Conflictos de Lealtad

Una de las cosas más frustrantes que se puede experimentar al ser madrastra es la lealtad que los hijastros sienten hacia sus madres biológicas.

Racionalizar el motivo por el cual sienten esa lealtad hacia sus progenitores puede no ser suficiente para ayudarnos a curar las heridas – reales o imaginarias – que nos hemos creado a raíz del sentimiento de rechazo que puede producirse. A menudo nuestra respuesta a la necesidad que presentan los hijastros para defender el amor que sienten por sus madres se convierte  en un sobre esfuerzo para «ganar». ¿Pero realmente por qué estamos compitiendo?

En las familias ensambladas es habitual que la lealtad de los niños resida, de forma inicial, en sus padres biológicos. Este lazo genera el compromiso de cuidar unos de otros como miembros de una misma familia.A pesar de que lazos de lealtad no son el enemigo, si pueden ser los generadores de mucha tensión entre los miembros de una unidad familiar. Y A menudo el resultado es la creación conflictos cuando los adultos no son capaces de verlos con claridad o por el contrario, cuando compiten por ellos.

En el caso de las madrastras, dichos lazos pueden resultar frustrantes cuando vemos que el menor mantiene la lealtad puesta en el padre/madre biológico a pesar de que seamos nosotras las que nos hagamos cargo a diario del bienestar del niño/a. A pesar de ello, debemos evitar en la medida de lo posible entrar, de forma voluntaria o involuntaria, en una competición contra el progenitor y así ahorrarnos daños emocionales innecesarios.

Aquí exponemos una lista de emociones que podemos experimentar y que pueden significar que hemos entrado en una competición contra «la otra familia»:

  • Sentirse herido cuando el hijastro se muestra alegre por una actividad que ha realizado con la madre/padre biológica.
  • Sentir que la comunicación del hijastro con su madre/padre biológica va en detrimento nuestro.
  • Sentir que te resulta complicado admitir que algunos de los mejores rasgos de tu hijastro provienen de su madre.
  • Sentir disgusto o incomodidad si el hijastro desea tener algun recuerdo físico o imagen de su padre/madre biológica en su habitación.
  • Sentir que estás presionándote a ti misma para que la experiencia de tus hijastros durante la estancia en tu casa sea siempre extraordinaria, hasta el punto de sobrecompensar demasiado.

Si alguno de estos puntos es una realidad es posible que se haya instaurado cierto sentimiento de miedo en el hogar. Este miedo existe cuando tememos no recibir la parte correspondiente de amor que sentimos que merecemos y eso nos lleva a sobre-esforzarnos para conseguirlo.

Este sentimiento de temor o rechazo conlleva serios problemas para el desarrollo de los hijastros y sus relaciones ya que puede hacerles creer que su amor debe de ser ganado y no un bien que se entrega libremente. Los menores se sienten beneficiados en la posición de sobre-compensación y querrán explotarla al máximo. Por ello es conveniente mantener un entorno en el que el miedo no juegue un papel tan importante. La creación lazos permeables entre las dos casas ayuda a que los niños se sientan seguros y que no tengan que fingir dependiendo del hogar en la que se encuentren.

  • Permite que tu hijastro recoloque vuestra relación en el lugar que considere oportuno.
  • Acepta la importancia de su madre en su vida.
  • Apoya a tu hijastro para que el tiempo con su madre sea agradable y de provecho.
  • Favorece el contacto entre tu hijastro y su padre/madre biológico.
  • No intentes reemplazar a su madre. Construye una relación de respeto hacia ella y crea tu propia relación con tu hijastro.

Entender y aceptar los conlifctos de lealtad de tus hiijastros es una buena manera de ofrecer seguridad a los hijastros y a su vez supone un alivio como madrastra dejar de competir contra la conexión madre-hijo (o padre-hijo). A veces debemos convertirnos en figuras de apoyo positivo para ellos, incluso para sus madres y de esta manera dejar que la relación con los hijastros fluya de manera natural hacia donde se desarrolle. La lealtad que sienten los niños por sus padres biológicos nos supondrá mucha menos frustración si somos capaces de apoyarles y ayudarles a reforzarla.

 

 

Si a pesar de estas pequeñas pautas tu sensación de ser una extraña en tu casa no remite, quizás necesites ayuda de una forma más profunda. Nosotras te ofrecemos nuestro coaching y acompañamiento personal para que puedas elegir el que más se adapte a tus necesidades y así lograr que te sientas bien cuanto antes.

 

 

 

 

 

(post adaptado de un artículo escrito por Brenda Snyder para Stepmother Magazine October 2015)

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