Hablemos de dinero

A día de hoy casi la totalidad de las madrastras que inician una nueva vida en pareja aportan un sueldo a la nueva unidad familiar y posiblemente pertenencias previas como coche, casa, estilo de vida, etc. Si encajar en la nueva familia o saber relacionarse con los hijastros son temas que se encuentran en la parte superior del listado de preocupaciones de una madrastra, el dinero es, sin duda, el siguiente tema en la lista.

Cada madrastra tiene unas prioridades en cuanto a dinero se refiere. Puede que sea una mujer trabajadora, con un negocio a sus espaldas acostumbrada a largas jornadas y sueldos acordes o bien que sea una persona mucho más modesta que necesite de menos para vivir. Sea cual sea tu situación económica personal, estás en todo tu derecho de conocer y compartir la situación económica de forma previa a unificar cuentas, tanto tuya como de tu pareja. De igual forma que necesitamos saber qué historia tiene el núcleo familiar del que vamos a formar parte, también es importante conocer ciertos aspectos como el regimen de custodia, la manutención o si hay algún tipo de acuerdo relacionado con pagos sobre las necesidades de los hijos. Claridad, sinceridad y calma para tratar un tema considerado delicado por muchos. Y es importante que, a pesar de que tu pareja no haya sacado el tema todavía, si te preocupa, lo saques tú.

Evitando males mayores

Es posible que haya aspectos del estado de la economía familiar que fuesen desconocidos cuando se inició la relación y que no surgieron hasta el momento en el que se pusieron sobre la mesa opciones como adquirir una vivienda nueva, compartir una existente o incluso el matrimonio. Y en estas situaciones el resentimiento, el miedo y la sensación de traición puede apoderarse de nosotras. Es posible que a medida que la relación avanza vayamos descubriendo que nuestra pareja no fue (a nuestro parecer) del todo hábil estableciendo ciertos acuerdos económicos durante el divorcio. O que la pensión estipulada es tan significativa que merma las posibilidades de tu pareja de poder aportar ingresos en caso de desear adquirir una propiedad como plan de futuo.

Incluso en este tipo de situaciones, tus sentimientos son del todo normales, y quién más quién menos, todos hemos vivido historias de terror relacionadas con divorcios, manutenciones y acuerdos legales. Que no cunda el pánico. Recuerda que tanto tu como tu pareja partís de perspectivas diferentes. Recibe su punto de vista y con toda la información sobre la mesa buscad soluciones efectivas.

Poniendo plata sobre la mesa

La complejidad legal y económica de una familia reconstituida es tal que es muy complicado abarcar todas las posibilidades que existen a la hora de acordar un proceder ante temas económicos. Pero si es conveniente hablar como mínimo de los siguientes puntos:

  •  Propiedades que cada uno aporta a la relación. Coches, viviendas, alquileres, etc. y el coste/ganancia que se obtiene de cada uno.
  •  Ingresos brutos anuales.
  • Total de las deudas. Hipotecas, préstamos, pagos aplazados, etc.
  • Gastos actuales. Alimentación, gasolina, moda, ocio, etc.
  • Gastos familiares. Manutención de hijos de anterior matrimonio, intención de hijos futuros y su consiguiente gasto, etc.

Todas las responsabilidades de tu pareja (y las tuyas si procede) con sus hijos y ex mujer (si procede) deben de estar también sobre la mesa. Términos de la custodia, acuerdo de manutención, duración y cantidad y gastos extraordinarios. La finalidad de conocer y discutir toda esta información es la de valorar abiertamente los gastos y deudas que existen a nivel familiar y decidir de que forma se van a gestionar los gastos. SI deseamos crear una cuenta común y afrontarlos de forma unida o bien si se dividen para que cada uno afronte los pagos de según que áreas (padre/madre se hace cargo de las deudas derivadas de los hijos, madrastra mantiene el pago de su hipoteca, cada uno costea el pago de su vehículo, etc.) Las opciones son ilimitadas y se deben adaptar a la situación y realidad de cada pareja. Ninguna opción es érronea siempre y cuando provenga de un consenso y acuerdo mútuo que satisfaga a ambas partes.

Manutención de los hijos

Es lógico e inevitable que en padres/madres no custodios se haya estipulado una manutención que provea a los hijos de cierto bienestar económico. E incluso que tras un divorcio los ahorros hayan quedado mermados a raíz de los gastos que produce. Es incuestionable que los hijos merecen cierto nivel de bienestar, a pesar del divorcio de sus padres y que parte del sueldo de nuestra pareja puede ir destinada a este fin. Muchas madrastras pueden sentirse resentidas ante este hecho que obliga a su compañero/a a seguir manteniendo, en cierto modo, a su antigua familia. E incluso sentir que ellas aportan mayores ingresos a la relación y que el esfuerzo para mantener su antiguo estilo de vida es, por consiguiente, mayor. Como siempre hemos fomentado desde Ser Madrastra, existen cosas que podremos cambiar y otras que no y esta es una de ellas.

Otra de las aristas más frecuentes es que una vez pagada la manutención, no existe control real del uso que se hace de la misma y por lo tanto muchos padres/madres biológicos y madrastras pueden sentir que están costeando un tren de vida más que las necesidades básicas de unos menores. Igualmente, es una obligación legal que no se debería evadir, en caso de que exista. Una vez pagada la manutención y los gastos globales, el dinero restante es la realidad que tenéis para manejar. Si evitamos focalizarnos en el dinero que se va con los pagos y nos centramos en valorar el remanente que queda, ayuda a evitar el resentimiento y la ausencia de justicia. Ese dinero es la realidad económica de tu familia.

Acuerdos

Una vez se conoce la realidad de las obligaciones de cada uno, las opciones en cuanto a aportación familiar son ilimitadas. Existen casos en los que la madrastra no contribuye a costear la manutención pero sí en los gastos extraordinarios. Puede que no desee para nada implicarse en las despesas económicas de los hijastros y prefiera llevar la carga del pago de otras facturas como la vivienda o la luz y el gas. Otra opción es pagar a medias la vivienda y las facturas y cada uno costearse sus gastos de ocio. No hay opciones buenas o malas siempre que sean concordes con nuestra realidad, nuestros deseos y fomenten nuestro bienestar. Pero lo que siempre remarcaremos es la importancia de tener independencia económica a pesar de desear convivir como un frente unido incluso en los gastos de la familia reconstituida.

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Soy Paty, abogada de familia especializada en familias enlazadas. Descubre los servicios legales de Ser Madrastra y resuelve todas tus dudas.