«El amor por tu hija y por tu hijastro proviene de lugares diferentes. Uno de las entrañas, el otro de la razón.»

Hoy entrevistamos a Paula, que ha sido madrastra, madre en pareja y ahora es madre separada. Nos habla de su recorrido ocupando diferentes roles en la familia enlazada y de las emociones que la han acompañado. Un testimonio precioso sobre la complejidad de las familias actuales.

Paula, ¿crees que es posible llegar a dominar la familia enlazada?

Pues sinceramente no lo creo, creo que nos adaptamos, pero no lo dominamos, porque no depende únicamente de nosotras. 

Empiezas por aceptar que tu familia no es como las demás, haces el duelo de la familia convencional, y a partir de ahí surfeas, algunas veces de pie, otras veces sentada o agazapada a la tabla y otras veces te hundes en la inmensidad del océano. 

En mi caso querer “dominar” la situación me generó mucho sufrimiento innecesario, y preferí dejarme fluir, que es lo que hago en la actualidad. Un día a la vez. Lo que hoy es blanco mañana puede ser negro. Demasiadas personas intervienen en una familia enlazada y no todas viven en la misma casa, ni conviven con las mismas normas. Así que con más motivo hay que disfrutar de los pequeños momentos, porque muchas veces es difícil que se repitan.

Lo que hoy es blanco mañana puede ser negro. Hay que disfrutar de los pequeños momentos, porque muchas veces es difícil que se repitan. 

Los límites y los roles de cada uno toman una importancia vital en este tipo de familias, a veces querer no es suficiente. 

En mi caso, a día de hoy, estoy haciendo de nuevo un duelo por la familia que tenía y ayudando a mi hija que todavía llora muchas noches queriendo que todo vuelva a ser como antes.

Todas las familias son válidas si son felices. 

¿Cuántos años llevas en familia enlazada? ¿Te ves de una forma diferente a cuando empezaste?

Llevo 9 años, ya lo creo. 

En mi caso he pasado por diferentes fases y estados dentro de la familia enlazada, he sido pareja sin hijos y madrastra, madre y madrastra en pareja, para ser en la actualidad ex con hija, ya sin hijastro, a pesar de haber vivido unos meses conmigo aunque su padre ya no viviera con nosotros y ahora el padre de mi hija tiene nueva pareja, así que imagínate!

Todo ello me ha hecho más fuerte, menos ingenua y sobre todo me ha hecho ser más generosa y empática. 

¿Qué ha supuesto en tu vida tu experiencia como madrastra?

Un ejercicio de generosidad constante. Diario. Cuidar del hijo de tu pareja con su ex. Un gran esfuerzo en muchas ocasiones y una gran inversión de cariño.

Piensan que tienes que ser como una madre sustituta, y si te metes en eso pierdes siempre.

Primero ser madrastra de cara a la sociedad, no es nada fácil, piensan que tienes que ser como una madre sustituta, y si te metes en eso pierdes siempre.

De cara al resto de la familia siempre te miran con lupa, da igual el tiempo que pase. 

De cara a su madre, le quitas tiempo con su hijo, y le muestras que no sólo existe lo que dice mamá y si ella no lo acepta tienes un problema.

Con tu pareja, pues depende, mi experiencia no ha sido muy buena en ese sentido así que no quiero desanimar al resto.

Y con tu hijastro, entender y respetar que es una niño, para él también es un gran acto de generosidad, que vive su propio duelo por la familia que tenía, que preferiría que estuviera su madre en vez de que estuvieras tú, que es antinatural para él no estar con sus dos padres a la vez y que puede no quererte aunque lo desees con todas tus fuerzas.

Madrastridad y maternidad… ¿Cómo se combinan estas dos facetas?

Difícilmente, la verdad. 

En la madrastridad no quieres desde el principio, es una relación que se construye día a día, hay días que es endeble y otros que es fuerte como una roca. 

En la maternidad, el amor existe desde la concepción prácticamente, siempre es fuerte, brota sin esforzarse.

Creo que es la principal diferencia, el esfuerzo. Tienes que medir tu cariño hacia tu hija para no hacer sentir de menos a tu hijastro, pero el amor que sientes proviene de lugares diferentes. Uno de sale de las entrañas, el otro de la razón.

Tienes que medir tu cariño hacia tu hija para no hacer sentir de menos a tu hijastro, pero el amor que sientes proviene de lugares diferentes.

Si me lo llegas a preguntar hace año y medio te hubiera dicho que el amor más parecido al que siento por mi hija era hacia mi hijastro. A día de hoy, con todo lo que sembré, y todo el cariño y cuidado que di, te aseguro que no tiene nada que ver. El de tu hija es inquebrantable, el de tu hijastro no sólo depende de ti. 

Es un leasing de cariño y de amor. Está mientras que estás. 

Y todo esto sin meterme en la crianza, porque en ambos casos crías. Lo que pasa es que en el caso de tu hijastro es ficticio, porque nunca crías igual que lo haría su madre, y no siempre es bien aceptado tu modelo para ella, así que de nuevo surfeas, aceptas y te adaptas.

¿Qué te habría gustado hablar con a la madre de tu hijastro?

Intuyo que ella me vio como una competidora desde el principio por el cariño de su hijo, y no la culpo, es realmente muy duro, aunque en realidad yo sólo estaba de postre, como añadido.

Buena pregunta. Me hubiera gustado explicarle lo mucho que quería y quiero a su hijo, comentar con ella cómo le gustaban las fresas, o las tortitas, cómo disfrutaba bailando y cantando con su hermana pequeña, lo divertidos que eran nuestros días juntos, nuestros selfies mañaneros despeinados o cómo celebrábamos el día de la madrastra juntos. 

Intuyo que ella me vio como una competidora desde el principio por el cariño de su hijo, y no la culpo, es realmente muy duro, aunque en realidad yo sólo estaba de postre, como añadido. Entregándole cariño a raudales, gratis, cuando estaba con su padre y ocupándome de él como me gustaría que se ocuparan de mi hija.

¿Y con la madrastra de tu hija?

Con ella mantengo una relación distante pero cordial, sé por lo que está pasando y tenemos un pacto de comunicación por y para mi hija. 

Le he pedido que fuera paciente, que la iba ayudar en lo que pudiera, a que mi hija la quisiera. Si ella entiende que mi hija iba en el pack cuando se enamoró de su padre, y que quererla va a reforzar los lazos con su pareja, todo está ganado.

Yo en el fondo sólo quiero darle las gracias. Ella no tiene hijos, y eso se nota en una madrastra, no piensa en criar, sino en disfrutar, y a mi hija a día de hoy eso le aporta. Es lo único que le pido. 

Ella no tiene hijos, y eso se nota en una madrastra, no piensa en criar, sino en disfrutar, y a mi hija a día de hoy eso le aporta.

A veces me gustaría que no le hablara de cosas que no quería que mi hija supiera tan pequeña, o que se preocupara por prepararle sus platos preferidos o por hacer más el rol de cuidadora con ella. Pero en definitiva. Lo único que me importa es que poco a poco, construyendo, consiga quererla como yo quería a mi hijastro.

¿Cómo saber cuándo la relación se está volviendo perjudicial para ti y dar el paso de romper?

Creo que cada una lo sabe cuando ese momento llega. No lo sabes hasta que lo sabes. Y se vuelve algo necesario para continuar con tu vida.

Supongo que cuando el sufrimiento es mayor que el gozo. Cuando la relación te hace perderte, y ya no te reconoces, ni recuerdas porqué empezaste. 

Muchos padres buscan en la nueva pareja también una cuidadora para su hijo.

En el caso de una familia enlazada, hay mucha intensidad desde el principio, muchos padres, no digo todos, pero muchos de los que conozco consciente o inconscientemente buscan en la nueva pareja también una cuidadora para su hijo, y ese papel tan delicado, para el que nadie te prepara requiere de mucha madurez personal y de muchísimo amor en la pareja, porque siempre desgasta.

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En mi caso personal, que espero que no sea lo habitual, ese amor pasó a ser todo obligaciones perdiendo la esencia de la pareja y por ende, de la familia. Eso hace que cualquier pareja se rompa, haya o no hijos o hijastros. 

Ha sido uno de los episodios más duros de mi vida, pero a la vez de los más enriquecedores. Pienso que mi ex ha sido y es mi maestro, muy a mi pesar en ocasiones y he hecho un máster en mí y en lo que necesito para crecer y ser feliz.

¿Qué te ha permitido cuidar tu bienestar en medio de todos los retos que has tenido que afrontar?

En algunas ocasiones he tenido que recurrir a la psicoterapia, porque me sentía desbordada, perdida, en medio de la madrastridad y de una relación de pareja complicada. Y era muy difícil pensar en mi bienestar, tenía suficiente con sobrevivir.

En los momentos en los que me he sentido empoderada me he puesto primero, y he podido tomar distancia y cuidar de mí, tanto física como emocionalmente, como es mi momento actual. 

En algunas ocasiones he tenido que recurrir a la psicoterapia, porque era muy difícil pensar en mi bienestar, tenía suficiente con sobrevivir.

En mi caso mi meta no ha sido sólo mi bienestar, sino también el de mi hija. Cuidar de nosotras dos, tener un hogar tranquilo y amoroso, en medio de la vorágine que vivíamos y seguimos viviendo muchas veces. 

¿Qué te ha aportado la comunidad de Ser Madrastra?

La comunidad fue un oasis en medio del desierto de una relación familiar desgastante. Me ayudó a encontrar personas en mi misma situación. Me ayudó a entender lo que me pasaba, a no sentirme culpable por querer tener momentos de soledad y para mí, a procesar mis emociones, y sobre todo a no sentirme sola. 

Me sentí respaldada por el grupo y por Aina y Berta, que me prestaron su apoyo en todo momento y fueron las primeras que me abrieron los ojos y me guiaron para buscar otro tipo de ayuda.

Nunca pensé que iba a “perder” momentos con mi hija para que los pasara con una desconocida que yo no había elegido.

Hice un taller para poder entender a la ex de mi pareja en aquél momento, que me sirvió muchísimo, y que ha sido clave para poder sentir compasión de mí ahora que soy ex y darme cuenta de que nunca pensé que iba a “perder” momentos con mi hija para que los pasara con una desconocida que yo no había elegido.

Qué le dirías a una madrastra recién llegada a nuestra comunidad?

Salí del grupo hace unos meses, ya que ya no soy madrastra, y no voy a poder darles apoyo directo, pero gracias por darme voz, y a ti nueva madrastra quiero decirte:

“No te preocupes, lo que sientes es normal.

No te sientas culpable por ello, es normal no querer compartir a tu pareja una parte del tiempo, no empezaste esa familia, estás heredando la de otra. 

No te pierdas por el camino. Busca a tus iguales y apóyate en ellas.

Nadie nos ha enseñado a ser madrastras, ni es el sueño de nadie cuando eres pequeña. 

Ese amor es prestado, tómalo así. Construye una relación de pareja sólida que te permita tener espacio cuando lo necesites.

Crea tu propia madrastridad y sé feliz.

No te cargues de toda la responsabilidad de la familia. 

Ni intentes sustituir a nadie.

Agradece que esa pareja se ha roto y que eso es lo que te ha permitido vivir en tu familia actual, pero pon tus propios límites y tus reglas, si vienes para quedarte. No vivas con las reglas de otros porque te vas a ahogar.

Pide ayuda a tiempo, y no a tus familiares, que si no han pasado por ahí te van a aconsejar lo que ellos harían en una familia convencional. La tuya no lo es.

Cuida de ti. Piensa en ti.»

Hoy hace justo un año que me separé, mi historia no termina con un “y comieron perdices”, pero no cambio por nada todo el aprendizaje que me ha aportado y sobre todo la hija maravillosa que tengo! 

Ojalá algún día la madrastra de mi hija me lea y busque un grupo de apoyo para madrastras, significará que quiere a mi hija y que entiende que para estar bien con mi pequeña, con nuestra pequeña, tiene que sentirse bien con ella misma. 

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La comunidad de madrastras donde nadie te dirá que "cuando empezaste ya sabías lo que había".

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