Sexo e intimidad en las parejas enlazadas: todo un reto

Después de años explorando la madrastridad, Aina y yo nos hemos dado cuenta de que hemos hablado poco sobre cómo nos afecta el hecho de ser familia enlazada en la intimidad y el sexo con nuestras parejas.

Descubrimos que a ambas nos afecta, que para ambas supone una dificultad, pero mientras que ella siente que su pareja tiende a retirarse de la intimidad cuando están los niños, yo siento que en mi pareja la retirada es más cosa mía.

Total, que no podíamos seguir sin tratar este tema tan IMPORTANTE (¡¡que a veces se nos olvida que nos hicimos madrastras para disfrutar de nuestra relación de pareja!!) y decidimos preguntaros a vosotras a través de una encuesta, ya que ¿quién va a conocer mejor la intimidad de las parejas enlazadas que quien vive en pareja enlazada?

La respuesta ha sido impresionante. Nos ha encantado ¡e interesado mucho! leer todas vuestras respuestas y nos ha parecido una gran oportunidad para hacer eso que siempre nos encanta: generar conocimiento colaborando con vosotras.

Así que aquí compartimos lo que hemos descubierto a través de nuestra experiencia y de todas las experiencias que habéis compartido con nosotras.

¿La existencia de hij@s previ@s afecta a la intimidad de pareja?

A esta pregunta, un 83% habéis respondido que sí y un 17% que no o que afecta igual que tener hij@s comunes. Quienes consideran que afecta, lo ven como una dificultad. Sienten que afecta negativamente. Nadie considera que facilite la intimidad.

Personalmente, tengo que reconocer que al principio el hecho de que mi pareja fuese padre me resultaba estimulante. No sé si por esa fantasía del papá guay o porque yo misma quería ser madre y eso era garantía de que él era fértil o algo así (esas cosas animales que tenemos).

Pero lo cierto es que ese algo estimulante actuaba más cuando su hijo era algo “abstracto” que cuando empezamos a vivir juntos y su hijo se convirtió en una realidad totalmente PRESENTE. El estímulo se acabó ahí.

Cuando llegan l@s niñ@s desconectamos de la intimidad

Nuestras parejas a menudo tienen dificultad para compaginar su rol de padres/madres y su rol de pareja. Es habitual que cuando llegan sus hij@s se distancien emocionalmente de nosotras para volcarse en su paternidad. Nos habéis hablado de varios factores que creéis que contribuyen a que esto sea así:

  • El hecho de que la presencia de sus hij@s sea algo excepcional. La presencia constante de l@s hij@s nos obliga a compatibilizar las diferentes facetas de nuestra vida. Si la presencia es intermitente, es fácil que se vuelquen primero en una cosa y después en la otra de manera alternativa.
  • Dificultad para mostrarse ante sus hij@s como pareja de otra persona que no es su madre o padre. No hay una razón explícita pero sí parece ocurrir a muchas personas. La vergüenza y los valores tradicionales pueden estar involucrados en esta resistencia.
  • Miedo a que l@s hij@s se sientan celos@s, desatendid@s o desplazad@s.
  • Culpa por haber “roto” la familia y estar construyendo un nuevo núcleo familiar.

Todo esto (y seguramente otras cosas que aún no conocemos) les pasa a nuestras parejas, pero resulta que a nosotras, aunque no tengamos hij@s también nos surgen resistencias.

Algunas madrastras hablan de que con la presencia de sus hijastr@s se sienten desplazadas y que ese malestar afecta a su libido. Otras se sienten cohibidas o incómodas y se retiran de la intimidad con sus parejas sin saber muy bien por qué.

Vergüenza, inseguridad sobre su rol, el estigma que acarrean y el miedo a los conflictos con l@s niñ@s o con su otr@ progenitor@ son factores que algunas madrastras mencionan.

El resultado es que muchas parejas tienen menos sexo, sexo más cohibido o directamente dejan de tener sexo cuando están l@s niñ@s en casa.

Muestras de afecto ante l@s niñ@s

La intimidad no se trata solo del sexo, ya lo sabemos, sino que las parejas tendemos a darnos muestras de afecto breves a lo largo del día. Se trata de caricias, miradas o palabras a través de las cuales actualizamos nuestro vínculo.

El tipo, frecuencia e intensidad de estas muestras es tan variado como parejas existen en el mundo, pero su existencia es algo universal.

¿Qué pasa cuando entran en escena l@s hij@s de una parte u otra?

Pues que sin siquiera haberlo hablado, muchas parejas dejan de darse esas muestras de afecto cuando están l@s niñ@s en casa.

Y puede parecer una cuestión menor, pero es una de las cosas que más habéis comentado en vuestras respuestas, una de las que más os incomoda.

Y es que el contacto, ya sea físico, verbal o con la mirada, parece ser un ingrediente fundamental en la relación de pareja, que nos ayuda a sentir seguridad, conexión, cercanía, complicidad… Y si la llegada de l@s niñ@s ya suele hacer que todo esto se tambalee, si encima suspendemos todo tipo de contacto, el malestar aumenta todavía más.

¿Es posible tener intimidad cuando estamos en conflicto?

Otro punto caliente de las relaciones enlazadas es el nivel de conflicto. No significa que estemos todo el día lanzándonos los platos por la cabeza, pero sí es cierto que con l@s niñ@s, l@s exs y todo el paquete familiar, hay muchos puntos de conflicto y tensión que debemos resolver.

Mientras la comunicación fluye, esto no afecta a la intimidad de la pareja (de hecho la enriquece), pero cuando un conflicto se enquista o no somos capaces de comunicarlo, la intimidad se resiente.

Muchas de vosotras habéis comentado que hay mucha tensión alrededor de l@s niñ@s y que eso afecta a la cercanía y la intimidad que tenemos como pareja. Vamos, que cuando estamos enfurruñad@s o callándonos cosas es mucho más difícil compartir sexo y erotismo, y eso en las parejas enlazadas es muy frecuente.

Así pues, la conflictividad en la pareja es uno de los grandes obstáculos que nos encontramos las parejas enlazadas para la intimidad. Otro tema sobre el que nos toca profundizar.

Maternidades

Es cierto que las personas usamos el sexo para muchas cosas: para socializar, para divertirnos, para experimentar, para intimar e incluso para cerrar contratos (véase el matrimonio). Peeeeeero en nuestro cerebro instintivo, el sexo está vinculado a la reproducción, así que cuando la cuestión de la maternidad está en juego, el sexo puede tomar un cariz diferente.

Algunas habéis comentado que desde que tenéis desavenencias con vuestras parejas sobre si ser mamás o papás junt@s la intimidad se ha resentido. Y es que ésta es una cuestión fundamental en las parejas enlazadas, creo que uno de los conflictos más difíciles de asimilar. Es dificilísimo renunciar a tu deseo de maternidad o incluso afrontar las reticencias de tu pareja cuando resulta que él o ella ya tiene hij@s y tú eres testigo día a día de su paternidad o maternidad (además de verte directamente afectada por ella).

Parece que un conflicto como este no se puede sortear. Si no lo atendemos, el vínculo de pareja se deteriora y con él la posibilidad de encuentro íntimo.

Siguiendo con el mismo tema, otra cosa que nos habéis comentado es que os vienen imágenes de vuestras parejas compartiendo el proyecto de paternidad, el embarazo o la crianza con sus ex parejas y que eso os produce sensaciones súper desagradables. Son como interferencias en vuestra conexión. Y es que cuando pasamos el día con sus hij@s, hablando de su ex y (a lo mejor) comparando la relación con la que ell@s tuvieron… parece complicado poner una barrera y crear un espacio que sea SOLO DE DOS.

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