Muchas parejas asumen que al formar un nuevo núcleo familiar con su pareja, esta va a saber casi de manera instintiva cómo relacionarse con sus hijos y cuidarlos y quererlos cómo si fuesen propios. Y posiblemente esa sea la intención inicial de esa persona, pero necesita algo más que buenas intenciones para conseguirlo.
Hemos centrado la atención muchas veces en las madrastras, en lo que se «debe» y lo que «no se debe» hacer. De sus sentimientos, definiciones, roles, y un largo etc. Pero las parejas de estas madrastras también tienen una larga lista de cosas que pueden hacer. ¿Nos hemos parado a pensarlas?
Las responsabilidades de la pareja de una madrastra
- Procurar que la madrastra no se sienta totalmente fuera del círculo familiar incluyéndola en las conversaciones, la toma de decisiones y dándole voz para que se de a conocer con sus gustos y sus aportaciones personales.
- Hacer entender a sus hijos que el nuevo miembro familiar no es una persona cualquiera. Es la persona a la que ama y por lo tanto merece, como mínimo, respeto. Aunque no sea del agrado de ellos.
- Ayudar a forjar una relación entre la madrastra y los hijastros contribuyendo con anécdotas y comentarios positivos sobre ella hacia los hijos, ayudarles a apreciar las cosas buenas y positivas por ambos lados, remarcando que las relaciones son bidirecionales y que reciben lo que dan. O trabajar para conseguirlo.
- Entender que no es posible llevar la carga de ser madrastra sola. Juntos podéis ser un gran equipo y distribuir el peso del día a día y delegar ayudará a que todo funcione.
- Ayudar a los hijos a percibir la llegada del nuevo miembro familiar como una oportunidad o un cambio positivo. A partir de ahora tendrán acceso a una persona maravillosa con muchos talentos que compartir que nutrirá sus vidas con un nuevo punto de vista. Y puede que aporte más familiares: más abuelos, más hermanos, más primos, en resumen, más afecto para todos.
- Querer ayudar a la madrastra a comunicarse y a expresar sus sentimientos, incluso los más complejos o aparentemente «feos». Crear un espacio seguro para poder sentirse cobijados y respetados.
- Ser la bisagra que ayuda a mediar en los conflictos y roces que puedan surgir durante la adaptación de todos a la nueva familia. La empatía y el amor son los mejores aliados. ¡Y paciencia!
- Fomentar de forma activa el tiempo de pareja de calida. Invertir en tu compañero/a es invertir en felicidad, un buen tiempo a solas es la medicina para muchos males y reforzará la relación ante las adversidades.
¡Y por supuesto todas esas claves son ampliables y intercambiables para el rol de padrastro!
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Belén
27 mayo, 2018Me gustaría que se hablase también de la responsabilidad económica. Me interesa especialmente por mí caso. Mi pareja me pide que aporte más dinero a nuestro hogar ( con nuestra hija) con el fin de que él pueda aportar más dinero para su hija. No lo veo justo ,solo por el hecho de que gane más.
Berta
28 mayo, 2018Hola belén. Gracias por tu sugerencia. El tema del dinero nos parece fundamental. Lo que puedo aportarte es el punto de vista legal: Si estáis casados en régimen de gananciales, se entiende que el patrimonio de ambos se divide a partes iguales entre los dos. En caso de que el tuyo sea mayor, entonces por asociación contigo el patrimonio de tu pareja crece, y en ese sentido se le puede exigir que pase una pensión mayor a su hija. Si no estáis casados o lo estáis en división de bienes, entonces no hay nada que hablar en ese aspecto. Por otro lado, la constitución Española menciona el derecho de los hermanos o hermanas a no ser discriminados, y aunque este derecho no está del todo regulado todavía, lo que se supone es que, en este caso, el padre debe aportar la misma cantidad aproximadamente para todos sus hijos. Por otro lado, en algunos códigos civiles españoles ya se está introduciendo la responsabilidad de los padrastros y madrastras de colaborar económicamente en la manutención de sus hijastras o hijastros si es necesario (claro, ahí el criterio no está claro). Como ves, este tema es muy confuso. Lo que te recomendaría para tomar esta decisión es que buscarais algún tipo de mediación, porque suele despertar emociones muy intensas. Por ejemplo una abogada mediadora os puede aportar el punto de vista legal y a la vez acompañar el proceso de toma de decisiones. Por otro lado, una abogada colaborativa puede aportar a mayores la perspectiva de una experta en finanzas. Si no lo hacéis, a la hora de hablar, definir cada uno lo que deseáis para vuestras hijas, qué cosas os preocupan, para qué queréis el dinero, y tratar de alcanzar un punto medio.
Genesis
10 agosto, 2021Buenas la información