¿Tu pareja no es capaz de poner límites a su ex?

No deja de sorprendernos la cantidad de veces que el tema de la ex termina levantando un muro entre la pareja. Muchísimas madrastras nos escriben preocupadas por esto.

Si tienes la sensación de que tu compañero o compañera no pone los límites debidos a la relación con su ex, si te sientes invadida o insegura, es probable que hayáis tenido muchas discusiones sobre este tema e incluso que vuestra relación esté empezando a tambalearse.

Te preguntas si seguirá enganchad@ a su relación anterior, si es que no valora vuestra relación, si el miedo al conflicto le hará aceptar siempre todo lo que pida su ex y dejarte vendida…

¿Cómo hablar de esto sin que la conversación salte por los aires y termines más lejos de tu pareja?

Si te encuentras en esta situación, nos gustaría compartir contigo algunas claves que pueden desbloquear el conflicto y permitiros avanzar.

1. Prioriza

Seguro que hay muchos aspectos que quieres que cambien, pero estallar con todos a la vez y hablar de forma genérica con mensajes del tipo: «Tienes que ponerle límites a tu ex», o con reproches: «¡Es que nunca le dices que no!», no os va a ayudar.

En vez de eso haz una lista de las cosas que más te inquietan y empieza por la más sencilla y concreta para tratarla con tu pareja.

Una sugerencia: céntrate en aquellas cosas que te afectan a ti directamente y deja las otras por el momento, así las cosas que consigas repercutirán directamente en tu bienestar y eso os alentará a ambos a seguir en la misma línea.

2. Sé concreta

Es mucho más fácil que tu pareja pueda atender a lo que le pides, si tu petición es muy concreta. De hecho, si tu pareja ve que lo que pides es realizable, se motivará mucho más para hacerlo que si es algo tan genérico como «pon más límites a tu ex».
 
Algunos ejemplos de peticiones concretas pueden ser:
 
  • Cuando te pida un cambio de agenda, me gustaría mucho que antes de responder lo hablaras conmigo y te aseguro que yo voy a hacer por estar abierta y adaptarme. E incluso si no nos ponemos de acuerdo, me sentiré mucho mejor si antes lo hemos hablado como pareja.
  • Últimamente ella llama varias veces al día y estoy descolocada. Al final lo que esté haciendo con l@s peques queda interrumpido. ¿Qué te parecería que pactáramos con ella un horario de llamadas?
  • Por la noche me apetece que estemos a nuestro aire. Ya sé que ella suele escribir por la noche para comentar temas y es fácil terminar enzarzados por el WhatsApp… ¿pero qué te parecería si a partir de las 19 ya dejaras los mensajes para responder al día siguiente? ¿Crees que sería posible hacerlo si no hay ninguna emergencia?

3. Muéstrate

En estas discusiones es habitual que echemos en cara a nuestra pareja su actitud con frases del estilo: «¿¿Pero por qué tienes que ir tú a arreglarle la lavadora?? ¡Que se busque un fontanero!».

Estas frases se perciben como un ataque y la otra persona tiende a cerrarse en banda. En vez de eso, lo más efectivo, es abrirte explicando cómo te sientes y por qué es importante para ti que esa situación cambie.

Puedes usar frases del estilo: «Cuando tu ex te llama para este tipo de cosas me siento confundida, como si no hubiera límites entre las dos casas, y también un poco insegura sobre mi lugar como tu nueva pareja. Con todo lo que hay a nuestro alrededor, necesito mucho esa seguridad. Por supuesto entiendo que vayas si es importante para los niños o si es algo urgente y no tiene otro recurso, pero prefiero que le pidas que busque otras alternativas si no se trata de algo urgente o de algo que solo puedas solucionar tú. Necesito de veras preservar nuestro espacio como pareja. ¿Crees que es posible?»

4. Pide sin exigir

Cuando pedimos un cambio de actitud pero no aceptamos un «no» por respuesta, no estamos pidiendo sino exigiendo.

Eso se percibe en seguida y aleja a la otra persona.

Una manera de sortear los noes es plantearlo como una negociación:  a lo mejor no está dispuesto a hacer todo lo que le pides pero sí una parte. Tratad de no jugarlo a «todo o nada» sino ir viendo lo que es posible en cada momento.

5. Busca alternativas que no impliquen hablar de la ex

A veces la ex se curza en nuestros planes. Por eso, antes de pedir a tu pareja que ponga un límite a la ex, céntrate en aquello que quieres conseguir. A lo mejor quieres tener un fin de semana de pareja, a lo mejor hacer un plan o quizás ahorrar para un viaje.

A veces es más conveniente centrarnos en lo que queremos (que es poder tener ese fin de semana juntos) que en lo que no queremos (que él acepte un cambio de agenda a última hora). Así pues, que nuestras conversaciones vayan encaminadas a reforzar el plan en vez de centrarse en las posibles interferencias de la ex.

6. Pregunta

En la familia enlazada cada miembro de la pareja está en una situación muy diferente, con preocupaciones y tensiones diferentes, y a menudo lo que uno ve clarísimo está más bien turbio para el otro.

A lo mejor para ti está claro que hay que poner más límites, pero para tu pareja está claro que hay que seguir atendiendo ciertas demandas (o dejar de atenderlas pero de forma paulatina) para evitar una tempestad, para poder seguir viendo a sus hijos o para que vosotros podáis tener también la flexibilidad de pedirle cosas a ella.

Como los dos tenéis perspectivas e información diferente, a la hora de pedirle que ponga un límite, pregúntale cómo lo ve y así podéis buscar juntos una solución que atienda las preocupaciones de los dos.

7. Reconoce lo positivo

Tener a una ex «omnipresente» es un palo, pero vivir un conflicto abierto con ella puede ser todavía peor. A menudo, nuestras parejas atienden a las demandas de su ex para evitar el conflicto, y de esa manera están protegiéndonos y protegiendo nuestra relación de todo ese drama.

Cuando hables con tu pareja, es importante que reconozcas también lo que aporta y su buena intención.

Ten en cuenta que deshacer un matrimonio es un proceso mucho más complicado de lo que parece a simple vista. Más cuando no se trata de romper sin más sino que hay que transformar una relación de pareja en una relación de coparentalidad, ya que cada persona debe encontrar sus fronteras.

Por eso, si tu pareja no se mueve al ritmo que tú deseas a la hora de marcar límites, recuerda que esto es un proceso que requiere tiempo. Y sobretodo, nunca le insultes ni le humilles por este motivo, porque después la distancia será insalvable.

Ah, y no dejes de valorar cada uno de los pasos que da. Siempre puedes dar un poderoso «gracias» y explicarle de qué manera su paso ha contribuido a tu bienestar.

8. Establece tus propios límites

A veces llegamos a un punto donde la conversación no es posible, o simplemente no nos ponemos de acuerdo en un punto medio que sea aceptable para ambos.

Si este es tu caso, recuerda esto: si bien no tienes poder para hacer que tu pareja ponga límites a su ex, sí lo tienes para establecer tus propios límites.

En la medida en que sus «no decisiones» te afecten a ti, está en tu mano decidir hasta dónde implicarte. Por ejemplo, si no hay límites en los cambios de agenda, manten tú tus propias actividades y que él asuma la responsabilidad de cuidar a sus hij@s cuando estén en casa. Si tiene que ver con lo económico, establece un sistema de cuentas separadas y decide hasta dónde quieres o puedes aportar.

Aunque puede suponer un conflicto, por lo menos es algo que podéis resolver entre los dos y que te devuelve a ti la sensación de que controlas tu vida mientras él termina de arreglar sus asuntos con su ex.

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9. Limita la cantidad de tiempo que pasáis hablando de la ex

Uno de los primeros límites necesarios en toda pareja «enlazada» es la de la cantidad de tiempo que pasamos hablando de la ex o de l@s hijastr@s. A simple vista puede parecer una tontería, pero si lo aplicas, notarás un cambio considerable. Al final, cada vez que hablamos de la ex, estamos metiéndola en nuestra casa.
 
Podéis establecer un máximo de tiempo y también algunos espacios y tiempos libres de «ex». Para empezar, es necesario desterrar a la es de la cama. ¡En la habitación de pareja, prohibido hablar de ella
 
Cultivar los gestos que están en tu mano ´te hace sentir empoderada, reduce el conflicto y te acerca a tu pareja, que al final es lo que quieres, la razón por la que estás aquí.

10. ¿Y si todavía sigue enganchado a su ex?

A veces tu inseguridad y tus celos pueden estar motivados porque efectivamente tu pareja continúa de algún modo vinculado o vinculada a su ex. Los celos están muy mal vistos y en seguida nos sentimos locas cuando los tenemos. Pero no dejan de ser un indicador.

O bien te indican que deseas más cercanía con tu pareja, o bien te alertan de otra relación que está interfiriendo con la vuestra. Sea como sea, pueden darte una información valiosa.

No vamos a caer en la simpleza de decirte que en este caso es mejor alejarte. Primero porque no es nada fácil tomar esa decisión, y después porque a lo mejor es cierto que todavía está vinculado pero está en proceso de alejarse. Eso no lo sabemos.

Lo que sí es cierto es que en una situación así es necesario cuidarte mucho. Es momento de cultivar mucho tus amistades, el contacto con tu familia, tus aficiones… Todas aquellas relaciones y actividades que te hagan sentir fuerte, valorada, querida.

Es algo que hemos observado repetidamente: cuando nos ponemos nosotras en el centro de nuestras propias vidas, nos cuidamos y cultvamos nuestra red familiar y social, nos resulta más fácil establecer los límites que necesitamos para estar bien, tanto dentro como fuera de la pareja. Y eso es necesario cuando tu compañero o compañera está pasando por un embrollo emocional y no tienes muy claro hacia dónde irá la relación.

En todo esto, lo que más nos importa es tu bienestar.

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