Lo que queda después de un divorcio: Los conflictos de lealtad

Cuando una pareja pasa por un proceso de ruptura y de divorcio a veces se siente como si una bomba nuclear hubiese caído en mitad de la familia.

Desajustes, sentimientos a flor de piel, inseguridades, miedo y mucha incertidumbre aparecen entre la polvareda de la explosión. Pero después… lo que queda después del divorcio es toda una vida nueva para explorar y recuperar la felicidad.

La teoría la tenemos clara, pero el ajuste personal y del resto de la familia se complica un poco.

¿Qué son los conflictos de lealtad?

A veces nos dejamos llevar y permitimos que nuestros sentimientos tomen el control de la situación, llevándonos a decisiones forzosas o nada meditadas que luego podemos lamentar: El inicio de una guerra con el otro progenitor, buscar argumentos para estar en eterna disputa y la que más daño hará a todos los aspectos de esta nueva vida en construcción, permitir que nuestros hijos formen parte del conflicto.

«Mis padres se separaron cuando yo tenía 8 años. Fue una noticia inesperada para todos y ambos lo intentaron gestionar de la mejor manera posible. Nos dieron la noticia juntos, de forma tranquila y sosegada. El problema estalló meses después por desacuerdos entre ellos que encendieron la mecha de una bomba de relojería. Esa bomba estallaba cada vez que se veían de nuevo en un intercambio. Gritos, amenazas, malas palabras… todo en presencia nuestra. Pasaban de ser nuestros padres a ser contrincantes en un ring de boxeo».

«Hablar de cualquier aspecto positivo sobre mi madrastra era recibir un sinfín de insultos o de palabras malsonantes para desacreditarla de parte de miembros de mi propia familia. Me sentía amenazada, humillada y estúpida por intentar nombrarla como algo positivo. Ellos me instaban a odiarla. Cuando pasaba tiempo con mi madrastra y me preguntaba por mi familia como un gesto de acercamiento y cortesía, yo me quedaba en silencio. Sentía vergüenza y no quería responder nada porque ellos eran los que la insultaban a sus espaldas».

«Los eventos familiares siempre han sido divertidos y felices. Hasta que de pronto alguien nombraba a uno de mis progenitores para remarcar que no estaba, que había decidido irse y que su ausencia era un lastre para todos. Nombrar todas las cosas malas de esa persona se convertía en parte de la conversación festiva y para mí ahí terminaba toda la diversión». 

Estos son algunos de los testimonios reales de hijos cuyos padres iniciaron una guerra abierta tras el divorcio, involucrándolos en ella y favoreciendo la aparición de conflictos de lealtad en los menores.

¿Cómo se manifiestan?

Los conflictos de lealtad no son iguales para todos ni se manifiestan de la misma forma. Algunos, los más habituales, son conflictos leves que producen malestar durante la fase de ajuste a la nueva dinámica familiar. Otros, promovidos por sentimientos complejos que han tomado el control de la situación, se prolongan en el tiempo y se enquistan, formando parte del día a día de la familia y produciendo un estrés duradero en los menores.

Dudas sobre qué progenitor miente y cuál no, sobre si uno es bueno y el otro malo, inseguridad, malestar por pasar un buen rato con el núcleo familiar contrincante son sentimientos que experimentan los niños que sufren estos conflictos. 

La aparición de estos sentimientos en los niños puede ser habitual en los procesos de divorcio y ajuste de los padres, la forma en la que se gestionan estas emociones marcará la diferencia en el niño y favorecerá un afrontamiento de forma más positiva. 

«En el momento en el que mi madre nos presentó a nueva pareja tuve incertidumbre y miedo. No sabía cómo comportarme con mi madre ni con su novio, pero también me sentía rara con respecto a mi propio padre. ¿Ahora tenía dos padres?».

Sentir dudas sobre si es bueno o no abrirse a la nueva pareja de los progenitores, tener inseguridad sobre el cambio que ha habido en la familia e incluso ansiedad o timidez hasta encontrar de nuevo el equilibrio son formas habituales que tienen los niños de experimentar la separación de sus padres. 

«La primera vez que estuve en la nueva casa de mi padre no sabía cómo debía comportarme. En realidad, no sabía si esa era mi casa y si podía tumbarme en el sofá a ver la tele o tenía que sentarme en una silla. Tampoco conocía bien a su nueva mujer y tenía miedo de caerle mal».

Los conflictos de

lealtad

Descubre cómo identificar y atender los conflictos de lealtad leves y graves derivados de la separación. Un taller multidisciplinar dirigido a familias con niñ@s y adolescentes.

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¿Qué podemos hacer los adultos?

Conocer los conflictos de lealtad, cómo se producen y qué los fomenta nos va a ayudar a identificar qué puede estar sintiendo nuestro hijo/a tras el divorcio. Entender que sentimientos se ven implicados es una forma de dar nombre a un proceso de adaptación normal y nos ayuda a saber cómo tenderles la mano para facilitarles el proceso.

Hablar de ello nos otorga una nueva perspectiva y la capacidad de identificar si nuestro hijo/hijastro está en un proceso de adaptación o por el contrario, tiene un conflicto de lealtad que se está agravando. 

Por eso hemos creado un nuevo taller multidisciplinar, para dar a conocer en profundidad los conflictos de lealtad, cómo se inician y qué podemos hacer para atajarlos antes de que se agraven. Pero en caso de que esto suceda, conocer todas las herramientas terapéuticas y jurídicas a vuestra disposición para poder poner fin al malestar de vuestros hijos/hijastros y recuperar el equilibro de la familia. 

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