Sus hij@s siempre serán su prioridad… ¿o no?

¿Cuántas veces te han dicho esta frase? Tus amigas, tu familia, ¡tu propia pareja! E incluso tú misma…

Cuando formamos una familia enlazada es casi inevitable tener la sensación de que en casa no somos tod@s iguales sino que hay una jerarquía. Y si eres madrastra sin hij@s… Lo más probable es que te sientas el último mono.

“Mejor que me esfuerce para que todo esto funcione porque si no, aquí la que se queda fuera soy yo.”

Y ahí estamos, desviviéndonos por la relación con nuestr@s hiajstr@s, dejando nuestras aficiones, nuestras amistades, nuestras prioridades, nuestro descanso,  y nuestros límites de lado para asegurar la relación con l@s peques. Porque de eso depende nuestra relación de pareja. Esa que tanto nos ilusiona.

Tiene narices que esa presión que no ponen y nos ponemos para “encajar” sea precisamente uno de los mayores obstáculos para la relación con nuestr@s hijastr@s. Pero así es.

Y no solamente eso.

Hay ocasiones en que esta frase, además de hacernos “dar más”, también tiene el efecto de callarnos la boca. Especialmente cuando son nuestras parejas quienes la usan para zanjar una discusión.

“Tienes que entenderlo, l@s niñ@s siempre serán mi prioridad.”

¿Qué se puede decir ante algo así? Esta es, sin duda una, de las formas más rápidas de cerrar un tema. Y de cargarse la relación de pareja.

¿Pero a caso no es cierto? ¿A caso no son l@s niñ@s su prioridad?

No: l@s niñ@s son su RESPONSABILIDAD, que es bien distinto

Como padres o madres, nuestras parejas tienen una responsabilidad para con sus hij@s. Y si no la ejercen, entonces tenemos un motivo para replantearnos la relación con ell@s.

Por otro lado, si la ejercen como es debido, esa responsabilidad condicionará toda su vida, incluidas las relaciones de pareja.

Pero una persona no puede vivir una vida sana siendo SOLO padre o madre. Todas necesitamos cultivar otras áreas de nuestra vida y otras relaciones. De hecho, esa es la única manera de ser buenas madres o padres.

Y llegamos a la relación de pareja.

Las relaciones de pareja, cuando funcionan, nos dan mucha satisfacción. Abren un espacio de afecto, apoyo, erotismo y complicidad entre iguales que no nos ofrece la relación con nuestr@s hij@s.

¿A caso no es esa también una “prioridad”?

De hecho creo que es mejor dejar de pensar lo que es “la prioridad” y ver que no se trata de relaciones más o menos importantes, sino de relaciones diferentes, con condicionantes distintos, que atienden a diferentes necesidades y deseos que tenemos las personas.

¿Pero por qué nos cuesta tanto verlo así?

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La trampa de la jerarquía

Es muy fácil caer en la trampa de la jerarquía porque toda nuestra sociedad está organizada de esta manera: siempre somos conscientes de quienes están por encima y quienes están por debajo.

A esa tendencia a pensar de forma jerárquica añádele un poco de mística de la infancia y un toque de prejuicio contra las madrastras et voilá: “l@s niñ@s son su prioridad”.

Es una frase de gran impacto… y de gran peligro.

Bajo la apariencia de estar cuidando de l@s niñ@s, el pensamiento jerárquico es una forma más de establecer el poder dentro de la familia que daña mucho la relación. ¿Quién va a querer estar en una familia donde le repiten implícita o explícitamente que vale menos que l@s demás? ¿Cómo se supone que ayuda esto al encuentro entre hijastr@s y madrastras?

Si algo aporta este pensamiento a la vida de l@s niñ@s es inestabilidad, pues es veneno para la relación y un disparador del riesgo de ruptura.

En el peor de los casos, puede ser un ingrediente más dentro de una relación de abuso.

Cómo salir de la trampa

Si crees que puedes estar en una relación de abuso, te recomendamos dejar este artículo y acudir al servicio de atención a la mujer que tengas más cercano. El estado pone el teléfono 016 a tu disposición.

Si no, entonces te proponemos dejar de lado el lenguaje de las prioridades, que es un lenguaje jerárquico, y adoptar el lenguaje de los deseos y las necesidades.

Tu pareja tiene la responsabilidad y el deseo de cuidar de sus hij@s Y TAMBIÉN el deseo de disfrutar de una relación de pareja contigo. Sí: hay lugar para las dos cosas.

Cuando pensamos así, se abre un abanico de posibilidades. Y resulta que además de ser una perspectiva más inclusiva, es más cercana a la realidad.

Tu pareja tiene el deseo de estar contigo y tú (por ahora) tienes el deseo de estar con él o ella.

El reto no es ver qué es lo más importante, sino encontrar una forma de atender a las necesidades y responsabilidades que tenéis l@s dos, siendo todas igual de importantes para la salud de la pareja.

¿Y qué les digo a quienes se empeñan en recordarme que soy menos importante?

Si son tus padres, amig@s o conocid@s puedes simplemente dejar de hablar con ell@s de este tema o pedirles que dejen de decir eso porque te duele. Y si quieres explicarles algo, entonces puedes decirles que no se trata de prioridades, que l@s niñ@s son la responsabilidad de tu pareja pero que en su vida hay espacio para esa responsabilidad y para su deseo de estar contigo, de la misma manera que tú tienes el deseo estar con él o ella.

Y por eso apuestas por la relación.

Si es tu pareja quien utiliza este argumento en las discusiones, te recomiendo salir de la trampa de la jerarquía cuando antes. Dile que no te gusta poner a un@s por delante de otr@s en la familia. Que entiendes que tiene una responsabilidad ineludible para con sus hij@s, que ell@s forman parte de la familia y que quieres tener en cuenta sus necesidades al mismo tiempo que las tuyas. Las de tod@s. Compartir cada un@ lo que le preocupa y tratar de buscar alternativas que atiendan a todo. Para eso es importante que amb@s podáis escucharos y ser cuidados@s al hablar.

Si eres tú quien te pillas repitiéndote esto una y otra vez, entonces sé compasiva. Recuerda que hay una larga tradición que refuerza este pensamiento, que es difícil salirse de la trampa y que todas caemos una y mil veces cuando bajamos la guardia. Es fácil que este pensamiento nos venga cuando tenemos miedo por la relación o parece que el conflicto es irresoluble. Si puedes, recuerda que ambos estáis donde estáis por vuestro deseo, y que tus necesidades son tan importantes como las de l@s demás. Que la mejor forma de cuidar la relación para que dure es dar lugar tanto a las preocupaciones de tu pareja para con sus hij@s como a las tuyas.

No olvides que tú también eres una pieza fundamental de la familia.

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