De consejos y lamentos en la red

Consejos y lamentosImagino que si habéis llegado aquí es porque habeís acudido a Internet en busca de información y experiencias que os pudieran ayudar. Yo también empleé tardes enteras en esta búsqueda, hallando sólo dos tipos de contenido, a cuál más insatisfactorio.

«Como si fuera tu hijo»

El primero, de manos de psicólogos, consejeros y otros expertos autonombrados, consistía en recomendaciones de cómo encarar la “madrastridad”, que se pueden resumir como sigue:

«Tu pareja y su hijo o hija han vivido una traumática ruptura familiar, trata de comprender su situación, ponerte en su lugar y respetar su espacio»

«Para los niños eres el recordatorio de que su familia se ha roto, ocupas el lugar que solía pertenecer a su madre y por eso es normal que te rechacen»

«De cara a tu hijastro o hijastra, sé una guía cariñosa, un adulto de referencia, una compañía paciente pero NO TRATES DE SER SU AMIGA, y mucho menos SU MADRE»

Y todo esto, cuando no te aconsejan directamente que no te resientas por su rechazo y los quieras quieras como si fueran tus propios hijos.

¿Hay alguna madrastra que haya asumido todos estos consejos y sobrevivido emocionalmente al intento?

Me parece que este discurso más bien tópico no tiene en cuenta el mayor problema que vivimos las madrastras, que es la falta de modelos a seguir unida a un tradición de prejuicios negativos que generen rechazo, no sólo por parte de los demás sino de nosotras mismas.

Por lo menos en mi caso, todos estos consejos acrecentaban las dudas e inquietudes en vez de resolverlas: ¿Cómo se supone que debo acercarme al niño en un primer momento si no puedo hacerlo a través de sus juegos como una amiga ni a través del cuidado y la responsabilidad que se consideran propios de la relación maternal? ¿Cómo voy a ser su guía o un adulto de referencia si no adopto ciertas actitudes maternales como mostrar una preocupación sincera por su cuidado, crianza y bienestar, poner límites y tomar decisiones sobre su educación? ¿Cómo “respetar” el espacio del padre con sus hijos si vivimos todos bajo el mismo techo buena parte del tiempo? ¿Cómo hacer esto sin sentirme una extraña en mi propio hogar? ¿Cuál es mi lugar en casa? ¿Cuándo podré esperar que los demás también se pongan en mi lugar? ¿Alguna vez podré llegar a sentirme en confianza, en familia, con el hombre al que amo y su hijo?

En realidad estos consejos vienen a reforzar el modelo de familia tradicional en vez de abrazar un nuevo modelo perfectamente posible y de hecho cada vez más habitual en el mundo occidental. Considerar que una familia que incluye un padrastro o una madrastra es una familia rota, recomendar a ese “elemento sobrevenido” que se mantenga alejado del núcleo formado por los lazos biológicos y repetir una vez tras otra que no debemos ejercer un papel maternal o paternal (sin decir nunca qué papel es el que sí podemos ejercer) es un intento absurdo y dañino para todos de hacer prevalecer un modelo familiar que claramente ha dejado de servir para nosotras.

A mi modo de ver, todo este discurso parte del prejuicio, del desconocimiento o de ambos orígenes a la vez.

El aullido de la madrastra

aullidoEl segundo tipo de contenido que encontré es el que llamo “lamento de la madrastra desesperada”. Son lamentos, quejas y aullidos que las madrastras dirigimos a otras compañeras a través de blogs y foros para desahogar nuestros sentimientos de frustración, marginación, incertidumbre, falta de reconocimiento y estrés (causados, por supuesto, por esa desorientación y presión social a la que me refería antes). Difícilmente encontramos algo más que un consuelo somero y puntual en este coro de lamentos compartidos.

Otra perspectiva

Para mí fue un gran alivio traspasar el mundo de habla hispana y acceder a blogs, revistas y otros recursos norteamericanos, que por fin empezaban a abordar el tema desde una perspectiva completamente distinta, como fruto de la relativa normalización que han vivido las llamadas “familias reconstituidas” en ese país.

Éstos son sus fundamentos:

  •  Reconocer el valor per se de este nuevo tipo de familia y su presencia creciente en nuestras sociedades fruto del aumento de los divorcios.
  • Empezar a examinar sus dinámicas, no de acuerdo con los parámetros tradicionales sino escuchando a las personas que las viven en sus propias carnes.
  • Ofrecer apoyo específico ya no sólo a padres y madres sino también a madrastras y eventualmente a padrastros.
  • Valorizar el papel de las madrastras, escucharlas, abrir el camino para la definición de su rol a partir de la diversidad de cada experiencia, empezar a decir “madrastra” o “stepmom” sin complejos y librarlas de prejuicio negativo que siempre las ha acompañado.
  • Y finalmente tender puentes entre madres y padres biológico y afines (otro nombre que recibimos los “sobrevenidos”), propiciando el conocimiento y comprensión mútuos y atenuando los recelos.

Éstos son también los objetivos de sermadrastra.com

En próximos posts reseñaré y traduciré algunas publicaciones que me resultaron de gran ayuda, pero también me gustaría mucho conocer vuestras páginas, libros o profesionales  de referencia.

¿Dónde habéis encontrado ayuda o alivio vosotras?