La Navidad es época de límites

Empieza Diciembre y con ello todas las preparaciones para una de las fiestas más importantes del año, la Navidad.

Puede que no sea tu festividad favorita, pero es sin duda una de las más importantes del año por todo lo que implica:

  • Reencuentros familiares esperados
  • Reuniones alrededor de la mesa para ponernos al día con nuestros seres queridos.
  • Intercambio de afecto en forma de regalos
  • Perpetuación de tradiciones familiares, rituales, elementos religiosos, etc.

Muchas veces pesa mucho más mantener todos estos puntos destacados en pro de la familia que revisar si verdaderamente siguen teniendo validez para nosotras, si nos hacen felices. Y esto se complica todavía más cuando somos madrastras.

Nuestra historia familiar pasa a ser su historia familiar, nuestras tradiciones ahora las suyas (de ellos), nuestras expectativas quedan relegadas a segundo plano y nuestras necesidades son inexistentes. ¿te suena?

La cesión de espacios, de conversaciones y de necesidades es algo que nos resuena mucho a todas las madrastras, pero en Navidad esta problemática se intensifica.

¿Por qué?

  • Aceptamos adaptarnos a una historia familiar previa a nuestra llegada.
  • Aceptamos unos ritmos de celebración en pro de sentirnos una familia unida.
  • Aceptamos celebrar de una forma que nos puede resultarnos totalmente ajena.

La Navidad, al ser una fiesta tan centrada en la familia, nos toca una fibra particular que apela a nuestra necesidad de pertenencia y por ello llegamos a comulgar con situaciones que no nos son agradables. Y más cuando hay tantas expectativas en juego. ¿Podemos realmente llegar a cumplirlas todas? ¿Es nuestra responsabilidad?

Todas estas cargas que nos vienen impuestas nos terminan pasando factura a nuestra salud física y emocional.

¿Qué podemos hacer para no llegar al punto de desgaste?

  • Identificar si tenemos una necesidad de pertenencia y qué necesidad se nos activa.
  • Plantearnos de qué forma queremos celebrar las fiestas.
  • Pensar cuales serán nuestros límites.
  • Conectar con nosotras mismas.

Madrastra, ¿tienes claro qué quieres celebrar por Navidad y de qué manera?

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