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Entrevista: «Madrastridad y maternidad son bailes bien distintos: ni punto de comparación con la complejidad que representan.»

Erika, ¿cómo se consigue el título de madrastra veterana?

La veteranía va ligada a la experiencia, así que, en mi opinión, para llegar a ser madrastra veterana hace falta haber vivido y experimentado un largo recorrido. Ser madrastra requiere un extenso procesamiento para ir asimilando toda su complejidad y con los años vas consiguiendo más visión y dimensión.

Desde el principio te tocó asumir una gran parte de la crianza de tu hijastro… ¿Cómo se conjuga el papel de madrastra con el hecho de asumir una gran responsabilidad en casa?

No me he dado cuenta en muchos años que estaba asumiendo más responsabilidades de las que hubiera tenido que sostener. Es algo que mi pareja y yo hicimos mal, porque el peso de la responsabilidad respecto a mi hijastro debía recaer en mi pareja y no en mí. Entonces, ¿qué hacía yo criando, educando y pasando más horas de las que pasa el padre con su propio hijo? Durante demasiados años hemos actuado con roles invertidos, él ha quedado más al margen y yo he tomado las riendas en muchos aspectos en los que nos competía hacerlo a la inversa y esto desgasta mucho, porque implica que nadie está en el lugar que le corresponde. A estas alturas siento que más que una responsabilidad ha sido un sacrificio, aunque suene duro y fuerte.

¿Qué hacía yo criando, educando y pasando más horas de las que pasa el padre con su propio hijo?

¿Cómo han sido las reacciones de tu entorno ante el hecho de ser madrastra?

Pues la verdad es que es un tema que he vivido en solitario completamente, la gente de mi alrededor ni se ha entrometido ni no lo ha hecho, quiero decir que de repente yo era madrastra y ya. Tanto la gente de mi alrededor como yo parecía que lo asumíamos des del primer momento. No me he sentido juzgada por la gente conocida respecto al hecho de ser madrastra. Yo también soy hijastra, así que imagínate si el tema viene de lejos.

¿Cuántos años llevas en esto? ¿Te ves de una forma diferente a cuando empezaste?

La madrastridad es una sacudida enorme, una experiencia que marca, transforma y te pone en contacto directo con muchas sombras.

Hace nueve años que me convertí en madrastra de un niño de dos años y medio (hoy ya es todo un pre adolescente de 11 años). Me veo muy distinta, vaya que sí… Antes no me enteraba de lo que valía un peine. Ahora soy una máster. La madrastridad es una sacudida enorme, una experiencia que marca, transforma y te pone en contacto directo con muchas sombras. Me encantaría decir que la experiencia me ha cambiado en positivo y poder relatar bellos pasajes, pero sinceramente me ha parecido una experiencia difícil y debo reconocer que por el camino he perdido parte de mi energía y alegría. Ahora soy más seria que antes, aunque también mucho más madura.

¿Cambiarías algo de tu recorrido?

Iría de cabeza a buscar mi tribu. Me he sentido tan sola en este camino… ¿Cuántas propuestas de maternidad y de crianza hay por el mundo, ¿verdad? ¿Pero cuantas de madrastridad?

Parece mentira que en pleno 2020 y con tantos modelos de familia no esté el mundo de la madrastería en un lugar suficientemente visible como para tener la seguridad que podrás transitar este camino en la compañía de muchas otras mujeres en las que encontrar refugio, risas, lágrimas, relatos, cobijo, confianza, permiso para ser y sentir.

Ya conocemos eso de que “nadie nace con un manual” para la maternidad, pues imagínate para la madrastridad. Cuanto tabú hay todavía…

Madrastridad y maternidad… ¿Cómo has vivido estas dos facetas?

Son bailes bien distintos, ni punto de comparación con la complejidad que representa para mí ser madre o ser madrastra. La madrastridad es un ir y venir constante, un mar de dudas, una sensación de tener que recolocarte constantemente porque tu eje se tambalea una y otra vez, un constante no saber cuál es tu lugar, con todo el malestar que esto conlleva. La maternidad, en cambio, la he vivido con mucha más seguridad, alegría y fluidez, un rol en el que me he sentido segura, confortable y decidida, todo lo contrario a mi ejercicio como madrastra.

He vivido la maternidad con muchas más seguridad, alegría y fluidez.

Tener un bebé

juntos

Un taller para cuidar tu experiencia de maternidad dentro de la familia enlazada. Porque todas necesitamos un espacio propio para vivirla.

Ser madrastra y ser pareja… ¿Cuáles han sido vuestros principales retos y cuál es el pegamento que os ha mantenido unidos?​

Yo me enamoré y empecé una relación, pero no era consciente de que mi vida no la iba a construir sólo con él, sino con él y con su hijo. De hecho, ninguno de los dos éramos conscientes, así que al principio no veíamos reto alguno, es algo que ha ido viniendo con el tiempo. Y vaya si hay retos…

Empezando por la separación, que no fue de mutuo acuerdo, y que vino cargada de dolor y rabia por parte de su ex pareja. Esto hizo que me convirtiera directamente en un ser malvado a sus ojos.

Dime cómo se ha separado tu pareja y te diré qué tipo de madrastra serás.

Me he dado cuenta de que si una separación viene marcada por un sentimiento de traición, por conflictos graves u otras causas no consensuadas, la rabia está en primera línea y quien se meta en este fregao va a recibir toda la carga de un conflicto mal resuelto. Va a ser la madrastra chunga y cruel que algunos cuentos se han encargado de inocular en nuestro inconsciente colectivo: “dime cómo se ha separado tu pareja y te diré qué tipo de madrastra serás.”

Si para la madre de mi hijastro yo era un ser malvado y ruin, imagina el tremendo reto que sería tejer una relación entre mi hijastro y yo… Es comprensible que el niño sea leal a su madre y que por tanto se construya una barrera invisible pero tangible entre él y yo. ¡Cuán difícil ha sido lidiar con estas tensiones visibles e invisibles!

Por otra parte, mi pareja y yo tenemos la necesidad y costumbre de hablar, reflexionar y crear caminos para avanzar en cada bache u obstáculo con el que nos topamos… No te diré que el trayecto ha sido fácil, pero el amor, la perseverancia, las ganas de construir un entorno en el que cada uno/a encuentre su espacio y la motivación por crear un buen ambiente familiar es una parte importante de este pegamento que nos mantiene unidos/as. Queremos construir un modelo de pareja y de familia que nos permita crear vínculos que nos sostengan, que nos faciliten poder sentirnos seguros/as, que nos dejen poder ser y que nos cuiden de forma sincera y honesta.

¿Qué te ha permitido estar bien a pesar de todos los retos que has tenido que afrontar?

Encontrar espacios para cuidarme, para dedicármelos a mí misma, los necesito muchísimo. Me he dedicado mucho a la familia y he tenido poco espacio para mí, para mi disfrute y cuidado personal. Si quiero estar bien necesito poder respirar, apartarme un poco para retornar mucho. A veces sólo necesito un par de horas en un bosqueo un par de horas para poder leer un buen libro, tener espacio para bailar, para poder ir a mis sesiones de psicoterapia o compartir una cena con una buena amiga…No necesito mucho pero ese poco es el mínimo para poder seguir adelante y con calidad.

Para estar bien he necesitado encontrar espacios para dedicármelos a mí misma, para mi disfrute y cuidado personal.

¿Qué te ha aportado SerMadrastra.com?

Pues para mí ha sido un gran descubrimiento. En mi caso, aunque sea una madrastra de largo recorrido, acabo de conocer la comunidad de madrastras a través de una red social. El simple hecho de estar respondiendo a esta entrevista ya es todo un hito transgresor y revolucionario para mí. Saber que puedo tener mi tribu, que no estoy sola, que puedo compartir mis vivencias con otras mujeres me emociona muchísimo y me ayuda a recuperar parte de mi alegría, porque para mí ha sido terrible cargar un peso tan grande en un mundo lleno de incomprensión.

Pues le daría una cálida bienvenida y la invitaría tanto a hablar de su experiencia como a poder escuchar a otras mujeres para que pueda ir construyéndose desde los distintos relatos de personas que transitan la experiencia de la madrastridad.

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La comunidad de madrastras donde nadie te dirá que "cuando empezaste ya sabías lo que había".

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