Tú no eres la madre

Hace un par de días me desperté con ganas de hacer un estudio sociológico. Entré en google y probé a escribir la palabra “madrastra” en la barra de búsquedas. Por un lado porque quería saber qué se había escrito o se estaba escribiendo sobre el tema. Pero por otro lado era la curiosidad de no saber que podía encontrarme realmente. ¿Alguien se hace una idea? Porno. Páginas y páginas de porno con títulos tan variopintos como “madrastra seduce a…” y similares. Al principio ver algo así te sorprende, en el fondo yo esperaba algo más relacionado con las princesas Disney, pero cuando te repones del golpe se ve todo con mucha claridad. Cuando en nuestro idioma madrastra es sinónimo de abusos o de situaciones aptas para películas triple X, acaba resultando muy ilustrativo sobre cómo son vistas por la sociedad estas personas. Muy sintomático. Decidida a no cesar mi búsqueda, lo escribí en inglés. “Stepmother”, ahí empezaron a cambiar las tornas. La primera página estaba dedicada a un montón de diccionarios y vocabularios para dar a entender el significado de la palabra. En la segunda, la victoria. Encontré el primer artículo sobre el tema en la página de Oprah, un listado con los 12 consejos sobre lo que una madrastra nunca debe hacer con ejemplos y soluciones prácticas. No estaba nada mal, pero era para madrastras nacidas ayer o cerca de la pubertad, porque el listado bien podría resumirse en: “Son niños con sentimientos, aparta tus celos y posesión sobre el padre y se paciente con ellos”.  De verdad, no era una mala lista, seguro que son situaciones que más de una y de uno ha experimentado, pero creo que es un post que toda persona mayor de 16 años se debería aplicar. Pero se agradece (mucho) el esfuerzo. En la tercera página de la búsqueda había algo realmente importante. Una periodista del Huffington Post escribiendo sobre su experiencia como madrastra de una niña de 5 años. Y su experiencia era la mar de positiva. ¡Bingo! Empiezo a leer ávidamente y sus textos se me hacen amenos y ligeros, muy optimista todo. Pero, cómo era de esperar, llegamos a la piedra angular del tema: El post explicativo basado en el estupendo comentario de “tú no eres la madre”. Una réplica para enlistar los pros de ser la madrastra de esa niña y por qué hay ventajas con respecto a ser la madre. Lamentablemente, muchos de esos pros estaban sustentados en frivolidades del tipo “ser padre a tiempo parcial es ideal” o “yo no la parí. adiós estrías”. Habrá que decirle a esta bienintencionada mujer que algunas tenemos estrías desde la adolescencia sin necesidad de embarazo… Esto vuelve a poner mi cerebro a mil porque vuelvo a ver un claro ejemplo de la maternidad como purificación social y un estatus por encima del bien y del mal. Acudimos mi pareja y yo a una reunión en el centro escolar del mayor. Una profesional se iba a reunir con ambos padres por separado para darles pautas y asesoramiento para llevar adecuadamente la separación con respecto a las necesidades de los niños. Yo formé parte de la reunión aportando mi punto de vista hasta que llegó la fantástica frase “pero tú no eres la madre”. Lo primero que pensé fue que la mujer me estaba tanteando para comprobar mi respuesta, pero no puedes evitar ir un paso más allá y empecé a reflexionar. Yo no soy su madre, correcto, pero de mi se espera, como mínimo, que sea un ejemplo educador de los niños. Digo yo. Porque a mí lo que de verdad necesito que me aclaren de una vez es justamente eso, ¿qué esperan de nosotros? ¿Esperan que ignoremos a los niños? ¿O esperan que seamos sus nuevos mejores amigos que juegan siempre con ellos pero que los marrones de reñír y educar se los coman los padres/madres? Pues qué queréis que os diga, si los niños están en su/nuestra casa y de pronto se dedican a hacer el burro delante mío, con que cara voy yo a decirles: “Niños, no destrocéis el sofá que ahora vendrá vuestro padre y pondrá orden.” ¿Qué clase de adulto estaría siendo? O si vinieran pidiendo un abrazo ¿Qué les dices? ¿”Quita niño, que te abrace tu padre cuando termine de poner el lavavajillas”? Es absurdo. Educar y querer no están exentos de vínculo y responsabilidad y nuestra obligación no es la de mantenernos al margen. Un maestro es la persona que dedica 8h al día a la educación global de los niños y tiene la capacidad de darles alas y de destruírselas. De ahí la necesidad de tener vocación y respetar y valorar el lugar que ocupa el maestro y el vínculo que tiene con los menores. Sin embargo, una madrastra o un padrastro (Sí, también existen más allá de las molestas pielecitas de las uñas) no gozan del apoyo ni reconocimiento en la sociedad y son las personas que pueden compartir la mitad del tiempo vital de los niños. ¿Por qué se asesora a los padres a superar sus sentimientos de rechazo para construir en positivo por el bien de todos, pero a las parejas de los progenitores se les induce a la exclusión y el rechazo? “No sois ni seréis nunca los padres”. Somos nosotros mismos los que estamos creando las brujas y brujos de los cuentos porque quizás, al final, la sombra de Disney sigue siendo alargada…

EDIT: He de reconocer que cuando me asaltan estas dudas que expongo aquí, antes he taladrado a mi novio con ellas. Preferiblemente antes de dormir, por supuesto. Y un día dio en el clavo con la respuesta. “¿Por qué te haces todas esas preguntas si tú no eres una madrastra? Eres una madre virtual”. Por comentarios cómo ese sé que he elegido al hombre adecuado.

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