Cuando nos iniciamos en la aventura de formar una famillia reconstituida muchas veces partimos de ideas preconcebidas sobre cómo será la experiencia desde nuestro rol de madrastra. En ocasiones pensamos que será mucho más difícil de lo que termina siendo la adaptación de todos y el funcionamiento familiar, pero otras veces la situación no se desarrolla de la forma esperada y nos cuesta mucho más tiempo acoplarnos al ritmo de todos (o ellos al tuyo) e incluso nosotras mismas con nuestro nuevo rol.
Cuando sentimos que las cosas no se desarrollan de la forma esperada tendemos a pensar que el problema somos nosotras y que los demás viven en una situación mucho más cómoda y sencilla. Pero no siempre es así.
Una situación estresante
La familia reconstituida supone un reto para todos los que la forman, la madrastra, los hijastros, los padres separados e incluso la ex. Nadie nos habla cuando somos pequeñas de la posibilidad de que la familia que vayamos a formar sea reconstituida, ni las cosas que podemos esperar de ella. Siempre partimos de la base de que algún día nos juntaremos con una persona ideal para nostras y que con ella formaremos nuestro núcleo familiar. Pero ¿Qué sucede cuándo ya ha existido una relación anterior con hijos? Nadie nos prepara para eso.
De la misma forma que nadie nos prepara para ser madrastras, nadie prepara a tu pareja tampoco para ser un padre/madre separado. Ni a los niños se les habla al nacer de que puede que sean los hijastros de alguien (¿A alguien se le ha ocurrido alguna vez algo así?). Todos los roles tienen sus factores de estrés y de incertidumbre. Nadie parte de la base de saber cómo actuar. ¿Qué podemos hacer entonces? Abrir la puerta a la comunicación constante entre todos.
Mi pareja no me entiende ¿Qué puedo hacer?
La pareja es la base fundamental de tu familia y seguro que es la primera persona en la que piensas cuando no te encuentras bien o necesitas apoyo y cobijo. La situación de ser madrastra es muy estresante y no siempre tienes claro cómo actuar o qué debes sentir y acudes a tu compañero/a para explicarle la forma en la que ha gestionado una situación recurrente con la ex que no te hace sentir bien o tu necesidad de sentirte involucrada en actididades cotidianas en las que puede estar actuando de forma automática. Al trasladar estos sentimientos complejos o situaciones complicadas, nuestra pareja reacciona de forma inesperada y puede que no nos ofrezca la comprensión y el apoyo que buscamos. Eso redunda en la sensación de que no nos sentimos comprendidas y nos aleja de nuestra pareja. ¿Qué podemos hacer para que nuestro mensaje le llegue y produzca un cambio?
- Es posible que nuestra pareja esté siendo permisiva con una situación que nos hace sentir mal y necesitamos que eso cambie. Vamos a intentar focalizarnos en nuestra necesidad. ¿Por qué necesitamos ese cambio? ¿Qué nos hace sentir?
- Centremos la comunicación en nuestra necesidad y nuestros sentimientos. A pesar de que pensemos que sus acciones son las que nos producen el malestar. Si evitamos señalar lo que consideramos su error y lo centramos en una petición sobre tu necesidad de cambio y sentimientos. Verdad que no es lo mismo decir: «Jolin cariño, siempre haces lo mismo y ya estoy cansada. Me hace sentir muy mal cuando haces esto o aquello…» que decir «Cariño, la verdad es que está situación no me hace sentir bien. Me gustaría que pudiésemos enfocarlo de otra forma para evitar que me sienta…»
- Reflexionemos: ¿Cuándo reaccionamos mejor? ¿Cuándo nos reprochan algo que hemos hecho y lo califican de malo? ¿O cuándo nos muestran que alguien se siente mal por algo que ha sucedido, despersonalizándolo, y necesita que se produzca un cambio para sentirse mejor?
La pareja es el mejor aliado
Cambiar los reproches por peticiones nos ayuda a reconectar con nuestras necesidades y sentimientos y nos facilita la tarea de expresar qué es lo que necesitamos para ser más felices en nuestro día a día y vida familiar. ¿Alguien piensa que nuestras parejas no van a querer de todas todas hacernos felices?
¿Queréis orientación para hacer encajar todas las piezas de vuestra familia reconstituida?
A través del coaching en pareja trabajamos herramientas para cuidar vuestra relación y recuperar el tiempo de juego, mientras os acompaño en el proceso de encontrar vuestra forma única de ser familia.

Ni una mas
9 octubre, 2018tus consejos son peligrosos. lo malo no es la manera en la que expones un problema, sino el problema en si: si algo te hace daño no puedes culpabilizarte por tu forma de exponerselo al otro. eso solo perpetua comportamientos negativos y abusivos por parte de la otra persona. si la otra persona te hace daño es culpa de la otra persona no tuya. consejos como este solo llevan a justificar el comportamiento de los abusadores
Berta
9 octubre, 2018Tienes razón, es peligroso aplicar esta pauta en cualquier situación. Me has hecho reflexionar y creo que es importante aclarar que vale la pena buscar mejores formas de comunicarnos cuando por lo general en la relación nos sentimos bien tratadas y sin embargo hay temas en los que no conseguimos entendernos. Uno habla, el otro se pone a la defensiva y terminamos con un intercambio de reproches. Sin embargo, estos consejos nunca deberían seguirse en caso de que no nos sintamos apreciadas en la relación, si sospechamos que estamos siendo víctimas de abuso psicológico o si hemos sufrido violencia física. En ese caso es importante dirigirnos al 060 o a alguna entidad especializada en atención a víctimas de violencia machista.
Quitando esas situaciones, en lo que sí me reafirmo es en que a menudo la expresión espontánea de las cosas con las que nos sentimos incómodas e incómodos no es la mejor para hacer llegar el mensaje a la otra parte. Si estamos decididos a continuar con la relación de pareja, hay cosas que pueden hacer los dos para entenderse mejor. Una de ellas es cambiar los reproches por peticiones de cambios basadas en lo que nosotras necesitamos y deseamos.
Revisaré el texto para introducir este matiz tan importante que apuntas.
Muchas gracias por tu comentario