Hace 9 años vivo con mi novio que tiene un hijo que en este momento tiene 11 años.
Muchas gracias Mariana por hacernos llegar tu pregunta. La sensación de tener mucha exigencia y de que nuestras necesidades cuentan poco es muy frecuente entre las madrastras.
A menudo estamos pendientes de que nuestras parejas pongan más límites a los niños, o de que pongan más límites con sus exs. O que las madres de nuestros hijastros asuman más responsabilidades o que lo hagan nuestros compañeros.
Pasan los meses y los años y seguimos esperando que los demás nos tengan más en cuenta, que cambien.
Y mientras tanto nosotras seguimos asumiendo más y más responsabilidades hasta el punto de estar quemadas y resentidas.
De acuerdo con nuestra experiencia, a menudo las dinámicas no cambian si no damos los pasos nosotras mismas en base a 3 ideas fundamentales:
- Puesto que es nuestra vida, nuestra casa y es nuestro trabajo el que está en juego, tenemos todo el derecho a poner nuestros propios límites. Y si alguien cree que eso nos hace «malas» es que está muy equivocado.
- Cuando se trata de una relación que nos importa, podemos poner nuestros límites de una forma cuidadosa y para ello recomendamos siempre el abordaje de la Comunicación No Violenta (un buen libro para empezar es «Comunicación No Violenta, un lenguaje de vida» de Marshall Rosenberg). Es importante cambiar críticas o reproches por peticiones asertivas y este libro nos ayuda a hacerlo.
- Si hemos pedido cambios de la mejor manera posible y seguimos sin obtener respuesta, es momento de asumir la responsabilidad de hacer valer nuestros propios límites. Decidir qué tareas estamos dispuestas a hacer y cuáles no, decidir qué tiempo podemos y queremos dedicar a nuestros hijastros y sernos fieles. Si eso supone decir «no» a nuestras parejas o dejar que queden cosas sin hacer, que así sea. Es importante recordar que la responsabilidad última sobre los peques no es nuestra sino de nuestras parejas. Y si ellos deciden no llegar a acuerdos con sus exs, entonces no hay problema en que sean ellos quienes asuman las consecuencias de su decisión.
Hacer valer nuestras necesidades no es nada fácil en una posición como la nuestra, tan estigmatizada y censurada. Todos nuestros movimientos pueden ser fiscalizados y criticados, tanto por nosotras mismas como por las personas que nos rodean.
Aún así, siempre es mejor pasar por ese camino que quedarnos en un lugar donde acumulamos cada vez más resentimiento hacia nuestras parejas y dejamos que la relación se consuma poco a poco.
Mariana, si intentas comunicarte asertivamente con tu pareja para que llegue a acuerdos con su ex y él no te escucha o intenta llegar a acuerdos con ella pero no lo logra, acuérdate de que todavía tienes la carta más importante, que es la de decidir tú qué parte de todo este embolado vas a asumir. A veces el cambio tiene que empezarlo una misma.
Te mandamos un fuerte abrazo,
Y si pones en práctica esta propuesta, cuéntanos cómo va, ¡porfa!

Gabriela
27 julio, 2019Buenas noches,
Necesito una gran ayuda, me casé con alguien que tenía en su interior matrimonio tres hijas.
Al principio para mi era fácil aceptar esa situación pero desde que me casé y nació mi primer hijo la situación para mi se ha vuelto insoportable. Estoy esperando mi segundo hijo, soy una mamá trabajadora y que aporta con la mitad de todos los gastos en el hogar, mi esposo se queja constantemente que tiene 5 hijos y me hace sentir mal. Mi relación ha ido de mal en peor, las hijas de el son 3 niñas que ya son adolescentes, vienen en vacaciones a nuestro hogar por dos meses y ese tiempo para mi es un martirio diario, son groseras, desordenadas, mal educadas. Mi esposo no puede controlarlos y cuando ellas están aquí nos deja de lado a mi hijo y a mi. Tomando en cuenta también que la mamá de ellas no trabaja y el corre con todos los gastos de las hijas y eso a mi me molesta mucho ya que creo que la madre de ellas también debería aportar. Esta situación últimamente se ha vuelto insoportable, a veces me arrepiento mucho estar en esta situación. No se que hacer, he sido muy paciente pero ya no me quedan ganas para luchar porque mi esposo no me toma en cuenta y me exige mucho. Quisiera un consejo o ayuda
Berta
28 julio, 2019Hola Gabriela. Muchas gracias por tu confianza al compartir tu inquietud en Ser Madrastra. Entiendo que estás sobrepasada con la situación ahora en verano y se juntan muchas cosas al mismo tiempo. Ser Madrastra siempre supone verte afectada por decisiones en las que tú no tienes voz. Ojalá la madre aportara una parte del dinero… Ojalá tu marido y tú tuvierais algún control sobre la decisión de ella de trabajar o no. A lo mejor por la vía judicial se podría lograr algo, pero es habitual que un padre que ve que la madre de sus hijas no tiene dinero, asuma una parte importante de los gastos. Por otro lado, es casi imposible influir en los hábitos de niñas que no conviven regularmente con vosotras. Y más si ya son adolescentes. Alguien debe atenderlas y o bien están con todos vosotros (lo cual suele ser difícil de conjugar con edades tan diferentes) o bien las atiende él mientras tú atiendes a tu hijo. La cuestión es: donde te deja a ti todo esto. Tu marido puede exigirte mucho (y los hombres en general cuentan con la ventaja de nuestra cultura del género, en la cual la mujer se supone que debe asumir la crianza y además aportar dinero, y juegan también con nuestro sentido de la culpa a su favor) pero la decisión final de lo que asumes es tuya. Si estás esperando que tu marido te exija menos, estás esperando a que él cambie para estar mejor y tienes poco control sobre eso. En cambio sí que puedes tomar la decisión de dar solo lo que estés en disposición de dar. A nivel de la energía que dedicas al cuidado de las niñas o del dinero que te cuestan, mira bien cuáles son tus necesidades y tus límites y tómalo como referencia para empezar a implicarte no según las exigencias de tu pareja sino según tus posibilidades. Tómate en cuenta tú misma. Sé que esto es mucho más fácil de decir que de hacer, pero creo que es importante hacer este cambio de perspectiva para ir poco a poco infrentándote a tu propio sentimieto de culpa o de inadecuación y empezar a poner tus necesidades por delante. A la hora de comunicarlo, puedes plantearlo como «Necesito x tiempo para mi, o necesito estar segura de que puedo tener x ahorros, o necesito que cuando están las niñas tengamos un ratito al final del día para nosotros» o lo que tú necesites. No con recriminaciones sino simplemente planteando lo que te hace falta. Sin pedir. Anunciar que eso es lo que vas a atender, y a lo sumo negociar los tiempos o el cómo hacerlo para encajar los tiempos de familia (si es posible). Imagino que el ambiente en casa no es fácil, por todo lo que cuentas y que hay muchas cosas que pasan sin que tú puedas decidir. Te animo muchísimo a empezar a priorizarte y no dejarte llevar por la culpa. Es un camino largo. Poco a poco. Y si necesitas un apoyo más cercano, ya sabes que estamos para eso. Un fuerte abrazo.