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Encajar todas las piezas de una familia enlazada es un proceso largo y exigente, un verdadero reto para la pareja.

Por eso trabajamos herramientas para cuidar vuestra relación y recuperar el tiempo de juego, mientras os acompaño en el proceso de encontrar vuestra forma única de ser familia.

Hijas e hijos, exs, procesos judiciales, economías, casas, mascotas, la familia, el cole...

Formar una clan como los nuestros es mucho más estresante que una familia tradicional. Apenas nos estamos conociendo y ya nos vemos acuciad@s por mil cosas que requieren nuestra atención.

Pero la gran peculiaridad de este tipo de uniones es que, en cada uno de estos temas, los dos miembros de la pareja tienen posiciones, preocupaciones y expectativas muy distintas entre sí. Hasta el punto de que a veces resulta casi imposible entenderse y terminamos percibiendo que el otro o la otra no está de nuestra parte sino contra nosotr@s. Nos sentim@s solos estando en pareja.

Y ¡eh! a veces nos olvidamos de que la relación de pareja
es precisamente el motivo por el que llegamos hasta aquí.

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A través de la atención en pareja...

Abrimos un espacio de cuidado donde abordar con seguridad esos temas que en casa terminan en un estallido o en un alejamiento cada vez mayor.

Hay mil formas de vivir en familia, y con las familias enlazadas siempre nos toca inventarnos nuestro propio modelo. Pero sea como sea, la base para que funcione es tener una buena comunicación y complicidad en la pareja.

No hace falta estar de acuerdo en todo, pero sí estar en el mismo equipo, y no perder la capacidad de disfrutar junt@s. De eso va este espacio de pareja.

Trabajando juntos logramos…

  • Emprender juntos el reto de encontrar vuestra forma única de ser familia, construir el lugar de cada un@ en casa, hacer viable la convivencia entre dos culturas familiares y crear un hogar donde todo el mundo se sienta a gusto.
  • Orientaros para gestionar las dificultades que plantea este modelo familiar de cara a las niñas y niños, y hacerlo como equipo, cada uno desde su diferente posición.
  • Acelerar el proceso de adaptación a este nuevo modelo de convivencia, diferente de la familia nuclear, evitándonos buena parte de los rodeos y el desgaste que suele suponer.
  • Escuchar (de verdad) a la otra persona y que la otra persona pueda escucharnos de la misma manera. Acabamos con los ataques velados y las posiciones a la defensiva para hablarnos de tú a tú. También aprendemos a escuchar y hablar con l@s hij@s e hijastr@s.
  • Practicar dinámicas de comunicación que, una vez aprendidas, os podéis llevar a casa para usarlas cada vez que lo necesitéis.
  • Crear alternativas a las situaciones que os preocupan con la garantía de tener en cuenta las necesidades de todos.
  • Reencontrar el camino hasta la otra persona y recuperar la cercanía y la intimidad.

El cambio sabe mucho mejor cuando se cocina entre dos, os lo aseguro.

«Decidí, sin pensármelo mucho, formar parte de una familia reconstuida. Mi posición es la de hombre soltero, que pasa a ser pareja de otro hombre salido de un matrimonio hetero con cuatro criaturas. A todo esto, yo aporto también un perro grande para que no se diga.

La ilusión inicial dio paso a la realidad. Diferentes costumbres y expectativas que ves que nunca se van a cumplir imponen un cambio de paradigma duro de asimilar. Amor y buena voluntad te ayudan a seguir, pero en mi caso necesitaba algo más. La diferencia de número y no tener un pasado familiar común en ocasiones me han hecho sentir solo y mal.

Por edad, en mi entorno cuento con más padres que no-padres y estaba harto de escuchar comentarios que apuntaban a que el problema fuera mi no paternidad anterior. Ni que eso fuera algo malo o algo que hubiese ocultado antes. 

Mi pareja tenía otro punto de vista sobre la situación y hubo un momento en que yo necesitaba escuchar de alguien: ‘Te entiendo, yo también lo he pasado, es duro, pero puede mejorar.’

La cosa empezó así y derivó en una terapia de pareja que nos ha ayudado a mejorar la comunicación y entender otros puntos de vista. Que mirarse en el modelo clásico de familia no siempre es buena idea, y que cuidar de toda la familia también pasa por mirar por uno mismo. Que compartir no es asfixiar, y que convivir no es pensar igual ni respirar el mismo oxígeno a cada segundo, siempre.»

IVÁN

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Sobre mí

Me llamo Berta. Formo parte de una «pareja enlazada» desde hace 8 años. Soy madrastra y madre y también he sido hijastra y hermanastra prácticamente toda mi vida. La familia enlazada es mi medio.

Después de atravesar el proceso de adaptarme a mi nueva familia, decidí formarme con la coach especializada en familias enlazadas Jenna Korf.

Actualmente continúo mi aprendizaje con el grado en Psicología en la UNED, formación continuada en Comunicación No Violenta y con la formación en terapia Gestalt en la escuela Guibor. Además me gusta cultivar mi biblioteca especializada en familias enlazadas, crianza, estudios de género y psicología humanista. Pero sobretodo me gusta trabajar con vosotr@s, porque la experiencia de acompañaros me acerca mucho más a la realidad que cualquier libro.

Antes me licencié como comunicóloga en la Universidad Autónoma de Barcelona y continué con un máster en humanidades en la Universidad Pompeu Fabra que me apasionó. Empecé mi carrera profesional en las áreas de recursos humanos y comunicación de varias empresas, y supongo que habría continuado así si mi vida personal no hubiera dado un giro completamente inesperado.

Integrarme en mi familia enlazada resultó ser el mayor reto de mi vida. También fue la faceta que más me obligó a escucharme, hacer las paces con mi pasado y crecer. Ha sido (y sigue siendo) un camino exigente, pero a la vez me ha traído satisfacciones que nunca imaginé. La mayor de todas es la relación que ahora tengo conmigo misma. La siguiente, una relación de pareja en la que me siento libre y conectada al mismo tiempo, un espacio donde descansar y difrutar.

Después de acompañar a decenas de personas que, a falta de modelos, han luchado para construir su forma única de ser familia, hoy pongo mi saber y mi sensibilidad a vuestra disposición.

ME HABÉIS VISTO EN...

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¿Cómo trabajamos juntos?

Me gusta organizar el trabajo en sesiones de entre 60 y 80 minutos, que hacemos por videollamada. Si es posible, os pido que estéis juntos en el momento de encontrarnos.

El número de sesiones dependerá mucho de lo que queráis abordar. Si es una consulta puntual a lo mejor con una basta. Si queréis hacer una trabajo más profundo, iremos decidiendo juntos los pasos a dar.

En general empezamos encontrándonos una vez por semana y llega un momento en que todos nos damos cuenta de que podemos espaciar las sesiones, hasta que damos el proceso por finalizado.

En todo caso, siempre tomaremos las decisiones a tres. De esta manera nos aseguramos de avanzar a vuestro ritmo.

Si echáis de menos la sensación de ser un equipo, este es un buen lugar para empezar.

«Es la primera vez que hacíamos terapia en pareja y ¡además por video llamada! Aún con todo, las inseguridades se disirapon en seguida, Berta nos ha ayudado mucho y nos hemos sentido comprendidos y acogidos desde el minuto uno. Te guia amable y efectivamente mientras expresas lo que tienes en la cabeza, lo que te permite ver con claridad y perspectiva. Recomiendo las sesiones sin duda.»

DARÍO