13, 14 y 15 de octubre a las 19h (España)
Descubre qué límites poner para cuidar tu bienestar en la familia y cómo sostenerlos sin discusiones eternas.
Una nueva visión de los límites que te devuelve el poder de acción mientras cuida el ambiente familiar.
En directo por Zoom | Grabación disponible
Definir y sostener límites que realmente transforman tu experiencia familiar
Desplegar tu voz y tu poder personal para mantenerlos sin discusiones eternas
Generar una convivencia sostenible, sin drenarte ni estar en alerta permanente
Darte a conocer y crear vínculos más libres con tu pareja y sus hijos
partimos de creencias erróneas
Existe una idea extendida de que la madrastra debe adaptarse y no intervenir en la educación de los hijastros ni cambiar la dinámica de unos niños que “ya han sufrido bastante y no tienen culpa de nada”.
Existe también la idea de que ser “buena” es entregarse a la familia con alegría y anteponer las necesidades de los pequeños a todo lo demás.
Por eso, cuando una madrastra siente la necesidad de poner límites, todas estas ideas se encargan de que se sienta culpable y tenga miedo de dar un paso en falso.
Cuando una madrastra asume todos los condicionantes de la convivencia pero siente que "no es nadie" para establecer límites, la familia se convierte en un entorno asfixiante.
Esa tensión sostenida en el tiempo tiene graves efectos en la salud física y emocional de las madrastras, e imposibilita la convivencia a largo plazo.
ya has probado muchas cosas
Cuando te das cuenta de que hay que hacer un cambio en casa, pasas noches pensando cómo decírselo a tu pareja “para que no se lo tome mal” y después cruzas los dedos para que te entienda y te ayude. Con suerte, a veces funciona.
Pero muchas otras veces no. Y ahí empieza un proceso de discusiones en bucle que deterioran tu relación y no traen ese cambio que tanto necesitas. Al contrario, aumentan la tensión en casa.
Te sientes impotente, a merced de las decisiones de tu pareja y cuando tenéis un rato a solas ya no lo disfrutas porque te ahogas en resentimiento y conversaciones "pendientes".
Toda la tensión de la familia se concentra en la pareja.
A lo mejor eres una súper gestora
A lo mejor eres una gran gestora, tu pareja te anima a asumir autoridad y has decidido tomar las riendas de la situación para establecer un poco de orden, rutinas y buenos hábitos en casa.
Pero a la larga, te das cuenta de que llevas la casa a cuestas y que tu pareja no pone el mismo empeño que tú en sostener las pautas que estableces con tantísimo esfuerzo.
O las cuestiona cuando le parece, sin darse cuenta de que eso echa por suelo tu trabajo y te hace sentir "fuera" mientras él o ella hace piña con sus hijos.
Sientes que no eres nadie, pero que al mismo tiempo te encargas de todo. Y mientras tanto, tu propia vida parece quedar en pausa.
En ese punto te preguntas: “¿pero qué estoy haciendo?”
Si una madrastra se encarga sola de poner los límites en casa, lo hace con una gran sensación de sobrecarga y sin el resultado deseado, ya que no tiene la autoridad final de muchas decisiones.
Al final, los límites y la organización familiar se convierten para ella en un pulso constante que sostiene a base de pensamientos obsesivos, discusiones de pareja y noches sin dormir.
La armonía llega cuando tienes claro qué límites necesitas para sentirte tranquila en casa, cómo llevarlos a la práctica con cuidado y firmeza, y cómo sostenerlos desde ti. Sin depender de nadie más.
Los límites son un acto de cuidado
Tendemos a ver los límites como decir “no”, regañar y castigar.
Y eso no es muy compatible con nuestro lugar como madrastras... en el que no nos sentimos con la autoridad ni con la seguridad para actuar así (a no ser que estemos muy desesperadas).
Por suerte, hay otra forma mucho más constructiva de establecer límites, que no requiere tener un lugar de autoridad, sino que precisamente nos ayuda a construirlo.
Una forma que no se centra en imponerle cosas al otro, en limitar su libertad o en decirle lo que hace "mal". Una forma que pone en el centro justo aquello que queremos cuidar y basan en eso toda su fuerza.
Así los límites...
Dejan de ser algo amenazante.
Son más fáciles de expresar.
Se escuchan con el corazón más abierto.
Se sostienen con más seguridad.
Se convierten en la base de una convivencia hecha para durar.
Mientras damos forma a nuestros límites centrados en el cuidado, definimos nuestro lugar en la familia, creamos relaciones más auténticas y lo hacemos usando nuestra propia voz.
Unos pocos límites claros, centrados en el cuidado y sostenidos con confianza son la base para recuperar la sensación de control sobre nuestra propia vida y lograr una convivencia sostenible.
sentamos la base para una convivencia
a largo plazo
Cuando tienes claro hasta dónde quieres entregarte a la familia (y lo respetas), qué tipo de trato quieres recibir (y actúas en consecuencia), en qué vas a intervenir (y dejas de intentar abarcarlo todo) y los demás saben qué esperar de ti... construyes una base de estabilidad por a que ya no tienes que pelear día a día.
Puedes salir del estado de alerta permanente, las relaciones empiezan a fluir, puedes abordar los asuntos cotidianos sin arrastrar resentimientos acumulados y recuperas tu energía para invertirla en lo que de verdad te importa.
¿Estás lista para sentar la base de una convivencia en la que no necesites luchar a cada paso?
Qué límites poner, cuando eres madrastra, para crear un cambio significativo en tu experiencia cotidiana y prevenir (o revertir) el burnout.
Cómo mantener el foco en el cuidado para que los límites alimenten el bienestar personal y familiar y puedan convertirse en una vía de conexión sin renunciar a la firmeza.
Cómo comunicarlos para que puedan ser escuchados sin despertar las resistencias más habituales.
Qué información dar para favorecer que las otras personas colaboren con tus límites.
Cómo sostenerlos desde ti con firmeza sin caer en discusiones repetitivas ni convertirte en "la policía de los límites".
Cómo se relacionan los límites con el proceso de ocupar un lugar de valor y de libertad dentro de la familia y crear relaciones cada vez más fluidas.
8 años acompañando la madrastridad
Somos Berta Capdevila y Aina Buforn, madrastras, hijastras y mentoras de familia con 9 años de experiencia.
Al convertirnos en madrastras pasamos por el mismo proceso que atraviesa la mayoría:
Empezar adaptándonos a todo e intentando gustar.
Vernos agobiadas por una cotidianidad donde no encontrábamos orden y empezar a ocuparnos de todo para intentar que la familia funcionara y poder sentirnos a gusto en ella.
Discutir cada vez más con nuestras parejas para que sostuvieran los límites que considerábamos necesarios.
Acumular resentimiento porque las cosas cambiaban, sobrecargarnos de responsabilidad y terminar detestando a los hijos de nuestras parejas y a nuestras parejas mismas.
Caer en una obsesión sobre los temas de convivencia hasta el punto de vivir amargadas y ver como se deterioraba nuestra relación, el ambiente en casa y sobre todo, nuestra propia salud.
Llegar a un punto en que no nos reconocíamos a nosotras mismas.
Al tocar fondo, nos dimos cuenta de que nos habíamos perdido buscando la armonía y tratando de organizar a toda la familia para alcanzarla. Que habíamos perdido el foco de nuestro bienestar y de la vida que queríamos construir.
Esto nos obligó a repensar el lugar que queríamos tener en la familia y los límites que realmente necesitábamos para lograrlo, sin intentar abarcarlo todo como nos había pasado tiempo atrás.
Necesitábamos salir del enfado constante, dejar de sentirnos impotentes, hacer la convivencia más ligera y reconectar con nosotras mismas y nuestras parejas.
Para lograrlo desarrollamos una nueva perspectiva sobre los límites que se ha convertido en pilar de nuestra metodología de trabajo y que ahora queremos compartir contigo.
Contenidos del curso
DÍA 1 | 13 de octubre
Qué son los límites. Cuáles marcan de verdad la diferencia. Cómo centrarlos en el cuidado para lograr tu objetivo y no quedarte atrapada en la pelea. Cómo comunicar tus límites con seguridad para que puedan ser escuchados y resulten más fáciles de cumplir.
DÍA 2 | 14 de octubre
Cómo vincular los límites a decisiones que están plenamente en tu mano y que te permiten cuidar de ellos incluso cuando los demás no están por la labor. Sin discusiones eternas y sin convertirte en una "sargento". Descubrimos la base para construir un lugar de libertad y de valor en la familia.
DÍA 3 | 15 de octubre
Integrar los límites en un proceso interno y familiar más amplio para que realmente actúen a favor de tu bienestar, mejoren las relaciones en casa, ordenen la dinámica familiar y te acerquen a la vida que quieres.
Creamos una perspectiva sobre los límites que puedes integrar desde el primer día para encontrar por fin tu voz y tu lugar en la familia.
Descubre cómo los límites te ayudan a bajar el estado de alerta y convivir con más paz junto a tu pareja y sus hijos.
Necesitas poner orden en tu experiencia familiar pero estás cansada de luchar.
Quieres tener un método para sentirte segura a la hora de definir, comunicar y sostener tus límites como madrastra.
Ya no quieres discutir constantemente con tu pareja y quieres aprender a sostener límites efectivos desde ti.
Quieres construir una forma de estar en la familia en la que te sientas tranquila y puedas ser tú misma.
Te sientes abierta a explorar una nueva forma de abordar los conflictos, que no busca obediencia ni un orden ideal, sino que está enfocada en el bienestar.
Estás preparada para revisar tu experiencia con honestidad, curiosidad y amor.
Aspectos prácticos
3 encuentros online en directo de 90 minutos por Zoom (enlace en tu correo el mismo día)
13, 14 y 15 de octubre de 19h a 20:30h (España peninsular)
Grabaciones disponibles hasta el domingo 18 de octubre.
Cuaderno de trabajo personal
Madrastras que ya han trabajado con nosotras dicen...
NATALIA
ITXASO
Absolutamente sí. Este enfoque sirve para todo tipo de relaciones, incluidos los hijastros jóvenes y adolescentes.
Si compartes tiempo con sus hijos con relativa cotidianidad, podrás aplicar todo lo que trabajaremos desde el primer momento.
Si aún no conoces a sus hijos o prácticamente no los ves, te va a servir de forma preventiva y podrás practicar los conocimientos en cualquier relación que desees cuidar.
Ojalá nosotras hubiéramos sabido esto antes de empezar la convivencia :)
Depende mucho del punto en que se encuentre vuestra relación.
Nuestra recomendación es que asistas tú a los encuentros en directo para estar tranquila y poder interactuar en el chat.
Y después, si ves que alguna parte (o todo) te puede ayudar a conectar con tu pareja, compartirlo con la voluntad de dialogar.
Por otro lado, si tu relación está muy tensionada, en general es preferible no compartir el curso.
No necesitas que tu pareja conozca la propuesta y esté de acuerdo con ella para que dé resultado, y a veces hablar mucho es un freno para pasar a la acción.
Esta perspectiva sobre los límites genera cambios muy significativos en tu bienestar y en la dinámica familiar sin que dependas de tu pareja para llevarlos a cabo.
Los hijos son de tu pareja, pero si estás aquí es porque la convivencia con ellos dispara tu malestar y quieres encontrar la forma de gestionarlo.
El lugar de la madrastra es el que concentra más tensión en las familia enlazadas, y por este motivo necesitas un espacio que sea PARA TI.
Para cuidarte.
Para definir una manera de estar que te permita mantener tu estabilidad emocional ante las idas y venidas de la familia.
Este espacio no nace para «enseñarte» a hacerlo bien y responsabilizarte de que la familia funcione.
Nace para brindarte apoyo, cuidado y recursos para posicionarte en uno de los lugares emocionalmente más complejos que existen en la familia.
Sí. En este curso precisamente nos centramos en tu poder personal para transformar tu experiencia en la familia.
Aunque la actitud de tu pareja tiene un gran peso, el cambio más potente en tu forma de vivir la familia va a partir de ti.
Y lo cierto es que, cuando la madrastra cambia su manera de ubicarse en la familia, como consecuencia casi siempre se generan cambios en el rol de la pareja y del resto de miembros de la familia.
Los límites bien utilizados ordenan la convivencia, y por tanto generan movimientos en la familia.
En el proceso pueden aflorar conflictos soterrados, pero no se generan conflictos nuevos.
En todo caso, tendrás recursos para cuidar el proceso y para asegurarte de que cada cambio que hagas esté enfocado a generar una transformación significativa y duradera.
Porque sabemos que no necesitas tener más temas que gestionar, sino enfocarte en los pocos que realmente mejoran tus relaciones y tu vida.
No habrá un espacio de preguntas a micrófono abierto.
Sí podrás dejar tus preguntas en el formulario de bienvenida y seleccionaremos aquellas más significativas para abordarlas en las sesiones.
También tendrás ocasión de trabajar directamente con otras compañeras en grupos reducidos durante las sesiones.
No pasa nada. Tendrás la grabación disponible en el espacio virtual del curso en un plazo de 24h como máximo (aunque intentamos que sea menos) y podrás acceder a ellas hasta el 26 de octubre.
El curso consta de 3 encuentros virtuales de 90 minutos que realizaremos por Zoom.
Te animamos a estar presente para aprovechar la experiencia al máximo. Pero si no puedes, también tendrás disponible la grabación a partir del día siguiente y hasta el 26 de octubre.
Después de cada encuentro tendrás una propuesta de trabajo personal en el cuaderno que te ayudará a aterrizar todo lo que trabajemos a tu realidad y tu situación concretas.
Nuestro objetivo es que tengas todos los recursos para llevarlo lo máximo posible de esta experiencia.
La familia enlazada es un entorno complejo y hay muchas cosas que no dependen de ti.
Pero en estos 3 días descubrirás el cómo utilizar los límites para mejorar la convivencia y volver a sentirte dueña de tu vida.
Te esperamos dentro.