre una vez más iba a vomitar.

Hoy quiero hablar de cuando llegas a ese punto en que criticar a la ex ya no te sirve.

Te das cuenta de que has llegado a ese punto cuando, al hablar de la ex:

  • Tu madre se ensaña más que tú o no para de aconsejarte que te separes
  • Tus amigas ya te lo han dicho todo y se limitan a responderte con monosílabos
  • Tu pareja y tú habláis de la ex en la cama
  • Y cada vez, después del subidón de la indignación, te sientes más hundida, impotente y desamparada que antes.

“Yo no quiero esto”, decía una voz dentro de mí. “Yo no quiero que esto sea mi vida”.

Si has llegado a este punto, solo puedo decirte que en el fondo me alegro mucho por ti, porque significa que has tocado fondo.

Y aunque te parezca imposible, significa que pronto empezarán a cambiar las cosas. Tú harás que cambien.

Algunos de mis primeros pasos fueron:

  • Empezar a centrar la relación con mis amigas en nosotras, hablar con ellas de las cosas que me importaban, de mi vida, volver a escucharlas.
  • Pactar con mi pareja (de mutuo acuerdo) el hablar mucho menos de ella. Aunque nos costó un tiempo dejar el hábito.
  • Hacer algo constructivo con mi vivencia de la madrastridad, empecé con SerMadrastra.com.

Esas fueron las primeras cosas que funcionaron para mí.

No sé cuales van a ser tus primeros pasos. Pero no tengo duda de que los vas a dar. Y descubrirás que, sea cual sea la situación con la ex, tienes poder para hacer tu vida mucho más tuya.

Aprende a manejar
la tensión con la ex
y vuelve a ser tú misma

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TALLER + COACHING + COMUNIDAD