A lo largo de nuestra vida crecemos con la idea de que un día encontraremos a nuestra pareja ideal, que nos casaremos (o no) y que quizás formaremos una familia… Pero nunca pensamos que nuestra pareja ideal tendrá hijas o hijos y que vendrá con la familia puesta.
Ninguna mujer está preparada para eso.
Por eso, basándonos en nuestra experiencia y la de muchas otras madrastras reales a las que hemos acompañado, hemos querido compartir aquí las 12 cosas que toda madrastra debería saber cuando se embarca en la aventura de la familia reconstituida.
¡Comencemos!
1. Prepararse ayuda a evitar rodeos dolorosos
Uno de los comentarios que más repetimos las madrastras es: «Jamás hubiera creído que esto iba a ser así, no estaba preparada para todo eso». Recopilar información sobre las familias enlazadas y sobre el rol de madrastra te ayudará a formarte expectativas realistas, evitar algunos errores comunes e ir más segura a la hora de dar los primeros pasos. También es posible que te anime a tener algunas conversaciones básicas con tu pareja que a menudo pasamos por alto con el idilio inicial.
Estar informada no evitará al 100% las dificultades pero te ayudará a verlas venir y a no quedarte atrapada en ellas. Algunas parejas consultan con terapeutas especializadas antes de empezar la convivencia y eso también suele ser una buena opción.
Por nuestra parte te recomendamos conocer las fases de la formación de una familia reconstituida así como las fases por las que solemos pasar las madrastras.
2. El momento idóneo
Es cierto: no hay momento idóneo para formar una familia enlazada. Pero sí es necesario que nos fijemos en nuestras reacciones internas antes de dar el paso de conocer a l@s hijastr@s o de ir a vivir con nuestras parejas. ¿Me apetece? ¿Me siento segura en la relación? ¿Tengo energía ahora mismo para afrontar todas estas novedades y exigencias? ¿Cómo me apetece más hacerlo?
Nunca lo diremos suficiente: es necesario darse tiempo como pareja para conocerse y forjar la relación antes de encarar el reto de llevar toda la familia. La pareja va a ser el pilar de este núcleo lleno de tensiones, así que es necesario que haya podido hacerse fuerte… ¡y vivir un poco de luna de miel!
Por otro lado, eso también da tiempo a l@s niñ@s para ir digiriendo la separación de sus padres (si es reciente) y hacerse a la idea. Ell@s necesitan las prisas tan poco como nosotras.
3. Extraña en tu propia casa
Durante los primeros años de convivencia es habitual tener la sensación de quedarte “fuera” cada vez que llegan tus hijastr@s a casa, es lo que llamamos el síndrome del forastero. El vínculo con su padre es muy fuerte y aunque es posible que todo el mundo te acepte, esa sensación tarda mucho en desaparecer. Siempre hay “pequeñas cosas” que marcan quien está en el núcleo y quien está en la periferia y no es fácil que tu pareja pueda verlo (en este vídeo os damos algunas claves para comprender el lugar del otro y cambiar un poco las cosas).
De cara a l@s niñ@s la mejor forma de ir integrándote es a través de sus aficiones y juegos, de sus intereses. Y empezar a compartir actividades en familia que sean nuevas (no hagáis de buenas a primeras el típico ritual de familia que hacían el padre y l@s hij@s antes de tu llegada porque todo el mundo se va a sentir raro).
Es momento de iniciar nuevos rituales, nuevas actividades, y si puede ser, que sean actividades en las cuales tú tengas más experiencia que el resto de la familia o que os sitúen en posiciones iguales, pues eso ayudará a romper esa dinámica de estar “fuera”. Para ponerlo en claro: mejor un juego de mesa que dar un paseo (donde lo más probable es que termine el padre con l@s niñ@s por un lado y tú andando sola en el otro).
Poco a poco, puedes pactar con tu pareja que se retire a ratos pequeños para que puedas estar a solas con tus hijastr@s, al principio a lo mejor solo 5 minutos, e ir viendo cómo va la cosa. Esto debe ser a tu ritmo.
Para aliviar esa sensación de estar “fuera” también es necesario regular los tiempos de exposición a la familia. Es necesario que haya tiempo exclusivo padre e hij@s, tiempo exclusivo de pareja (normalmente de noche y cuando l@s niñ@s no están, aunque nunca está de más un beso a media tarde) y que tengas tiempo para estar a tu aire y cultivar otras relaciones fuera de la familia. Lo cual nos lleva al siguiente punto.
Ser Madrastra Podcast
El espacio donde nadie te dirá que «ya sabías lo que había».
4. Vida más allá de la familia
Muchas madrastras abandonan sus relaciones sociales y familiares e incluso sus hobbies cuando forman una familia enlazada. Es agotador, es cierto. Pero también hay otro motivo y es que vamos con la idea de que “cuanto más tiempo pasemos en familia más rápida será la adaptación y mejor se formarán los vínculos”. Craso error. En las familias enlazadas, mejor echarse de menos que echarse de más. Y tiempo al tiempo.
Esa sensación de “estar fuera” y todas las exigencias de la familia enlazada solo se compensan si tenemos otros núcleos familiares o sociales donde nos sintamos incluidas y estemos relajadas. Los tiempos a solas y las actividades que nos ayudan a recargar pilas son fundamentales.
Todo eso nos da la fuerza y el aplomo que necesitamos para avanzar poco a poco en nuestro proyecto familiar.
Y si me permites un consejo más, busca un grupo de madrastras donde compartir tus inquietudes, teniendo la garantía de que te van a comprender y que vas a encontrar en ellas un apoyo constructivo. Contar con un grupo de compañeras ha marcado un antes y un después en mi experiencia como madrastra.
5. Responsabilidades sí, pero con medida
Otro error que cometemos las madrastras habitualmente es implicarnos en las tareas domésticas y de cuidado demasiado pronto y… simplemente demasiado.
Esa puede parece una manera de forjar el vínculo con tus hijstr@s y de sentir que tienes un lugar en la familia… pero a menudo termina explotándote en la cara. Primero, porque esas tareas no son especialmente valoradas y segundo, ¡porque no estás donde quieres estar!
Quieres ir cultivando la relación con l@s niñ@s y sentirte querida en casa pero resulta que estás recogiendo sus cuartos y peleándote con ell@s para que hagan los deberes. Esto incluso puede estar propiciado por tu pareja.
Si reconoces esta tendencia en ti misma o tu pareja te presiona para que cuides demasiado pronto recuerda: vale más la pena sostener un tiempo el no saber cuál es tu lugar que ocupar demasiado pronto el lugar de criada.
Y si ya te encuentras en esta dinámica… siempre es un buen momento para parar y dejar responsabilidades que te están sobrepasando, para acercarte hacia el lugar donde realmente quieres estar (ya sea más en la parte gratificante de la relación con l@s niñ@s o en tus relaciones fuera de casa).
A la larga, está bien asumir ciertas responsabilidades, pero siempre al ritmo al que crece el vínculo con l@s niñ@s. Primero el afecto, después la responsabilidad.
6. Tu vida, tus necesidades, tus límites
Cuando eres madrastra primeriza se te meten en la cabeza ideas como que “una madrastra no debe poner límites” o que “hay que adaptarse a lo que l@s niñ@s necesitan porque pobres, ya son mucho cambios para ell@s”.
Estas ideas son ciertas solo a medias. Es cierto que de buenas a primeras, es mejor que no te pongas a dictar las nuevas normas de la casa sino que los cambios sean paulatinos y en pareja. Pero en lo que se refiere al trato que recibes o al que reciben tus cosas, siempre es buen momento para establecer tus propios límites y priorizar tus necesidades.
Explicar lo que necesitas, cómo quieres ser tratada, lo que te gusta y lo que no, y cómo quieres que se traten tus cosas. ¿Quieres que te pidan permiso para coger tus productos de baño o para llevarse tu casco? ¿Quieres estar sola y sin interrupciones cuando estás trabajando? Simplemente, díselo. Eso te ayudará a ti a sentirte dueña de tu vida y a tus hijastr@s les permitirá conocerte.
Además, esto tiene otro bonus y es que evitarás sobrecargar tu relación de pareja pidiéndole que medie constantemente entre sus hij@s y tú. Cuando elegimos esta vía en general nuestras parejas se ponen a la defensiva y nosotras terminamos sintiéndonos impotentes y resentidas.
Recuerda: aunque a veces no lo parezca… ¡esta es tu vida! Tus necesidades, sentimientos y bienestar son tan importantes como las de cualquier otro. Hazlas oír. Valórate y cuídate como te mereces y no te sacrifiques en vano por más bella que parezca la causa. Esta es una carrera de fondo.

7. Expectativas y realidad
Por mucho que nos hayamos informado es inevitable que nos demos de bruces con la realidad de la familia enlazada, y descubramos que algunos de nuestros deseos y expectativas difícilmente se van a cumplir.
Nadie sueña con ser madrastra, e incluso cuando ya sabes que vas a formar una familia enlazada, sueles esperar que pronto crezca el afecto, que con el tiempo todo se ponga “en su sitio” y terminar, de algún modo, siendo una “familia normal”.
Tienes un largo camino por delante en que vas a descubrir las posibilidades y los límites de tu familia. Y a veces, estos descubrimientos suponen importantes pérdidas. Inesperadamente puedes descubrir tu dolor por deseos o ideales que ni siquiera sabías que tenías.
Pérdida de una expectativa de seguridad en la familia, o de una idea de familia. Pérdida de muchas primeras veces con tu pareja, pérdida de una imagen que tenías de ti misma, pérdida de control sobre tu vida…
La madrastridad trae consigo muchas pérdidas que requieren de un duelo. Ser consciente de ello puede ayudarte a atravesar ese duelo de manera que puedas abrir espacio para otras cosas nuevas en tu vida.
8. La madre de tus hijastras o hijastros
La manera en que la madre de tus hijastras o hijastros haya encajado la ruptura… y también la manera en que tu pareja se haya comportado con ella, va a marcar tu experiencia como madrastra.
Ya es difícil asumir su presencia en su vida. Mucho más encajar los embates de su dolor o su rabia.
Si puedes, trata de establecer una relación cordial con ella. Si todavía está atravesando el dolor por la separación o por lo que fue su relación de pareja y lo descarga en tu pareja o en ti, te recomiendo respetar una cierta distancia con ella e ir con pies de plomo con tus hiajstr@s, ya que es posible que estén pillados en un conflicto de lealtad que les impida abrirse a ti e incluso pueda despertar hostilidades.
Desgraciadamente, hay algunas personas insisten en acercarse a pesar de las distancias que marcas. A veces lo hacen de manera “excesivamente amigable” y otras pueden hacerlo de manera hostil. Al final el efecto de sentirte invadida es el mismo, aunque la primera forma tienda a distanciar a la pareja mientras que la segunda forma tiende a unirla.
Sabiendo esto, es importante que trates de establecer tus propios límites. Limitar o anular la comunicación con ella, evitar encontrártela más de lo necesario, e incluso limitar la cantidad de tiempo que pasáis en casa hablando de ella. Al final, con nuestras conversaciones nos la estamos metiendo dentro de casa. Si los límites a la ex son un tema de discusión recurrente entre tu pareja y tú, aquí te dejamos un post que te puede interesar.
9. Las barreras sociales
Este es otro de los límites que tiene ahora mismo el rol de las madrastras: nuestra aparición en sociedad puede levantar ampollas. Las reacciones pueden ir desde un estallido emocional de la madre de tus hijastras o hijastros con el consecuente rechazo de sus personas afines hasta un trato de absoluta invisibilidad, pasando por prohibiciones expresas de traspasar ciertas áreas solo permitidas a madres y padres.
¿Es conveniente luchar contra estas limitaciones? Depende. Depende de lo importante que sea cada aspecto para ti, de las posibilidades que tengas de conseguir un cambio (en este aspecto a veces es necesario consultar a una abogada que te pueda orientar), de los efectos adversos que la lucha pueda tener en las relaciones con la otra casa, de cómo creas que va a afectarte a ti y de cómo creas que va a afectar al resto de tu familia.
A veces es necesario ir probando para ver hasta dónde te conviene mantener tu lugar y en qué punto el coste es demasiado alto. Tarde o temprano te das cuenta de que, desgraciadamente, en la mente de muchas personas ocupas una posición que pertenece a otra persona, la ex. Muchos de los retos sociales que se nos plantean tienen que ver con este pensamiento de muchos. La mayor parte del negativismo hacia ti, el trato como intrusa o como mera «pareja de papá» son circunstanciales, debidos a creencias de estas personas. No tienen nada que ver contigo a nivel personal.
Cuando te encuentres fuera de un espacio social de tus hiajstr@s, una buena manera de compensar esa limitación es participar en la preparación, ver después un video del acto con ell@s o simplemente aprovechar para montarte un plan que te guste con tus amigas y convertir ese rato de sufrimeiento en un rato de disfrute.
Nuestra experiencia nos dice que, a pesar del absurdo y la rabia de verte limitada por convenciones sociales cuando en casa cuidas de tus hijastr@s tanto como su padre o su madre, las limitaciones sociales no nos impiden cultivar una relación de afecto y cercanía con l@s perques.
10. La pareja es tu prioridad
Al cabo de unos meses de madrastridad puedes perfectamente estar envuelta en luchas de poder con la madre de tus hijastr@s, peleada con tu pareja por la crianza de sus hij@s y enfrascada en una reivindicación de tu lugar ante la sociedad.
En el momento en que todo esto te supere y estés de tan mal humor o tan abatida que ni siquiera tú misma te reconozcas, recuerda: no te hiciste madrastra para educar a tus hijastr@s ni para librar una batalla social. Te hiciste madrastra porque querías estar con tu pareja.
Trata de tener esto siempre en mente a la hora de establecer tus prioridades e elegir tus batallas. Quizás es momento de rebajar la tensión, encontrar otra forma de convivir con el estilo de crianza de tu pareja, recuperar tus rituales de auto cuidado y priorizar vuestro tiempo de dos.
11. Emociones y comunicación
En todo esto proceso de construir tu lugar en casa, debes prepararte para atravesar emociones de lo más variadas y para hablar y negociar con tu pareja hasta la saciedad. Esa es la clave para manteneros unidos.
¿Sabías que pasados los 4 primeros años, las parejas enlazadas que sobreviven son más sólidas que las primeras uniones? Tiene mucho sentido, porque esos primeros años son una auténtica prueba de fuego para la relación.
Y esto no solamente afecta a la pareja. También vas a encontrarte en mil situaciones complejas con las hijas o los hijos de tu pareja y tus habilidades comunicativas pueden marcar la diferencia entre el inicio del acercamiento o un distanciamiento mayor.
Por todo esto, nunca nos cansamos de recomendar que se trabaje la comunicación y el manejo de las emociones antes, durante y después de formar una familia enlazada. Un punto de partida ideal es investigar sobre la Comunicación No Violenta.
12. El amor de madrastra
Mucho se habla de que una madrastra debe querer a sus hijastras e hijastros “como si fueran suyos”, aunque también se dice que nunca pueden conseguirlo porque “no son madres”. Si puedes, olvídate de todos estos rollos y deja de hablar del tema con las personas que tiendan a machacarte con el tema del amor.
No estamos aquí para competir con la madre de las niñas o los niños y nuestra valía no se pide por cuan maternales somos. No somos madres, somos madrastras. Y nuestra aportación es valiosa de por sí. Con todas las complejidades que trae, con el tiempo que requiere para generar confianza, con lo que damos y con los límites que ponemos. Con todos los condicionantes que tiene, y que no están en nuestras manos.
La relación entre madrastras e hijastras o hijastros no es automática, requiere de tiempo, paciencia, flexibilidad y respeto, y puede tomar muchas formas diferentes o incluso ir cambiando con los años.
Date cuenta de que eres una pionera, ya que no existe un rol oficial o un modelo a seguir para las madrastras. Cada madrastra es única y su rol y papel en su familia está determinado por lo que a cada una hace sentir cómoda. Y por encima de todo, no hay una «normal» para las madrastras, cada familia reconstituida es única.
Así pues, que nadie te presione, e intenta no presionarte tú misma. No fiscalices tus sentimientos. Tus emociones te irán indicando el camino a seguir en cada momento: te dirán cuándo acercarte y cuándo alejarte, cuándo entregarte y cuándo cuidarte. No hay emociones malas.
Construyamos una base de respeto, y si en algún momento nace el afecto, bienvenido sea.

Paloma
30 junio, 2020Muy bueno
Berta
14 octubre, 2021:)
Marina
30 agosto, 2020Soy madrastra de un niño de 6 años. Las discusiones entre Mi pareja y yo prácticamente giran entorno al niño. El ambiente ha ido mejorando con el tiempo, hay un cierto equilibrio entre juegos, limites y risas. Me ha costado unos 6 meses colocarme en mi lugar y adaptarme a mi nueva vida. Pero.aun así, me sigo sintiendo profundamente traicionada cuando el niño al llegar hace como que soy invisible, saluda a papá y a mi ni me mira. Me duele porque yo poco a poco voy sintiendo cada vez mas cariño ppr él pero ver que para el nuestros momentos juntos no le van dejando huella me hace tener sentimientos encontrados. ⁶help me please!
Berta
15 octubre, 2021Marina, te leo y me veo muy reflejada en lo que cuentas. Esa sensación de que para el niño eres invisible. Pero te animaría a no sacar la conclusión de que porque no te saluda eso significa que los momento que pasáis juntos no le dejan huella. Hay muchos motivos por los cuales los niños a veces hacen como que somos invisibles (te animo a buscar aquí en el blog un post titulado «mi pareja tiene un hijo y yo soy invisible», donde hablamos de eso). Y lo que sé es que a veces no puede reconocer lo importantes que son para ellos los momentos compartidos pero también te digo que se nutren del ambiente que hay en casa, de lo que tu presencia supone (no solo para él sino también para su padre) y qeu eso a la larga queda. A lo mejor te borra de sus recuerdos algunas veces, pero la sensación de lo vivido queda y eso se refleja en las ganas que tenga él de estar en vuestra casa «con papá». En todo caso, te animo a expresarle al niño estas ganas de recibir también un saludo de él: con humor, con seriedad, con un gesto, saludándolo tú a él o inventando un saludo especial entre vosotros. Como sea, pero no te quedes con esa espina. Probablemente el niño ni se da cuenta de que eso te duele. Y duele pensar que no se da cuenta, pero duele aún más no intentar obtener aquello que quieres. Te mando un fuerte abrazo.
Marisabel Briozzo
20 abril, 2022Soy mamá de dos hermosas y cariñosas adolescentes.. y madrastra de un niño de 7 y una niña de 6.. están conmigo desde que tenían 3 y 2 años… La madre los tiene una semana y nosotros otra semana..una madre que no cuida mucho de sus hijos.. los manda volan mido en fiebre a la escuela.. y muchas cosas más.. yo les doy todo mi amor.. y mi vida doy x ellos.. y nunca se quieren ir de casa.. pero cada vez que viene alguien a casa.. la nena hace escenas horribles.. tira la ropa la comida y me empieza a decir cosas feas a mi. O a llamar a gritos a su mamá.. cosa que cuando estamos solo la familia nunca lo hace. Estoy triste y desborda.
Moraima Piña
21 mayo, 2021Siempre he pensado, que se llama madrastra cuando la madre biológica no existe. Cuando los hijos viven con la nueva esposa de su papá. Debería de llamarse de otra manera. Ya que su rol de madre no lo está cumpliendo. Simplemente cumple el de pareja.
Berta
14 octubre, 2021Creo que cada una decide cómo llamarse y esa es una libertad importante en nuestras familias. Lo mismo pasa con el rol: hay madrastras que hacen papeles muy maternales aunque la mamá viva y otras que deciden hacer un papel distinto, incluso aunque la mamá haya fallecido. Va por familias. Nosotras adoptamos el nombre «madrastra» porque es el que recoge la Real Academia Española para el rol que desempeñamos, independientemente de que esté viva o no la madre de nuestr@s hijastr@s.
Cristina
10 junio, 2021Hola, no suelo hacer comentarios en las páginas que veo, pero en este caso hago la excepción. Soy madrastra, y justo ayer 9 de junio, os descubrí, y me enteré de que era el día de la madrastra, qué casualidad! Todavía tengo que asimilar ese término, que por norma general tiene un significado negativo. No sabéis cuánto me habéis ayudado con vuestro contenido, habéis conseguido que deje de sentirme «exagerada», «celosa», «mala persona» y otras tantas cosas que te da por pensar o que te hacen sentir. Muchas gracias por la labor que hacéis. Sin duda, aquí tenéis una seguidora más. Un saludo
Berta
14 octubre, 2021¡Feliz día de las madrastras! ;)
Nos alegra mucho de que el contenido del blog te haya ayudado a aliviar todas esas sensaciones tan desagradables. A nosotras también nos ha ayudado mucho estar en contacto con otras madrastras. Así que… ¡ahora caminamos juntas!
Lucila belen Ostrowski
23 diciembre, 2021Mi pareja y yo discutimos a diario vivimos los dos solos pero en un viaje que hizo por el cumpleaños de su hija que iban a festejar en la casa de mi suegra salió festejandose en un salón alquilado por mi suegra por que la nena de 5 años se largo a llorar por que su papá no asistiria a su cumpleaños que anteriormente se festejaria en la casa de su madre y el otro dia en la casa de mi suegra y mi pareja accedió a eso por que la nena lloro todo es motivo de llantos ya no se que hacer si retirarme de esta relación o adaptarme en ella lo peor es que no se si soy yo la del problema o mi pareja que no sabe poner limites pienso que hacen mal y confunden a la niña siempre festejando el cumpleaños como si aún son una familia y obvió yo no puedo asistir por que la madre de la niña aún sigue enamorada de mi pareja ayudaaa
Berta
23 diciembre, 2021Hola Lucila,
Desde luego que estas situaciones que nos recuerdan a la anterior familia de nuestras parejas, y especialmente cuando no se nos permite la presencia, son una de las partes más agrias de la madrastridad. Te cuento que hay muchas ex parejas que se reúnen en momentos puntuales de los niños. Y también te cuento que para los niños es muy sanador ver que sus padres, aunque ya no son pareja, son capaces de estar juntos en un mismo espacio por un rato con cordialidad, y ellos poder experimentar la alegría de estar con sus dos principales figuras de referencia. Si es algo que alegra al niño y los padres lo pueden sostener con cordialidad, es algo que a la larga os beneficia a todos. Los niños también están más abiertos a sus madrastras cuando el conflicto entre sus padres disminuye. Con todo, es importante que te permitas llorarlo: por la sensación de estar fuera, por la presencia de vínculos de tu pareja que no deseabas en tu vida, por la sensación de pérdida de control, por el lugar que te toca si quieres estar en esta familia, que muchas veces es incómodo y estoy segura de que no entraba en tus expectativas vitales… Todos tus sentimientos son legítimos y merecen ser acogidos. Esto no implica que tu pareja esté haciendo algo mal (a ver, me faltan datos, pero lo que cuentas en sí mismo no parece nada dañino), ni que nada de lo que tú sientes esté mal tampoco. Esta situación no era la deseada por ninguno de vosotros. Sería muy sanador para vosotros permitiros llorar con el otro por vuestras pérdidas sin recriminaciones, así ambos podríais recibir la empatía que tanto necesitáis. Ánimo!!
Brenda
22 agosto, 2021Como madrastra tengo que lavar la ropa del niño,y hacerme cargo de el cuando su papá trabaja y yo estoy de vacaciones
Berta
14 octubre, 2021Hola Brenda, ¿es una pregunta? Si es así, decirte que no hay nada estipulado sobre lo que una madrastra «debe hacer». Bueno, legalmente, si estás casada, tienes que asumir el mantenimiento de tus hijastr@s como parte de las cargas que soporta el matrimonio, pero no se especifica de qué manera. Así pues, estas tareas que haces, debes ver hasta qué punto quieres y puedes hacerlas y negociar a partir de ahí con tu pareja. Sabemos que no es fácil. ¡Ánimo!
Angela
11 octubre, 2021Tengo la misma opinión no deberíamos llamarnos madrastra cuando todavía existe la madre biológica para mi somos la esposa de papá, me gusto todo lo que escribieron parecía que habalaban de mi vida y sin conocerme
Angelica
20 mayo, 2024Coincido con vos,yo acepte a sus hijas pero no busco ni quiero ser madrastra xq tienen a su mamá
Virginia
15 octubre, 2021La verdad que el leer este post sirve muchísimo a las dudas que podamos tener… pero creo que sigo teniendo una duda que muy a menudo se me pasa por la cabeza…
Mi pareja y padre a la vez lleva un tiempo diciendo que quiere ser padre de nuevo, mi inseguridad no es respecto a que ya lo sea… ¿o si? Es normal que piense en cada momento que sale el tema que siempre voy a ser al segundona??? Y que no va a tener la misma ilusión que cuando la primera???
Berta
15 octubre, 2021Hola Virginia, mi respuesta a tu pregunta es un rotundo SÍ. Es súper habitual tener estos pensamientos. Yo misma sufrí mucho con ellos durante los primeros años y el embarazo y conozco a muchísimas madrastras que también sufren con estas ideas. Me alegro de que lo menciones hoy porque justamente esta tarde a las 19:30h (hora de España) vamos a hacer un directo en Instagram (enlace en la parte superior derecha de esta página) sobre el hecho de ser madre cuando ya eres madrastra y vamos a lanzar también un ciclo de dos encuentros que haremos entre la semana que viene y la siguiente donde vamos a hablar de todo esto en profundidad. Así que te animo a pasarte por Instagram :)
Margarita
21 noviembre, 2021Esto me ayudo mucho para poder entender muchas cosas de ser madrastra porque criar hijos que no son de uno es una tarea bien difícil cuando no se lleva muy bien con la madre de ellos y que nos quieren hacer la vida imposible .
Berta
23 diciembre, 2021Cuanto me alego!!!
cel
3 septiembre, 2023no tenes porque criar a ningún hijo ajeno, son los hijos de tu pareja, a mi me arruinaron 2 de pareja años esos pequeños demonios, y sinceramente la pasé re mal,me sentía nadie.hasta que decidí empezar a ver por mi misma y le dije a mi pareja que se case con los hijos y que se quede con ellos que yo no tengo porque seguir aguantando esto y que yo estaba con el porque lo amaba pero que me canse, y que si no me daba mi lugar noenvoa más, y para que me crea me aleje, me puse distante y fría, las cosas cambiaron. marquenle un límite a su pareja. son sus vidas y no hay derecho de soportar nada. para la mujer la prioridad son sus hijos, para el hombre es la mujer, así de sencillo
Jess
12 abril, 2022Yo tengo 8 meses viendo con mi pareja y él tiene un niño de 5 años, lo cual siempre está de lado de él y así su hijo sea grosero conmigo no le importa, pero el quiere q yo me haga responsable de su hijo como su fuera su verdadera madre y si no le respondo como el quiere se enoja osea ahí no entiendo, por q yo creo q no es mi responsabilidad del 100% tenerlo q atender y así como es su hijo menos dan ganas de ser buena gente.
María
3 agosto, 2022Soy madrastra y tengo en mi casa a mi pareja y sus hijos viviendo. La convivencia es mala. Los hijos están condicionados por la madre y la abuela. El mayor con 9 años tiene celos. Y lo que peor llevo es que considera que mis cosas son de él y no veo el porque tiene que ser así y eso me cabrea y mucho consejo porfavor
Anahi
10 agosto, 2022Soy madrastra de un joven de 15 años lo tengo con Migo desde los 7 y es demasiado rebelde me trata mal yo me despierto a prepararle el desayuno alas 5 de la madrugada para que valla al colegio y no se despide no levanta el plato de la mesa me habla como si yo fuera la empleada me da tristeza y coraje al mismo tiempo porque lo tengo desde los 7 años y ahora que está más grande me trata peor
cel
3 septiembre, 2023el consejo que te doy es que vos te pongas en rebelde también y no le hagas la comida. cuando te trate mal decile que la cómida se la haga su madre
Anahi
10 agosto, 2022No entiendo cómo pueden decir que las madrastras somos malas yo demasía bien trato al hijo de mi esposo ya con 15 años que el tiene y le sirvo la comida yo misma le lavo la ropa estoy pendiente de todo lo de el y el aún así me trata mal.. las madrastras no somos malas los hijastros son los malos porque no saben valorar lo que hacemos por ellos
Deidre
22 septiembre, 2022Me gusto mucho el blog, en mi caso vivo con mis dos hijastro porque su mamá esta fuera del país. Yo tambien tengo una hija de una relación anterior, y con mi experiencia de madrastra lo que puedo comentar es q es muy dificil, porque cuando corrijo a mi hija por algo que no hace bien me veo como una buena madre corrigiendo y educando, pero si lo hago con mis hijastro me veo como mala persona, que los corrijo xq no los quiero cuando realmente no es así, lo hago porque quiero que mejoren como lo hago con mi hija. A veces me dan ganas de tirar la toalla, me siento agobiada mentalmente.
berta llanquileo
7 agosto, 2023Me siento igual que tú,soy madrastra de una adolescente muy distante emocionalmente y llevo años esforzandome por acercarme hasta el colapspo,creeme tengo el mismo sentimiento y pensamiento tuyo,si te sirve ocupate mas de ti en salir con amigas,tomar un curso de algo y eres bendecida si tienes tu propia hija .
Cuore
7 noviembre, 2023Hola.
En los comentarios he leído «Los niños también están más abiertos a sus madrastras cuando el conflicto entre sus padres disminuye». Esto solo pasa con la figura de la madrastra? Qué pasa con el padrastro? Es «el tío guay»? Por qué la mujer (pareja del padre) siempre es quien debe sufrir y cargar con críticas y rechazos? Por qué el hombre (pareja de la madre) está ajeno a todo? Yo soy madrastra (casada con un padre divorciado con dos hijos), y uno de los niños ahora me rechaza, no quiere verme bajo ningún concepto. La madre vierte mucha toxicidad, el padre no genera lo mismo a la otra parte. Los niños tienen un padrastro, pero ese hombre es espectacular, divertido y lo ven como su padre. Al padre biológico lo anulan. Yo no género conflictos, me aparto y soy neutral a las críticas de la madre, que son insulsas y de patio de colegio. Pero el rechazo lo siento y duele. No soy madre, y creo que por eso parece que no importa a nadie. Mi familia me espera que ya sabía lo que era esto, y mi familia política no cree que sea nada contra mí, claro, cómo van a preocuparse si no soy la madre de los niños de esta familia?
Me siento una extraña a veces en mi propia piel y en mi propia casa.