Entrevista: «Ni me planteé que estuviéramos creando una nueva familia: yo estaba con él y él tenía un hijo.»

Ana y Edu son una pareja enlazada. En esta entrevista les preguntamos sobre su experiencia construyendo una familia, los retos que han afrontado y lo que les ha mantenido unidos a pesar de las dificultades. Muchas gracias por compartir vuestra viviencia con nosotras.

Ana, Edu, ¿cuál es el pegamento de vuestra pareja?

Ana: Sobre todo la comunicación: encontrar en Edu a esa persona con quien poder expresar, debatir y compartir abiertamente. También la empatía: conseguir ponerme en su lugar y atender a su manera de sentir sin dejar de lado la mía. El convencimiento de que somos capaces de afrontar las situaciones que van llegando. El sentimiento de equipo, la admiración mutua, la pasión y el amor para mí son también muy importantes.

Edu: La buena comunicación, lo aprendido previamente por cada uno y, sin duda, tener unos objetivos de vida y valores muy parecidos. Respetarnos y entendernos: a nosotros, a nuestros espacios individuales y a nuestros estados mentales.

¡Ah y la música! ¡Somos música!

¿Cuántos años lleváis en vuestro viaje juntos? ¿Cómo ha sido vuestro camino?

A: Nunca hemos querido poner fechas pero creo que cerca de 3 años. El camino ha transcurrido por paisajes muy distintos: a veces ha sido duro, otras dulce, otras hemos pasado por etapas de incertidumbre… un verdadero sube y baja.

E: ¿Dos y medio? ¿Tres? Hmmm, depende, no estamos muy pendientes de estos detalles.

El principio no fue fácil. Después de mi separación yo estaba en un momento de desmontar todo esquema mental y construir uno nuevo. Un reset. Crees que lo sabes todo y de repente no sabes nada. También me sentía muy culpable y relacionarme con Ana, al principio, me hacía sentir todavía más culpable. Así que creo que yo no era muy buena compañía en ese momento…

Nadie hubiera dado un duro, pero creo que psicológicamente fuimos suficientemente maduros para entendernos, comprendernos, y respetarnos los tiempos.

Y mi ex… Evidentemente no aceptó y hubo bastante incendio hacia nosotros, y hacia mi hijo, respecto a nuestra nueva relación. Pero el peque nos dio una lección y su relación con Ana se ha basado más en lo vivido, que en lo que le hubieran contado.

No sé si hemos tenido suerte, o simplemente lo hemos trabajado bien, pero creo que nos dejamos llevar menos por lo emocional y más por lo racional en lo que a crear esta nueva familia se refiere, y creo que acertamos. Con niños de por medio no hay que tener prisa, paso a paso.

¿Alguna vez dejamos de estar “en construcción” y nos consagramos como familia?

A: Esa pregunta me la he hecho a mí misma muchas veces.

Recientemente he confirmado que sí: que de hecho ya estamos consagrados como familia. Es cierto que nuestro esquema no es el de una familia tradicional, pero no por ello somos menos familia. Ha sido muy revelador entenderlo. Mi concepto de familia tiene que ver con cuidarnos y protegernos más allá de los vínculos de sangre.

E: Simplemente creo que ahora sí tengo una familia. Quizá estaremos siempre en construcción, vendrán cosas…. Siempre en construcción, pero como en todas las familias, no solo las enlazadas, ¿no?

¿Cómo os veíais cuando empezasteis y cómo os veis ahora?

A: Fue duro. En un primer momento ni me planteé que estuviéramos creando una nueva familia. Yo estaba con él y el tenía un hijo. Con el paso del tiempo entendí que la relación (y sobretodo la convivencia) implicaba sentimientos, relaciones y situaciones totalmente nuevas y me sentí desbordada y superada. Mi autoestima se resintió y mi nivel de exigencia me llevó a sufrir mucho estrés. Fue a base de ir avanzando que empecé a encontrar cierta estabilidad y seguridad en la que aún hoy trabajo.

E: Cuando empecé no estaba seguro de nada. Además tenía muchos malos vicios heredados de una relación mal llevada. Así que ahora me veo mucho más seguro, mucho más tranquilo. ¡Vuelvo a tener ilusiones y proyectos!

¿Cambiaríais algo de vuestro recorrido?

A: En realidad no. Estoy satisfecha y creo que cada paso que hemos dado, damos y daremos, nos conduce hacia lo que buscamos. Creo que han sido etapas necesarias para nuestro crecimiento y espero que no dejemos de cambiar y aprender en un futuro.

A ver, no negaré que quizás me ahorraría sufrimientos que ahora me parecen innecesarios… pero forman parte de lo que somos.

E: No. Seguro que podríamos haber hecho cosas mejor, pero entonces no las hubiéramos aprendido.

¿Qué os ha permitido disfrutar la vida en familia enlazada, a pesar de lo que no se puede cambiar?

A: En mi caso, además del amor por Edu, ha sido la conexión tan especial con mi hijastro. La valoro mucho dadas las circunstancias que hemos vivido. Doy gracias por eso y soy consciente de la gran suerte que supone quererle y sentirme querida por él. Es otro de los “pegamentos” de nuestra relación.

E: Tener una relación sana. El no conflicto sin duda ayuda a que las cosas se hablen y cada uno exprese cómo se siente. De esta forma uno también ve la visión del otro y andar esto tranquilos y relajados ya es mucho ganado. Darte cuenta de cuando «el problema» está demasiado presente y saber dejarlo a un lado, aunque cueste.

¿Habéis cambiado como pareja?

A: Mucho. Aunque yo preferiría decir que hemos crecido. En esencia somos los mismos: un par de inquietos con muchas cosas en común y ganas de disfrutarlas juntos, pero la realidad nos ha llevado a cambiar y reconducir ciertas cosas.

E: Pues la verdad es que creo que como pareja no hemos cambiado mucho. Más bien hemos cambiado y evolucionado como familia.

¿Qué os ha aportado el contacto con “Ser Madrastra”? ¿Os ha ayudado a afianzar vuestro camino?

A: Definitivamente. Llevaba algún tiempo viendo a mi psicóloga ante mi incapacidad de entender y gestionar lo que me pasaba. Entonces os encontré. Vi la luz (y no exagero). 

Entendí que éste de la madrastridad es un rol muy nuevo y encontré en el grupo las herramientas e información que echaba de menos. Y además me tranquilizó sentirme orientada por vosotras, que conocéis de cerca el tema y a la vez acompañada de mujeres maravillosas con una historia similar a la mía. 

Fue un respiro y siempre estaré agradecida por vuestra labor, sobretodo porque está planteada desde el respeto y el cariño. Encaja totalmente con lo que necesito y con mi manera de entender la vida.

E: Ana empezó con «Ser Madrastra» en un momento en el que creo que no llevaba muy bien el tema de hacerse con un espacio en casa. Creo que la ha ayudado mucho a ella y de rebote a mí. Es una cosa que aunque es de ella, hemos compartido en cierto modo. Creemos mucho en la psicología, los dos. Ver las situaciones de los demás, las que se parecen a las tuyas y las que no, hace que normalices mucho tu propia situación y da herramientas para mejorar.

Edu, ¿qué le dirías a un padre que se embarca en esto de la familia enlazada?

E: Le diría que aunque no es fácil, puede salir bien, muy bien. Que lo emocional, aunque bonito, a veces no es lo apropiado, ni para nosotros, ni mucho menos para los peques. Que hay que pensarlo muy bien e ir muy poco a poco, que tampoco tiene que significar a largo plazo. Y sobre todo, que si no funciona, a veces hay que aceptarlo y que el mundo no se acaba y sigue.

Y tú, Ana, ¿qué le dirías a una madrastra recién llegada a la comunidad?

A: Le diría que paciencia. Que todo requiere tiempo y que no hay que forzar ciertas cosas que funcionan naturalmente cuando debe ser así. 

Que con comunicación, sentido del humor, y mucho amor esta experiencia puede convertirse en una de las más bonitas y valiosas de su vida.

Pero sobretodo le diría que es perfectamente válida como es, y que cuando sienta que eso no es así, aquí siempre tendrá un rinconcito donde refugiarse, desahogarse y cambiar el signo de las cosas.

La comunidad de madrastras donde nadie te dirá que "cuando empezaste ya sabías lo que había".

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